Los tarifazos que afectan a los hogares son producto de las políticas de sinceramiento económico. Tienen su lógica en el modelo de acumulación, inversión y reproducción del gobierno nacional que no las niega y se dispone a pagar el precio político en este año sin elecciones. Están convencidos que son necesarios, pero aquí, desde la UCR, sin entender la lógica de su propio gobierno, salió a comprar el relato de la pesada herencia para responsabilizar a EMSA.

Posadas (Miércoles, 31 de enero) Los “tarifazos” en los servicios básicos para el hogar, luz, gas y trasporte tienen una causa insoslayable: el sinceramiento de la economía, es decir la eliminación de subsidios. No hay que confundir los aumentos por la inflación que pueden neutralizarse en los hogares si al mismo tiempo se aumenta el poder adquisitivo del salario, que fue lo sucedido hasta 2015.
El tarifazo entonces es el resultado de la política económica que con la eliminación de los subsidios -que es la parte del precio del servicio de la que se hace cargo el Estado- apuesta a reducir el gasto fiscal. Y no casualmente decimos gasto y no déficit que es una ecuación relacional entre ingresos y egresos y tiene varias resoluciones. Este gobierno nacional se propone el difícil desafío de reducir el gasto y los ingresos al mismo tiempo. Por eso elimina también impuestos como las retenciones y a las ganancias. El tarifazo entonces, no es un efecto no deseado sino que tiene un profundo contenido ideológico. Eliminar subsidios a las empresas es sincerar –por eso sinceramiento- la relación costo de producción y distribución con el precio que pagan los hogares y los grandes consumidores. Tiene su lógica. El gobierno de Cambiemos entiende que el gasto público es esencialmente improductivo, pero paga una masa de sueldos y proveedores que de ese modo ingresa dinero al mercado, por lo que constituye un factor inflacionario. Y entiende también que el Estado ahoga a la economía, pero particularmente a la economía formal.
Es el camino elegido y que tuvo el respaldo popular en el ballotage y en menor medida el 22-O, La promesa de Macri fue cambiar lo que consideraba un modelo heredado de corte populista, emparchado con una respuesta fiscalista-monetarista, y reemplazarlo por otro modelo de genuina acumulación, inversión y reproducción.

Tarifazo sin orientación programática

El respaldo que Cambiemos tuvo en las urnas da cuenta de que las políticas económicas del gobierno anterior no le encontraban la vuelta al problema estructural de la economía argentina. La reactivación de Lavagna y el crecimiento de Kicillof, basados en las herramientas neokeynesianas ya entraban en contradicción con la posibilidad de corregir la inflación estructural. Por otro lado se sabe que las herramientas monetaristas clásicas, podrían ayudar a bajar la inflación, pero son recesivas. La novedad del gobierno de Macri, es la prioridad puesta en la lucha contra la inflación vía restricción monetaria y atraso cambiario que, genera una pérdida de competitividad artificial para la economía real, alienta y acrecienta la bicicleta financiera y desalienta la inversión real. Y se encuentra con el hecho de que sin inversión, no se resuelve una de las causas de la inflación, que es el problema de la oferta. Además, está generando un fuerte déficit cuasifiscal.
Inflación, caída del poder adquisitivo y falta de trabajo son temas sobre los que el gobierno de Macri no tiene respuestas programáticas

Tarifazo y pesada herencia

Precisamente, entre los factores para tener en cuenta en la caída de la imagen del Presidente, el principal es tal vez es la súbita dificultad del Gobierno para seguir proyectando una imagen de seguridad en la dirección de sus políticas. Como opina Zuleta Puceiro, que no es encuestador del populismo, “esto es algo decisivo que determina la suerte de todo gobierno. Mientras que se es capaz de proyectar un sentido claro de la orientación –desde donde se viene y hacia donde se va–, la sociedad acompaña, al costo que sea, y aun sin datos que avalen su confianza. A la inversa, cuando ese sentido de la dirección se pierde, la sociedad retrocede, se protege y deja de acompañar al gobierno”.
La totalidad de los consultores de campañas electorales coinciden en que existe una nítida caída de la imagen del Gobierno y del presidente. Más allá de los porcentajes, el punto de debate está en si la caída es coyuntural o se trata de un fenómeno que llegó para quedarse. En esa polémica, están los que opinan que la administración Macri aprovechó el triunfo electoral para imponer medidas de ajuste –suba de tarifas, recorte jubilatorio– y está por verse si puede recuperarse. Otros, en cambio, son más contundentes: piensan que el Gobierno está perdiendo la confianza de sus propios votantes, en especial porque no se ve ninguna recuperación económica o porque ya no se transmite convicción en el rumbo del denominado cambio.
Todos coinciden, sin embargo que el relato de la pesada herencia está agotado. Como marco narrativo ha perdido efecto para desviar las atribuciones de responsabilidades y postergar en la gente la espera de resultados

El tarifazo y EMSA

Es en este contexto en el que aquí, en Misiones, se produce el tarifazo de EMSA. Las primeras movilizaciones con gente que siempre ponen en la calle las organizaciones sociales de base, apuntaban a EMSA. Desde el Frente Patria y la CTD Aníbal Verón se profundizó el análisis y se tomó conciencia de la dependencia que tiene la Prestataria misionera de los precios que impone el gobierno nacional.
No fue casual así el respaldo logrado por la Mesa de Diálogo Interinstitucional para presentar un amparo colectivo con medida cautelar ante los Tribunales Federales en Posadas por considerar inconstitucional el aumento tarifario. Solicitarán “la impugnación de la readecuación de tarifas ordenada por el Gobierno Nacional, a través Ministerio de Energía y Minería de la Nación y la Secretaría de Energía, a la vez que se ordene a la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (CAMMESA), a que retrotraiga a marzo de 2017 los valores de venta de energía eléctrica a EMSA en tanto agente distribuidor del Sistema Eléctrico en la provincia”, según explicó el defensor del Pueblo posadeño, Alberto Penayo. Desconociendo el contexto, es decir que los tarifazos constituyen parte de las políticas de sinceramiento del modelo económico del gobierno nacional, aquí el diputado Gustavo González sostuvo que “las medidas tomadas por el gobierno nacional no justifican el “tarifazo eléctrico que sufrimos en estos días los misioneros. Al contrario. EMSA es una empresa deficitaria”, sostiene en un comunicado para sumarse al relato ya agotado de la pesada herencia y condenar el “altísimo costo administrativo interno, debido a la superpoblación de funcionarios y empleados que no cumplen ninguna tarea específica, situación crítica a la que se ha llegado luego de años de desmanejo y de utilización política de la caja de la Empresa por parte del Gobierno actual para financiar campañas electorales”.
El ensayo de la UCR para responsabilizar al pasado de la crisis económica y tratar de replicar en Misiones un relato ya agotado, no puede ocultar el silencio del partido ante el cuadro político general. El presidente del comité central, Francisco Fonseca se limitó en estos días a informar que en el partido hay asesores disponibles para hace presentaciones por lo facturado por EMSA este mes.

Anuncios