La mayoría de los profesionales se plegaron al paro de la CTA en el hospital público. La media afectó a pacientes que esperaban un turno hace más de dos meses.

Eldorado (jueves 15 de febrero). La mayoría de los médicos, enfermeras, mucamas y empleados administrativos que cumplen funciones en el hospital Samic de Eldorado se plegaron a la medida de fuerza que decretó la CTA. La consecuencia: decenas de pacientes que llegaron desde distintos lugares del norte de la provincia tuvieron que regresar a sus casas sin poder ser atendidos por consultorio externo.
El reclamo que hacen los profesionales puede ser justo. En frente, los que llegaron de Colonia Delicia, Colonia Victoria, Puerto Piray, San Pedro, Pozo Azul, Libertad, Puerto Esperanza y otras localidades debieron regresar a sus lugares de orígenes, luego de haber viajado para estar a horario para el turno médico por el que esperan hacen más de dos meses.
Cristina Maidana, de Puerto Libertad, es una paciente afectada. “Pedí el turno los primeros días de enero y me dieron para hoy. Vine y el médico que debían atenderme no lo hizo porque está de paro. Fui a la administración y me dijeron que recién podían darme turno para abril”.
A su lado Mario Pellegri contó que pidió permiso en el trabajo. “Tenían un turno para hoy después de haberlo solicitado los últimos días de diciembre. Vine y me tengo que ir porque la doctora está de paro. Pedí un nuevo turno y me lo dieron para fines de marzo”.
Varios pacientes dijeron que “somos humildes, nos cuesta mucho acercarnos al hospital y encima nos vamos sin ser atendidos”, dijo molesta Adriana Vertanik de Colonia Delicia.
En la administración estaba atendiendo una sola persona. “Yo estoy reprogramando los turnos para fines de marzo o principio de abril. Antes imposible”; dijo la empleada del hospital Samic del sector administrativo.

En el privado si

En Eldorado se pudo comprobar que varios de los médicos que hoy estuvieron de paro en el hospital púbico Samic de Eldorado trabajaron en los consultorios privados que tienen en los sanatorios donde ejercen su profesión.
Ante una recorrida por los sanatorios y la consultar a las recepcionistas o secretarias sobre si el profesional médico atendía este jueves, el ciento por ciento aseguró que si.
Por consiguiente, los médicos no atendieron a sus pacientes en los consultorios del hospital Samic de Eldorado, pero sí lo hicieron en sus consultorios situados en los sanatorios.

El juramento hipocrático

Al recibir el diploma los profesionales médicos llevan a cabo el juramento hipocrático que se detalla a continuación: “Juro por Apolo médico, por Asclepio, Higía y Panacea y pongo por testigos a todos los dioses y diosas, de que he de observar el siguiente juramento, que me obligo a cumplir en cuanto ofrezco, poniendo en tal empeño todas mis fuerzas y mi inteligencia.
Tributaré a mi maestro de Medicina el mismo respeto que a los autores de mis días, partiré con ellos mi fortuna y los socorreré si lo necesitaren; trataré a sus hijos como a mis hermanos y si quieren aprender la ciencia, se la enseñaré desinteresadamente y sin ningún género de recompensa.
Instruiré con preceptos, lecciones orales y demás modos de enseñanza a mis hijos, a los de mi maestro y a los discípulos que se me unan bajo el convenio y juramento que determine la ley médica, y a nadie más.
Estableceré el régimen de los enfermos de la manera que les sea más provechosa según mis facultades y a mi entender, evitando todo mal y toda injusticia. No accederé a pretensiones que busquen la administración de venenos, ni sugeriré a nadie cosa semejante; me abstendré de aplicar a las mujeres pesarios abortivos.
Pasaré mi vida y ejerceré mi profesión con inocencia y pureza. No ejecutaré la talla, dejando tal operación a los que se dedican a practicarla.
En cualquier casa donde entre, no llevaré otro objetivo que el bien de los enfermos; me libraré de cometer voluntariamente faltas injuriosas o acciones corruptoras y evitaré sobre todo la seducción de mujeres u hombres, libres o esclavos.
Guardaré secreto sobre lo que oiga y vea en la sociedad por razón de mi ejercicio y que no sea indispensable divulgar, sea o no del dominio de mi profesión, considerando como un deber el ser discreto en tales casos.
Si observo con fidelidad este juramento, séame concedido gozar felizmente mi vida y mi profesión, honrado siempre entre los hombres; si lo quebranto y soy perjuro, caiga sobre mí la suerte contraria”.
Esta columna no cuestiona el reclamo sino la falta de atención a quien recurre al médico por necesidad.

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