El presidente de la Convención de la UCR reiteró hoy su convicción de que las diferencias ideológicas de la UCR con el PRO han llegado un límite que obliga a pensar si no hay que tomar otro rumbo y bajarse de Cambiemos. Aunque reivindica el contexto histórico de la conformación de la Alianza para ganarle al kirchnerismo, observa que la coalición fue meramente electoral al no proyectar un programa en común. “Nosotros que somos un partido de centro-izquierda de raigambre popular estamos en un gobierno conservador, sin voz y sin voto”.

Posadas (miércoles, 11 de julio) “Si no se dan vuelta estas políticas conservadoras, tenemos que tomar otro rumbo”, sostuvo hoy el presidente de la Convención Nacional de la UCR, Jorge Sappia, ratificando, su convicción de que ya no hay argumentos para sostener la continuidad de la UCR en Cambiemos, aunque resignado admitió que es difícil hacerse escuchar cuando “los comité de cada provincia se han convertido en agencias de colocaciones”.
En declaraciones formuladas a radios de Posadas y Eldorado, cuestionó el rol del partido en la Alianza sincerado por Facundo Suárez Lastra, cuando en su afán de minimizar las descalificaciones de Elisa Carrió, afirmó sin más que “no hay un gobierno de coalición, gobierna el Presidente y el radicalismo acompaña”.
Las declaraciones de Carrió la semana pasada “quédense tranquilos que a la UCR la manejo desde afuera”, si bien fueron dirigidas a empresarios que no terminan de recuperar la confianza en el gobierno nacional, sencillamente porque no define un proyecto de crecimiento y menos de desarrollo, tuvieron también como destinatarios a quienes considera socios menores de la Alianza gobernante. Los cruces que siguieron al ninguneo de la diputada, en el que intervinieron varios directivos eludieron sistemáticamente la cuestión de fondo: el ideológico que determina la aplicación de políticas opuestas a la tradición del radicalismo. Incluso el comunicado del presidente del Comité Nacional, a la vez gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, se limita a frases ingeniosas con mensajes solapados y tiros por elevación referidos únicamente a la lucha por los espacios. Se puede decir que la adrenalina que inyectó Carrió en la sangre de los ucerreístas no hizo más que agitar la plenitud de sentirse dando batallas internas coronadas nada menos que en una cena de roscas en la Quinta de Olivos.
Sappia lo que hace es correrse del conventillo de propinas y desquicios para levantar la voz del radicalismo ya diferenciado del ucerreísmo como práctica partidocrática disociada de la realidad social y económica del país.
En sus declaraciones a Radio Provincia Sappia no renegó de la conformación de la alianza para derrotar al kirchnerismo, pero observó que no fue lo ideal ya que resultó ser meramente electoral. Desde que asumieron el Gobierno “el radicalismo no ha tenido ni arte ni parte en la toma de decisiones y aceptó el rol de socio menor, a quién ni se consulta ni se le pregunta nada, ni siquiera se le informa de los interrogantes que se tienen en cualquier toma de decisiones”.
Sappia no pone la responsabilidad afuera sino en la propia dirigencia de la UCR. “Buena parte de la dirigencia se ha sometido a esas condiciones”, denunció. “El rol del radicalismo es de poca significación. Evidentemente “no hay una coalición de gobierno”.
No es tan crític, sin embargo, al analizar la relación de los gobernadores con Macri, tanto los de la UCR como los de las otras oposiciones, ya que pone en consideración que deben dar respuestas a su gente y “tienen una suerte de atadura con el poder central que es más que notoria. En un país que se postula federal pero se ejecuta como unitario, hay que entender y en cierto modo justifico las relaciones que tienen”. Es el contexto al que reduce la cena de anoche martes 10 en Olivos. “No han concurrido como representantes de la UCR”, sostiene con firmeza, “han ido a ver como siguen sosteniendo el flujo de dinero del poder central para ejecutar su programas de gobierno”. Como buen radical apela al ejercicio de la democracia interna que ha caracterizado a la UCR en su larga historia y dice que “para tener representación orgánica del partido, previamente es necesario un debate institucional que no se ha hecho”. Y considera que no se hace ese debate “porque saben que la mayoría vamos a plantear que no hay salida de la crisis dentro de las políticas que se vienen aplicando”.
Es en este punto que lleva el planteo a un abordaje doctrinario. “De alguna manera hay una discusión ideológica”, admitió al periodista para subrayar que es el punto central, “no tenemos ideológicamente contacto con el PRO y el ARI. Hicimos una coalición electoral en la instancia en la que había que producir un cambio, pero no hicimos un programa de gobierno como lo hicieron los chilenos y alemanes. No se hizo programa en común. Nosotros somos un partido de centro-izquierda, progresista de raigambre popular con un gobierno de conservador, y nos quedamos sin voz y sin voto. Evidentemente hay un deterioro del partido. O se dan vuelta las políticas o tenemos que tomar otro rumbo”.
Denunció finalmente que le traban la convocatoria de los convencionales y pronostica que la Convención muy difícilmente pueda pronunciarse este año o el próximo. El Partido está silenciado.

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