“La difamación es la más perversa de los corrupciones” le respondió el empresario Eurnekian a la diputada Carrió que en TN, siempre en TN, su casa, lo había acusado de golpista. Desde Misiones Plural venimos tratando de desocultar el denunciativismo como método destituyente de los gobiernos populares y de ruptura de la confianza de la gente en la política como acción colectiva. Eurnekian logra dejar a Carrió en el lugar de la verdadera corrupción. Hasta el Papa Francisco se ocupa de señalar que la corrupción tiene que ver con la injusticia y es una actitud mucha más amplia que robar. Veamos y repasemos.

Posadas (martes, 5 de junio) De tanta impunidad que tiene por la protección que le dan el Grupo Clarín y la Embajada de Estados Unidos, Elisa Carrió volvió a pasar todos los límites al escrachar a Eduardo Eurnekian y denunciarlo como golpista. El exabrupto no pasó inadvertido y el empresario la colocó como la verdadera corrupta de la política argentina.
Para precisar de qué se habla vale repasar las definiciones que da la Real Academia Española de “corromper”:
1. Alterar y trastrocar la forma de algo.
2. Echar a perder, depravar, dañar o pudrir algo. U. t. c. prnl.
3. Sobornar a alguien con dádivas o de otra manera.
4. Pervertir a alguien.
5. Hacer que algo se deteriore. Corrompieron las costumbres, el habla, la literatura.
6. Incomodar, fastidiar, irritar.
Otros diccionarios definen al verbo transitivo como:
1. Hacer que un cuerpo o sustancia orgánica se descomponga de manera que huela mal o no se pueda utilizar.
2. Hacer impuro el aire o el agua de manera que huela mal o no se pueda respirar o utilizar.
“un vapor fétido corrompe el aire”
La mayoría de estas acepciones coinciden con la prédica de Osvaldo Álvarez Guerrero, gobernador radical de Río negro electo en 1983, quién como profesor de Ética en la Universidad afirmaba que esa falsedad constituye la verdadera corrupción de la política. “La corrupción de las palabras es claramente más nociva que cualquier otra. Es la que termina desanimando y alimentando la anti-política”.
¿No le cabe la definición a Carrió?
Lo advertía Raúl Alfonsín cuando denudó en público la misión anti-política que asumió la diputada ya en los 90 cuando hacía la vida imposible a la conducción de la UCR.
Pero volvamos al debate con Eurnekian.
En La Nación del domingo, se pone en tratamiento la denuncia y la respuesta del empresario.
Tituló la nota: Eduardo Eurnekian le respondió a Elisa Carrió: “La difamación es la más perversa de las corrupciones”.
Destaca: “A través de una solicitada publicada hoy en la edición impresa de La Nación, el empresario Eduardo Eurnekian le respondió a la diputada Elisa Carrió por sus dichos en una entrevista del miércoles pasado, donde lo acusa de “golpista”.
“Debo recordarle que injuriar y calumniar reiteradamente, desde la inmunidad (e impunidad) que conceden los fueros parlamentarios, es la forma más perversa de corrupción”, dijo el empresario en una solicitada que se titula “La difamación es la más perversa de las corrupciones”. Y prosiguió: “Los empresarios sabemos asumir el riesgo económico de nuestras decisiones pero eso no presupone quedar a merced de actitudes de indiscriminación irresponsable”.
En el programa A dos voces, que se transmite por TN, Carrió dijo: “Eurnekian justo en el momento de la crisis lo invita al presidente de la Corte Suprema [Ricardo Lorenzetti] a almorzar con la Unión Industrial Argentina (UIA). Como diciendo ‘acá si hay caída del Gobierno…’. Esto parecía un golpe. Yo lo conozco de memoria. Esa reunión en el Jockey Club es golpista”. Antes, había dicho: “Si Eduardo Eurnekian quiere ser presidente, que se presente a elecciones”.
Según expresó el presidente de Corporación América, ya tomó “los recaudos legales del caso” para que la diputada “materialice formalmente ante los Tribunales sus juicios de valor con sus fundamentos”.

El texto completo de la solicitada de Eurnekian

Elisa Carrió:
La difamación es la más perversa de las corrupciones
Ante sus imputaciones en mi contra, entre ellas de “golpista”, y luego de amenazarme con las rejas por el “delito” de participar públicamente (junto a 45 colegas) de un almuerzo con la cabeza de uno de los tres poderes del Estado -curioso republicanismo-, informo lo siguiente:
Naturalmente, he tomado los recaudos legales del caso para que Ud. materialice formalmente ante los Tribunales sus juicios de valor con sus fundamentos, derecho que la Constitución nos concede a los argentinos.
Debo recordarle que injuriar y calumniar reiteradamente, desde la inmunidad (e impunidad) que conceden los fueros parlamentarios, es la forma más perversa de corrupción.
Los empresarios sabemos asumir el riesgo económico de nuestras decisiones pero eso no presupone quedar a merced de actitudes de indiscriminación irresponsable.
Apegada a la verdad, dice Ud. “que la quiero”. ¡Cómo no quererla ante su pasada pasión radical! ¡Cómo no quererla, si oportunamente supo levantar el estandarte que condujo al triunfo del actual Gobierno!
Diputada Carrió: su dignidad y su espíritu de lucha están por encima de esta cuestión. Por ello, ésta es mi actitud.
Eduardo Eurnekian

Método de destrucción de la esperanza

Desde Misiones Plural rescatamos la respuesta de Eurnekian y el titular de La Nación con el objetivo de abonar el debate sobre la utilización de la corrupción como método, no sólo de destitución de gobiernos populares, sino fundamentalmente como destrucción de la esperanza que los pueblos sólo pueden construir desde lo colectivo. Por eso el sentido anti-político de las campañas de denuncia que siempre llevan como volanta “la corrupción”.
Vemos gente honesta y trabajadora rasgarse las vestiduras por la corrupción en el gobierno de los Kirchner. No es nada nuevo. Hipólito Irigoyen, Juan Perón y Arturo Frondizi, para nombrar tres presidentes que se propusieron transformar las estructuras de dominación en la Argentina, los tres fueron derrocados por corruptos y llevados a la Martín García.
Pero a esa gente honesta y trabajadora que está enojada porque Cristina “se robó todo”, algo esconde en su intransigencia. Algo oculto hay en su inconsciente porque ni la corrupción del gobierno de Videla y Martínez de Hoz, ni la corrupción del gobierno de Mauricio Macri les mueve la misma indignación. Susana Giménez, que es inimputable, sabemos, por su lugar en el jet-set argentino y por haber sido encontrada culpable de contrabando, ella, quizá haya aproximado una respuesta cuando el domingo reconoció que es gorila.
La denuncia de “la corrupción” es el disfraz de oveja que se pone el lobo de las derechas. Aquí y en todo el mundo. Lula está preso porque dicen que le regalaron un departamento, dicen. Pero Temer al que se le probaron robos, siguió usurpando la primera magistratura. La doble vara es tan evidente que lo que no se entiende es la gente que sigue obsesionada con el “se robaron todo”.
Sucede que tratar de poner la cuestión de la corrupción en su justo lugar es correr el riesgo de aparecer defendiendo a ladrones. Y no es así. Los ladrones deben ir presos. Y robar en la función pública es menos perdonable a los gobiernos populares porque precisamente dejan un flanco debilitado para la desestabilización de las derechas. Robar es en ese sentido corromper porque frustra la esperanza de los pueblos al debilitar la credibilidad y la confianza de la gente con los funcionarios.
El tema no se agota aquí, ni menos recién empieza con Eurnekian. Ya en Misiones Plural venimos abordando el tema. Recordemos:

 

TN hace una denuncia, Carrió la lleva al juez que le da curso y Clarín la confirma

denuciativismo

 

El diputado Franco advierte: “se van a llevar puesta la política”

franco acción de los medios

El Papa en Chile: “Corrupción es aceptar la injusticia”

francisco corrupción

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