El denunciativismo como estrategia de ocupación del espacio público tiene un método. TN como avanzada hace la denuncia, Carrió o Stolbizer la llevan al Poder Judicial. Un juez le da curso y con el expediente Clarín confirma el invento. Hay un intento de “importar” el mecanismo a la provincia

Posadas. (Miércoles, 23 de noviembre) Thomas Jefferson pronunció una de las frases que más viralizan, dirían hoy, los medios de comunicación. Mientras se definían las líneas doctrinarias de la Constitución de los Estados Unidos dijo “Prefiero una prensa sin gobierno que un gobierno sin prensa. Lo fundamental es el derecho del pueblo a saber, a estar informado “. Claro, era una manifestación de principios. Después de dejar su segunda Presidencia, recapituló y bajó la consigna a la realidad del choque de intereses. Dijo algo que no se difunda tanto: “Nada se puede creer de lo que se lee ahora en un periódico. La verdad misma se convierte en sospechosa al ser colocada en ese instrumento contaminado. La verdadera extensión de semejante estado de mal información solo es conocida por aquellos que están en disposición de confrontar los hechos que conocen bien con las mentiras del día(…) Quiero añadir que la persona que nunca echa una mirada al periódico está mejor informada que aquella que los lee; por cuanto que el que nada sabe está más cerca de la verdad que aquel cuya mente se ha llenado de falsedades y errores.”

El círculo que nutre el denunciativismo

La prensa conservadora y los lobbies británicos por establecer en la ex colonia un país agroexportador ya entonces recurrieron al denunciativismo como estrategia de ocupación del espacio público. Siempre instalando sospechas de corrupción y reservándose el lugar del moralista aprovechando deslices, como la amante francesa que tenía Jefferson.
Ya en tiempos contemporáneos, el método fue aceitado con la profusión de los multimedios y las redes interconectadas. Alfonso Guerra, el verdadero conductor del PSOE en los años de Felipe, los bautizó como el “sindicato del crimen”. El mismo mecanismo de hoy. Uno de los diarios de la oposición publicaba una “investigación” denunciando un ilícito. Manuel fraga o Fernández Mancha, líderes de las oposiciones llevaban el caso a los jueces y los mismos diarios daban una vuelta de tuerca “confirmando” la denuncia. Otro diario o una agencia de noticias replicaba la información y el diario reconfirmaba su invento.
El periodismo de guerra en la Argentina, tal como lo definió uno de los periodistas estrellas del Grupo Clarín, no hace más que replicar el método, ya perfeccionado en sus dos siglos de existencia. TN hace la denuncia, al otro día una política sostenida por los sets de televisión, como Carrió o Stolbizer, toman la fuente y sin más llevan la acusación al Poder Judicial. Sin rigor alguno y sólo por el compromiso de pertenecer al círculo de la infamia, o si se quiere al sindicato del crimen, los fiscales y jueces le dan curso, abren un expediente y lo filtran a la prensa. Clarín, en el otro extremo de la cadena confirma el invento de TN, que son ellos mismos. Lo mismo hacen las denunciadoras seriales y la víctima se siente impotente ante tanto poder de fuego. Sólo queda recordar que Jefferson quedó en la historia, el periodista que lo acosaba fue una anécdota.

Carrió sin la TV no existe

La significación política de Carrió está ligada a las denuncias. Su target es la clase media media, asalariada, con techo en el consumo, la habituada a encontrar la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. La que condena la moral de la vecina, la que se escandaliza, pero esconde el aborto de una hija adolescente. Salta a escena rebelándose a la conducción de Raúl Alfonsín en la UCR como factura a pagar para ser invitada a los programas políticos. Las panzadas que se dieron Neustad y Grondona con sus escándalos hablan de su trayectoria. Es un ariete que debilita cualquier construcción política. No sirve más que para destruir. Por algo la gente, “su gente” sólo le delega mandatos parlamentarios. Cuando se presenta a cargos ejecutivos saca dos votos. ¿De dónde la autoridad que se arroga para descalificar al otro? Sólo se puede entender como brazo armado del Grupo Clarín y otros grupos de presión. Clarín la inventa y la sostiene, pero a veces se le escapa la tortuga. Es que Carrió también tiene lo suyo.

En defensa de un empresario amigo

No es casual que hoy ni Clarín ni La Nación hayan omitido en tapa una nueva denuncia formulada por Carrió ante los jueces. Pidió investigar si funcionarios de Aranguren beneficiaron a empresas petroleras en las que trabajaron antes de asumir en el Estado en la distribución de gas en garrafas sociales. Tampoco es casual que Página 12 haga un título catástrofe con la denuncia. Sin embargo, si se lee finito, el diario del progresismo porteño entra en el juego. Le abre crédito a Carrió sólo porque denuncia a funcionarios de Macri, cuando en realidad la diputada de Clarín se mueve de operaciones en operaciones.
Vale en este sentido leer en el sitio web Urgente24, el otro lado de esta denuncia. Carrió estaría defendiendo a un amigo, el dueño de Amarilla Gas perjudicado por el reparto de Aranguren.

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Buscando un cabo suelto

El sitio, al que no se lo puede catalogar de kirchnerista, revela que “hay por lo menos una docena de especulaciones acerca del motivo de la embestida de Elisa Carrió contra el equipo del ministro Juan José Aranguren” y destaca que “en la cartera de Energía consideran que Carrió “estaría siendo usada” por empresarios enojados con decisiones políticas de Aranguren, quien podría haber afectado sus intereses”. Ver nota original Empresario “amarillo” en el foco de la denuncia de Carrió
Lo que interesa destacar aquí, es que la distribución del gas que se vende como “garrafa social” ha generado en el Ministerio de Aranguren “intensas disputas de negocios”. Carrió habría intervenido en defensa de una familia de empresarios amigos del Chaco, los Miedvietzky, dueños de Amarilla Gas.
Revela Urgente 24 que “Hace algunas semanas, curiosamente, hubo una intensa campaña en alguna web harto polémica, acerca de la amistad (acompañada por material fotográfico) entre Elisa Carrió y Lili Miedvietzky, accionista de una empresa de turismo, y quien habría acompañado a la diputada nacional en un desplazamiento al extranjero.
Hasta ahí, ningún ilícito sino la fundamentación, ante Marcos Peña y Mauricio Macri, que la denuncia de Carrió podría tener objetivos -no de la diputada nacional pero sí de quien le suministró información que los de Aranguren dicen que es falsa- de puja de negocios, intereses desplazados e intento de replanteo de posiciones”. Y concluye el informe: “es curioso que en la presentación judicial de Carrió se menciona una nota periodística del bisemanario Diario Perfil, del 20/11, pero no se menciona la muy informada nota de la web Infobae que citó Urgente24”.

El denunciativismo no es neutral

Clarín y la Nación esconden la info cuando no les conviene. Página 12 como la otra cara de la misma moneda la potencia. Pero, este episodio desnuda la naturaleza del denunciativismo. No es neutral. Tiene siempre subyacente un operativo de destrucción.
Vale el ejemplo para los intentos de provincializar el método de la cadena de la infamia, o del sindicato del crimen.
Las “investigaciones” o denuncias contra dirigentes políticos tienen el objetivo oculto de arrastrar al desprestigio también a las políticas que expresa.

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