El sacerdote Fabián Szyszkowski de la Diócesis de Oberá, peregrino a Chile para acompañar al Papa, subió en Facebook las palabras de Francisco a los jóvenes y universitarios reproduciendo notas escritas en el Vaticano. Tienen eje en “iluminar la cultura actual proponiendo un renovado humanismo” y como contracara del individualismo dominante, exhortan a pensar y a razonar de manera integradora al punto de sostener que madurar no es aceptar la injusticia. “Eso es corrupción”, enfatizó.

Posadas (Viernes, 19 de enero) El sacerdote Fabián Szyszkowski, de la Parroquia San Pantaleón de la Diócesis de Oberá fue uno de los peregrinos a Chile para acompañar la visita del Papa Francisco, que hoy ya está en Perú. El cura obereño, que tiene otros dos hermanos consagrados a la Iglesia Católica, entre ellos Marcelo que oficia en la Diócesis de Posadas, fue difundiendo la prédica del Papa en Facebook. Además de subir fotos que son elocuentes, el sacerdote obereño levanta dos notas del sitio Vaticano News que ponen la mirada en los jóvenes y en los universitarios.
La primera nota, firmada por Griselda Mutual desde la Ciudad del Vaticano, se titula: El Papa dio a los jóvenes la “contraseña” para estar conectados con Jesús 

publicacion de facebook de szyszkowskiDestaca que “ser protagonistas del Chile que sus corazones sueñan: a ello impulsó el Papa Francisco a la juventud chilena, y les advirtió que madurar no es bajar la guardia y aceptar las injusticias: “la verdadera madurez es llevar adelante los sueños, siempre mirando para adelante, no bajando la guardia ni vendiendo las ilusiones”, les dijo
Destaca la información que “la penúltima cita del tercer día del Papa Francisco en Chile fue el festivo encuentro con la juventud que tuvo lugar en el Santuario Nacional de Maipú. El encuentro tuvo tres momentos, a saber, el saludo de un joven al Papa con la presentación del Símbolo de los Jóvenes para el Sínodo del 2018, la lectura del Evangelio, y por último el discurso del Santo Padre con el rezo del Padrenuestro, la bendición final y la deposición de un Rosario de oro a la imagen de la Virgen del Carmen.
Subraya que “la parte central de su discurso haciendo presente las virtudes de los jóvenes chilenos que realizaron grandes experiencias impulsados por la fe, y narró que durante su ministerio episcopal fueron muchas las buenas ideas que pudo descubrir en las mentes y corazones de los jóvenes, a quienes describió como “inquietos, buscadores, idealistas”, poniéndolos en guardia asimismo, sobre los peligros de la corrupción. Pareciera que madurar es aceptar la injusticia, dijo el Papa y añadió en cambio que “eso es corrupción”, la verdadera madurez es llevar adelante los sueños, siempre mirando para adelante, no bajando la guardia ni vendiendo las ilusiones.
De ahí que explicara que el Sínodo sobre la juventud y antes de éste, el Encuentro de jóvenes, será para que se sientan y sean protagonistas en el corazón de la Iglesia: “Que nos ayudemos a que la Iglesia tenga un rostro joven, no precisamente joven por maquillarse con cremas rejuvenecedoras, eso no sirve, sino porque desde su corazón se deja interpelar” “Eso necesita la Iglesia chilena de ustedes, que nos «muevan el piso» y nos ayuden a estar más cerca de Jesús!”
Agrega después la crónica que Francisco reflexionó sobre actitudes de la vida. “Después del ‘embale’ inicial, – observó el Santo Padre- hay momentos en los que sin darnos cuenta comienza a bajar ‘nuestro ancho de banda’ y empezamos a quedarnos sin conexión. Al quedarnos sin esa conexión que le da vida a nuestros sueños, el corazón comienza a perder fuerza, a quedarse también sin batería y como dice esa canción: el ruido ambiente y soledad de la ciudad nos aíslan de todo”. Con esta comparación el Papa quiso evidenciar- tal fuera su propia explicación – que sin la conexión con Jesús, se termina por ahogar las propias ideas, sueños y la fe, y manifestó su preocupación cuando “al perder señal, muchos sienten que no tienen nada que aportar y quedan como perdidos”. “Nunca pienses que no tienes nada que aportar o que no le haces falta a nadie”, exhortó el Santo Padre a los jóvenes chilenos, porque “ese pensamiento, como le gustaba decir a Hurtado, «es el consejo del diablo» que quiere hacerte sentir que no vales nada… pero para dejar las cosas como están. Todos somos necesarios e importantes, todos tenemos algo que aportar”.
La otra nota que reproduce el sacerdote Szyszkowski en su muro se titula: El Papa a universitarios: pongan el conocimiento al servicio de la vida. Destaca que el Pontífice visitó la Universidad Católica de Santiago y exhortó a los estudiantes a “iluminar la cultura actual proponiendo un renovado humanismo”.

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Firmada por María Cecilia Mutual, el informe subraya que “Francisco asegura que “hablar de desafíos es asumir que hay situaciones que han llegado a un punto que exigen ser repensadas. Y en este sentido asegura que es precisamente la Universidad que debe transformarse “en un espacio privilegiado para practicar la gramática del diálogo que forma encuentro”, ya que “la verdadera sabiduría – añade – es producto de la reflexión, del diálogo y del encuentro generoso entre las personas”.
Agrega que “el Papa habla de convivencia nacional posible “en la medida en que generemos procesos educativos también transformadores, inclusivos y de convivencia”, enseñando “a pensar y a razonar de manera integradora”. Y esto es posible – señala – a través de una “alfabetización integradora que sepa acompasar los procesos de transformación que se están produciendo en el seno de nuestras sociedades. Urge generar espacios donde la fragmentación no sea el esquema dominante, incluso del pensamiento” añade el Pontífice, indicando como camino el “enseñar a pensar lo que se siente y se hace; a sentir lo que se piensa y se hace; a hacer lo que se piensa y se siente”.
El Santo Padre habla nuevamente de “esta sociedad líquida o ligera” donde van desapareciendo los puntos de referencia desde donde las personas pueden construirse individual y socialmente. E indica una posible causa de falta de consistencia: la pérdida del espacio público. “Sin el ‘nosotros’ de un pueblo, de una familia, de una nación y, al mismo tiempo, sin el nosotros del futuro, de los hijos y del mañana; sin el nosotros de una ciudad que «me» trascienda y sea más rica que los intereses individuales, la vida será no sólo cada vez más fracturada sino más conflictiva y violenta” asegura.
El Sucesor de Pedro se refiere entonces al desafío de esta comunidad a no quedarse aislada de los modos de conocer: “Es necesario que la adquisición de conocimiento sepa generar una interacción entre el aula y la sabiduría de los pueblos que conforman esta bendecida tierra”, afirma, porque de este modo, “se producirá esa sinergia tan enriquecedora entre rigor científico e intuición popular” impidiendo así “el divorcio entre la razón y la acción, entre el pensar y el sentir, entre el conocer y el vivir, entre la profesión y el servicio.
La periodista interpreta que “la participación que según el Pontífice se realiza a través de diálogo y de “una episteme capaz de asumir una lógica plural, es decir, que asuma la interdisciplinariedad e interdependencia del saber. Y en este sentido, el Papa indica que es “indispensable prestar atención a los pueblos originarios con sus tradiciones culturales” para que se conviertan en “los principales interlocutores, sobre todo a la hora de avanzar en grandes proyectos que afecten a sus espacios”.
“Ustedes son interpelados para generar procesos que iluminen la cultura actual, proponiendo un renovado humanismo que evite caer en todo tipo de reduccionismo” – afirma Francisco al final de su discurso. “Esta profecía que se nos pide, añade, impulsa a buscar espacios recurrentes de diálogo más que de confrontación; espacios de encuentro más que de división; caminos de amistosa discrepancia, porque se difiere con respeto, entre personas que caminan en la búsqueda honesta de avanzar en comunidad hacia una renovada convivencia nacional”.

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