La franja de Villa Sarita descendió al Torneo Regional Federal Amateur, torneo aún no confirmado. Pero la sensación en las tribunas es la misma: ser hincha de Guaraní es un honor, descienda o ascienda. Unos tres mil hinchas alentaron u observaron el espectáculo deportivo el día que descendió.

Posadas (por Santiago Morales) Quién dice que siempre hay que ascender. Solamente la utópica fantasía de jugar contra los grandes, Boca, River, llegar a Libertadores. Más allá de esos premios, agigantados por la TV y los medios, y las recompensas económicas (que deberán cambiar y ser más equitativas) la pelota seguirá rodando en los barrios y la camiseta será la misma y el orgullo de un juvenil, al ponerse la 10 en la espalda, es algo que no desciende.
Hay que resaltar lo apropiado, la buena costumbre generada desde los inicios, de que se le diga Guaraní, solo esa palabra, al club Guaraní Antonio Franco. Pensar que se le pudo haber dicho Antonio Franco o simplemente Franco. Mitre 2 Franco 0, por ejemplo.
En otros casos el peso del nombre propio fue más fuerte. No se le decía General Bartolomé Mitre y menos que menos General. Cuesta imaginar un relator dando el resultado de General 2 – Guaraní 0, sin pronunciar los nombres. Y es muy extraordinario que sea “Guaraní”, ese signo de identidad y no un grado militar, la palabra usada para designar el equipo. Fue un acierto de los fundadores anteponer GUARANI en vez de bautizar al club como Antonio Franco. Así como ejemplo en Mendoza: Antonio Tomba era un equipo que después se fusiono con Godoy Cruz. Dos nombres propios carentes del epíteto identitario. ¿Hay club llamado Ona tal… o tehuelche tal… o araucano tal… o mapuche tal?
Guaraní descendió pero no dejará de ser Guaraní, no podrá ser degradado. Es más, pasar al futbol local es una manera (si las condiciones económicas lo permiten) de graduación. Enfrentarse a los rivales cercanos, a los vecinos. Con la nueva estructura de los torneos nacionales o federales, parece que se incentivará el futbol regional. Volverá a ser fuerte la liga posadeña, volverá el eterno clásico guaraní-Mitre al que los árbitros llamaban River-Boca.
Para que el fútbol misionero siga creciendo hace falta apoyo, del socio y de las autoridades y organizadores. “Como socio uno sabe en qué condiciones estaba el club cuando llegamos, por eso se volcó tanta gente en masa a apoyar. Somos 1.600 los socios que estamos hoy aportando a la institución”, declaró Vedoya, presidente de Guaraní. “Apostamos al fútbol local. Por ahí faltó más preparación para que los chicos estén acordes a las circunstancias de un torneo tan competitivo como el Federal A”.
Una vez Roberto Bolaño dijo: “mis equipos favoritos son los que bajaron a segunda, y luego a tercera y a regional hasta desaparecer. Los equipos fantasmas”.
Un verdadero fanático no es el que rompe todo si su equipo pierde, sino el que miraría fútbol aunque no hubiera arcos. Algunos nos pasaríamos horas mirando a nuestro ídolo simplemente patear contra un frontón.
Dice Martin Amis que en China las multitudes no son hinchas fervientes. ¿Para qué? Si su equipo gana son felices. Y si pierde lo son aún más, porque el equipo ganador da lecciones para el futuro.

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