Bajo el convencimiento de que más temprano que tarde el aborto será despenalizado, el rechazo del Senado a la ley de legalización tiene una lectura nada dramática. Era un proyecto con vicios que la hacían de imposible implementación. Entre los cuestionamientos de los 38 senadores, se destaca la perspectiva federal del misionero Closs que marcó su inconstitucionalidad por avanzar sobre competencias de las provincias y cargarle los costos. En su exposición desnudó, implícitamente, la contradicción de los oficialistas que hablan de nuevos derechos mientras eliminan las conquistas populares y recortan el gasto social.

Posadas (Jueves, 9 de agosto) El pronunciamiento del Senado de la Nación anoche es difícil de titular sin caer en simplificaciones. Sostener que la mayoría votó en contra de la legalización del aborto es uno de los reduccionismos que muestran pero a la vez ocultan. Sucede que los senadores llegaron al recinto a decidir por blanco o negro en una opción de hierro. Se aprobaba o rechazaba la media sanción tal cual salió de Diputados. No hubo alternativa. Lo expresó bien la senadora por Neuquén Lucila Crexell, una de las dos que se abstuvo, al considerar que un debate de un tema central en la vida de las argentinas y de la salud pública no podía reducirse al sí o al no, y al pronunciarse a favor de la legalización reveló que no votaría la media sanción porque “creo que es una ley que viene con vicios o con fallas y que sería de imposible implementación. Creo que lejos de resolver el problema, volveríamos a caer en otro problema, que es la judicialización, la inconstitucionalidad que muchos plantearían de algunos aspectos que están regulados en la ley. Y claramente creo que es de imposible implementación…Tal vez lo que más me preocupa, si se quiere, de la sanción que viene de Diputados es que no se puede cumplir, que se están generando expectativas que no se pueden cumplir. Se reglamenta una prestación de salud de imposible cumplimiento y se criminaliza a los médicos cuando no les dan las herramientas para que puedan prestar la asistencia de la salud que demandaría la legalización del aborto”.

Esta falsa disyuntiva estuvo planteada desde el día que la ley salió de Diputados por Maurice Closs. En su oportunidad, Plural se hizo eco de la posición del senador misionero. Por eso anoche encuadró su exposición recordando sus advertencias: “…que si esta ley iba a salir, tenía que salir bien, y planteé algunas correcciones para mí muy importantes”. Y hace hincapié en lo que estaba en consideración: “lo que estamos votando, que no es el dictamen, –pues no existe– sino la media sanción que viene de Diputados. Eso es de lo que estamos hablando, de esa ley completa, no de otra ley, no de otro dictamen, no de otro proyecto, no del que hubiera podido ser mejor y que, con muy buena voluntad, desde muchos lugares intentaron encontrar puntos de consenso. Ese es el proyecto que estamos votando, y tiene todos esos problemas y esos defectos que yo por lo menos los fui marcando desde esa primera jornada posterior a la votación”.

Este escenario que no dejaba otra alternativa que optar entre aprobar o rechazar la media sanción que constituye el punto de partida de los posicionamientos de los tres senadores por Misiones. Como se sabe, Maurice Closs y Magdalena Solari del Frente Renovador rechazaron el proyecto en tanto Humberto Schiavoni del PRO votó a favor.

La falsa opción de un debate sin dictamen

Ante la encrucijada por el sí o por el no, las decisiones tomadas por Closs y Schiavoni reflejan posicionamientos políticos y puede decirse que, desde sus exposiciones, volvieron a confrontar modelos económico-sociales, como lo hicieron en las elecciones de 2017 cuando se postularon al Senado.

La diferencia no radica en la sustancia del proyecto de ley ya que Closs, como la mayoría de los senadores que rechazaron anoche la media sanción, se mostraron a favor de la despenalización y sin negar la realidad de los abortos clandestinos auguran que más temprano que tarde hay que modificar al menos el Código Penal.

La gran diferencia de los planteos entre el renovador y el prosista se da, no en lo que dicen, sino en dónde se paran. Desde dónde hablan. Y el choque entre los dos reitera las viejas disputas entre federales y unitarios, tensión que se arrastra sin resolución desde 1810 y desde la creación del Virreinato del Río de la Plata.

Derechos y recursos presupuestarios

Schiavoni que preside el bloque del PRO y es además presidente del Consejo Nacional del partido, habló después de varias imputaciones formuladas desde distintas bancadas que denunciaron la falsa disyuntiva generada en el debate por la ausencia de dictamen y de desnudar las intenciones duranabarbistas de instalar el debate sólo como cortina de humo. Se hizo cargo y elogió la decisión del Presidente. Dijo Schiavoni: “el gobierno tomó nota de un reclamo social que existía y que venía cobrando cada vez más fuerza. Todos fuimos testigos de la movilización que hubo el 8 de marzo pasado, el Día Internacional de la Mujer, donde el leitmotiv era la legalización del aborto. O sea que este no es un tema que se haya impuesto artificialmente, es un tema que venía desarrollándose en el seno de la sociedad”. Pero no se hizo cargo del bloqueo instalado en el debate por la falta de dictamen y obligando a optar por sí o no. Tuvo un fallido al anunciar “voy a apoyar la despenalización del aborto y su legalización con las modificaciones que se han introducido a partir del aporte de los tres senadores por Córdoba”. Precisamente, son las modificaciones que no estaban en tratamiento. Además, ¿Macri instala el debate por todos los temas que vienen desarrollándose en la sociedad?

Otro desliz del senador del PRO es por lo que no dijo al defender “la ampliación de derechos”. Reveló cifras escalofriantes sobre el embarazo adolescente en la provincia y sostuvo que es un tema de Salud Pública. Pero sabe que no es creíble cuando habla de ampliar derechos y más en la salud pública cuando el Gobierno está recortando los programas de salud, entre ellos, el Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable. Desde enero de 2016 fueron canceladas todas las actividades de capacitación y gestión generadas por esta área. El principal impacto de la parálisis de la gestión en materia de salud sexual está vinculado a la demora en la entrega de preservativos y geles lubricantes. Se desabasteció a todo el sistema público de salud del país de este imprescindible insumo para la prevención de embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual como el SIDA.

Competencias de las provincias

Desde un criterio federal Closs consideró que “la media sanción que estamos tratando, hace mucho más que un cambio del ordenamiento jurídico penal; avanza sobre competencias claras de las provincias”. Por eso consideró que es inconstitucional. Esta mirada desde la perspectiva de la provincia fue distintiva de la exposición del misionero ya que los planteos de inconstitucionalidad, que aparecieron en las exposiciones de otros senadores, plantearon el cuestionamiento en función de la vigencia de los tratados internacionales referidos a los derechos del niños desde su concepción y en el espíritu de la reforma constitucional de 1994. Closs marcó la cancha desde los reclamos federales.

Profundizó la perspectiva del análisis al observar además que los costos que genera el derecho creado por el proyecto de legalización recaerían en las provincias “las cosas no son gratis dijo- a las cosas alguien las paga; se paga con deuda o se paga con emisión monetaria o se paga con inflación o se paga con una presión tributaria horrenda o se paga con empleo en negro, pero no hay nada gratis, absolutamente no hay nada gratis”. Pero se diferenció de los liberales al subrayar: “quiero sí un Estado ordenador, presente, que se ocupe de la salud pública, y creo que sí es una prioridad absoluta en este “ocuparse de la salud pública” y en este “Estado ordenador” poner en ´funcionamiento de manera efectiva y con recursos… Y hagámonos cargo de que en la próxima ley de presupuesto que viene las leyes que tienen que ver con la salud reproductiva y las prevenciones tengan los recursos necesarios. Porque estamos en un momento de ajuste, no estamos en un tiempo en donde se están ampliando partidas presupuestarias para gastos públicos. Pero asumamos el compromiso de que tengamos garantizado esto en el presupuesto, que tengamos garantizado que haya una política de salud reproductiva, que no hay duda alguna de que es uno de los caminos que debemos seguir, con esta ley o sin esta ley, pero esa es una cosa que debe seguir y profundizarse. Así en forma implícita, desnudó la contradicción de los oficialistas que defendieron el proyecto cuando pertenecen a un gobierno que ha recortado el presupuesto en salud pública.

Exposiciones completas de los tres senadores

A continuación transcribimos las exposiciones de los tres senadores por Misiones extraídas de la versión taquigráfica del Senado de la Nación

Sr. Closs.-

Yo respeto enormemente la palabra y la posición de cada uno de los senadores.

Además, les expreso mi solidaridad a cada uno de los senadores que en el ejercicio de su función, de uno u otro lado, fueron víctimas de alguna agresión, de algún apriete o de lo que fuera; de algún momento ingrato como el que, seguro, nos tocó pasar a todos.

También quiero decir que sería bueno que cada uno de nosotros, luego de que pase este debate, repasemos lo que dijimos. Porque también acá, en el recinto, de un lado y del otro de las posiciones, como decía recién el senador preopinante, parece que si un senador vota para un lado, es arcaico, si vota por el sí, puede ser un asesino de niños por nacer y si vota por el no, es cómplice de alguna muerte que pueda ocurrir en el futuro. Y no es así. Cada uno de nosotros va a votar conforme a lo que cree, según su convicción, luego de haber escuchado esta noche tantas opiniones. Por eso mi reconocimiento, mi abrazo y mi afecto a cada uno de los senadores, más allá de cómo voten.

Cuando esto salió en Diputados, yo me sorprendí. Creo que muchos de nosotros pensábamos que ese día no salía, incluso importantes legisladores del partido del gobierno; quizás, hasta ese era el pensamiento del mismo presidente. Pero salió. Y en los primeros momentos después de que sale, yo, que como todos venía interpretando el estado de ánimo de la sociedad, pensé que esto, en el Senado, iba a pasar muy rápido.

Por eso expresé públicamente, solamente una vez y por escrito para no ir al debate del día a día –porque los niveles de agresividad ya se empezaban a notar–, que si esta ley iba a salir, tenía que salir bien, y planteé algunas correcciones para mí muy importantes.

De manera que al continuar en esta exposición quiero hablar exclusivamente de lo que estamos votando, que no es el dictamen, –pues no existe– sino la media sanción que viene de Diputados. Eso es de lo que estamos hablando, de esa ley completa, no de otra ley, no de otro dictamen, no de otro proyecto, no del que hubiera podido ser mejor y que, con muy buena voluntad, desde muchos lugares intentaron encontrar puntos de consenso. Ese es el proyecto que estamos votando, y tiene todos esos problemas y esos defectos que yo por lo menos los fui marcando desde esa primera jornada posterior a la votación.

Acerca del primero, quiero hacer foco en la constitucionalidad o inconstitucionalidad, pero, en este caso, en relación con las competencias provinciales y federales. No tengo duda alguna, por lo menos en la Argentina, de que es facultad federal, es decir de esta casa, del Congreso de la Nación, dictar los códigos de fondo, como el Código Penal. No tengo dudas de eso. Entonces, sí tenemos como facultad el debate de si penalizamos o despenalizamos el aborto. No hay duda de que eso es una competencia.

Ahora, la ley que estamos tratando –esa media sanción que estamos tratando– hace mucho más que un cambio del ordenamiento jurídico penal; avanza sobre competencias claras de las provincias, yo no tengo duda alguna, e incluso lo hace a contramano de lo que es nuestra historia. Describe el funcionamiento de los hospitales, pone obligaciones a médicos de la salud pública y privada de las provincias, avanza sobre cosas que son competencias no delegadas.

Uno representa a una provincia y también tiene que mirar cuál es el ordenamiento jurídico, y en el caso de la provincia de Misiones el artículo 39 de nuestra Constitución es sumamente claro cuando dice que la provincia garantizará la atención de la salud de la población, a cuyo fin la Legislatura –la nuestra, la provincial– dictará la ley sanitaria correspondiente que asegure la asistencia médica integral preventiva y asistencial; y continúa diciendo que, a los efectos de cumplir más acabadamente estas obligaciones, el gobierno –el de Misiones– podrá, por medio de convenios, comprometer su colaboración con la Nación.

Respecto de esto, si miramos en el funcionamiento y en la historia de nuestro país –y tantas veces fue destacado acá el caso “F.A.L.”– veremos que también la Corte, que resuelve muchas de las cosas que se discutieron acá de constitucionalidad, obliga a las provincias a hacer el protocolo, pero cada provincia tiene que hacer ese protocolo. Esta es la primera vez que una legislación sobre este tema se la declara de orden público y se avanza sobre claras competencias no delegadas. En el caso de la provincia de Misiones es muy claro por el artículo 39, pero esto vale para todas, también para las otras 23 jurisdicciones del país.

Incluso, si uno mira el derecho comparado y la evolución como un antecedente del fallo “F.A.L.”, en este caso el caso “Roe vs. Wade”, originado en el Estado de Texas y luego ratificado por la Corte de los Estados Unidos, también pasa el mismo derrotero: falla la Corte y autoriza el aborto pero instruye a cada uno de los estados, que han hecho luego en los Estados Unidos cada uno su legislación referida al aborto.

Allá también hay diferencias en la apreciación de la legislación penal en cada uno de los estados de los Estados Unidos, pero el nuestro es un país federal, y entonces en esta casa yo puedo aceptar que la materialidad del Derecho y la evolución de los tiempos ha provocado cambios en interpretaciones en las leyes de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, pero no que se esté redefiniendo el federalismo, y me parece sumamente complejo que esto esté ocurriendo.

Entonces, claramente este dictamen –que insisto en que no es un dictamen sino una media sanción– es inconstitucional en términos de la competencia, toda vez que habla de una cuestión de salud pública que es propia de las provincias. Y, en todo caso, si quisiéramos sancionarlo tal cual está tendríamos que haber agregado un artículo que diga que las legislaturas provinciales tienen que adherir a esta ley, como tantas otras leyes que hicimos últimamente. Y en esto estoy francamente convencido, no sólo por nuestra Constitución Nacional sino también por la Constitución de la Provincia de Misiones en el artículo 39.

Creo también que, más temprano que tarde –coincido con muchos–, la despenalización del aborto va a ser una realidad. Creo que esto es un derrotero –más temprano que tarde– que va a ocurrir, porque hay mucho más consenso en este concepto que en lo que es este sentido de esta ley, que también lo dijo el senador Pinedo recién.

Pasamos de lo que hoy tenemos, un Código Penal que sanciona a la mujer –letra muerta total y absolutamente, pero consecuencia de esa penalización es la clandestinidad, que no hay duda de que hay que corregirla–, a despenalizar; pero no solamente a despenalizar, sino que lo legalizamos, generamos un derecho, generamos un derecho subjetivo de segunda generación y pusimos los costos de ese derecho –de ejercicio amplísimo– nada más y nada menos que en cabeza del Estado. ¿Pero de qué Estado? Sin duda alguna que de las provincias, porque yo no conozco un solo hospital en Misiones que sea de la Nación. Ninguno.

De manera tal que si esto se tuviera que aplicar, además de que desde mi visión de las competencias federales y provinciales es inconstitucional, si se tuviera que cumplir va por el cuero y el presupuesto de las provincias. Y, en todo caso, si una provincia va a decidir la gratuidad, que lo decida esa provincia, la que fuera.

Más allá de esto, en este caso tampoco estoy de acuerdo con la gratuidad. Y no es porque tenga una visión liberal, para nada: siempre creo y voy a seguir creyendo en un Estado presente y ordenador, con fuerte presencia en muchas cosas, y especialmente en la salud pública. Así lo hicimos y lo estamos haciendo en la provincia de Misiones, pero hay que tener algunos límites, porque la gratuidad no existe. Las cosas no son gratis, a las cosas alguien las paga; se paga con deuda o se paga con emisión monetaria o se paga con inflación o se paga con una presión tributaria horrenda o se paga con empleo en negro, pero no hay nada gratis, absolutamente no hay nada gratis.

Y sí creo que una de las grandes cosas que debemos discutir los argentinos en un lugar como este es el que tiene que ver con un Estado ordenador que establezca cuáles son las prioridades, obligaciones y gratuidades mínimas que tienen que haber, pero no estoy de acuerdo de que se establezca gratuidades.

En este caso se habla de turnos de 5 días cuando, por ejemplo –y no sólo en Misiones sino que seguramente también ocurre en muchas provincias–, si una mujer tiene que hacerse un diagnóstico por alguna malignidad le dan turno para un diagnóstico por imágenes para dentro de 7, 10, 15, 20 días o tantos más. Y hay un dato que es objetivo: cuando uno mira las causas de la mortalidad de hombres y mujeres ve que las enfermedades cardiorrespiratorias están primeras por lejos, las tumorales están segundas y los accidentes de tránsito están terceros. De manera tal que eso tendría que tener más prioridad, y este Congreso nunca debatió una ley que garantice ni siquiera los turnos, porque hoy hay pendientes tantos turnos para el acceso a la salud pública en miles de lugares de nuestro país.

Digo una cosa: uno plantea la gratuidad y a los 5 días tenemos que resolver el problema; ¿hay camas en los hospitales de sus provincias? ¿Hay camas libres? Miren, yo hace un par de años que dejé de ser gobernador pero el teléfono suena constantemente: “Dame una mano ‘Mauri’ para que en tal hospital reciban a un enfermo”. ¿Qué va a pasar? Me va a llamar un padre con un hijo de 5 años que tiene un problema –no sé, gripe o se torció el tobillo– y tiene que ser internado en algún lado por lo que fuera y le vamos a decir “No. No te podemos dar porque el imperio de una ley federal –inconstitucional, porque no tenía por qué legislar para la provincia de Misiones– me está obligando a que yo dé prioridad a este tema”. No estoy de acuerdo, e insisto en que las gratuidades no existen, las gratuidades se pagan con emisión monetaria, con inflación, con déficit fiscal, con deuda, con una enorme presión tributaria, que nosotros conocemos en la Argentina porque nada es gratis; nada, absolutamente nada es gratis.

Quiero sí un Estado ordenador, presente, que se ocupe de la salud pública, y creo que sí es una prioridad absoluta en este “ocuparse de la salud pública” y en este “Estado ordenador” poner en funcionamiento de manera efectiva y con recursos… Y hagámonos cargo de que en la próxima ley de presupuesto que viene las leyes que tienen que ver con la salud reproductiva y las prevenciones tengan los recursos necesarios. Porque estamos en un momento de ajuste, no estamos en un tiempo en donde se están ampliando partidas presupuestarias para gastos públicos. Pero asumamos el compromiso de que tengamos garantizado esto en el presupuesto, que tengamos garantizado que haya una política de salud reproductiva, que no hay duda alguna de que es uno de los caminos que debemos seguir, con esta ley o sin esta ley, pero esa es una cosa que debe seguir y profundizarse.

Por último, quiero decir lo siguiente: uno tiene sus pertenencias, sus afectos, sus amigos, su familia, las personas que uno quiere, las personas con las que uno milita, y hay posiciones de todo tipo; no hay duda alguna. Y uno hay veces que escucha y dice: Te estás equivocando.

Yo voy a votar que no, nosotros vamos a votar que no. ¿Y saben qué? No me estoy equivocando, tampoco estoy acertando. Simplemente, en este debate donde las verdades lejos están de ser absolutas y son sumamente relativas, me ponen en consideración un proyecto que me parece que es malo, que no resuelve problemas y que causa problemas; que es inconstitucional y que establece prioridades que no son las que creo.

Entiendo y coincido en cuanto a que la despenalización, más temprano que tarde, va a ser una verdad, pero este… ni dictamen sino media sanción que estamos tratando no habla de eso; habla de muchas otras cosas.

No me estoy equivocando, tampoco estoy acertando. Estoy decidiendo lo que yo creo en este momento que en referencia a este dictamen es lo que corresponde. Y uno es quien es, y con ese “No equivocarte o no acertar” también expresa los pensamientos de una familia, de una sociedad, de una provincia, de una formación, de una historia de vida.

No hay duda alguna de que uno está expresando esto. Y hay muchos que plantean “No, pero la calle pide.” “Y la calle pide; y la calle exige; y mirá la cantidad de gente que está…”. Recién había un embotellamiento grande. Yo caminé siete cuadras entre medio de toda la gente que estaba allí, mayoritariamente con los pañuelos a favor de esta sanción. Y uno, por ahí, cuando anda por las calles de la Ciudad de Buenos Aires hoy podría decir, “sí, hay un movimiento importante que pide a favor de esta ley”. Pero ¿saben qué? Las calles no están solamente en la Ciudad de Buenos Aires; también hay calles en otros lugares de la República Argentina. Y yo tengo la convicción de que hoy en las calles, en la Avenida de Las Américas, en Aristóbulo del Valle; o en la Victoria Aguirre, de Iguazú; o en la Belgrano, de Alem; o en la Plaza 9 de Julio, de Posadas o en la de Eldorado, no todos pero mayoritariamente los misioneros están de acuerdo respecto a cómo estamos votando y cómo estamos decidiendo. Porque ese es el pensamiento mayoritario, de este momento y acerca de esta ley, del pueblo de la provincia de Misiones que nosotros hoy venimos a representar.

No es un acierto lo que estamos haciendo. Tampoco es una equivocación. Es la obligatoria necesidad que tenemos de decidir en este momento, y creo que estamos decidiendo, por lo menos con nuestras convicciones, con fuertes argumentos constitucionales y, por sobre todo, en la defensa de las dos vidas que entendemos, insisto, que no exclusivamente pero sí de manera bastante mayoritaria piensan y sienten –y sentimos– los habitantes de la provincia de Misiones.

 

Sr. Schiavoni.-

El debate que estamos dando hoy es un debate que los argentinos nos merecíamos largamente. Sin duda es una de las grandes deudas que ha tenido la democracia. Un debate que –ahora lo vemos con más claridad– fue siempre silenciado por factores políticos y religiosos porque nadie quería hablar de este tema, de una realidad que duele. Más de cuarenta mujeres mueren por año y miles se ven obligadas a abortar en la clandestinidad. Porque tenemos que ser sinceros y dejar la hipocresía de lado: los abortos se realizan, más allá de que nos guste o no; y más allá de que sea legal o ilegal.

La criminalización del aborto ha fracasado. Con una vigencia de prácticamente cien años de la norma que lo penaliza, se pueden contar con los dedos de una mano los casos que han llegado a los estrados judiciales por esta causa.

Es una realidad cruel porque se realizan de la peor manera posible: con un grave daño para la salud de la mujer; con un grave daño, en muchos casos, para la salud reproductiva; y, sobre todo, un grave daño para la salud moral de esta mujer. Nunca se sale indemne de estas experiencias. Eso lo tenemos que tener claro.

Y más allá de que existen muchos métodos y mecanismos que deberían evitarlo, lo cierto es que su implementación va a llevar mucho tiempo y las muertes por abortos hechos en clandestinidad se producen día a día. El último caso, registrado el 6 de agosto en Santiago del Estero, fue el de una madre de 22 años que murió por una infección generalizada a causa de un aborto clandestino. Esto está pasando ahora y es nuestra responsabilidad como legisladores resolver una cuestión que es de política pública de Salud.

¿Por qué los argentinos miramos para el costado durante tantos años? La gran mayoría de los países ha resuelto este tema de Salud Pública hace muchos años; incluso, países que tienen una raigambre religiosa muy fuerte como España o Italia, de quienes en general descendemos en nuestro país.

El gobierno tomó nota de un reclamo social que existía y que venía cobrando cada vez más fuerza. Todos fuimos testigos de la movilización que hubo el 8 de marzo pasado, el Día Internacional de la Mujer, donde el leitmotiv era la legalización del aborto. O sea que este no es un tema que se haya impuesto artificialmente, es un tema que venía desarrollándose en el seno de la sociedad. Más allá del resultado de esta iniciativa, ha sido un debate histórico donde pudimos contrastar argumentos sólidos y datos estadísticos que nos han enriquecido en las reflexiones que cada uno tiene sobre este tema.

Tenemos que dar respuesta a una pregunta que es clave: ¿vamos a consagrar el aborto legal o vamos a mantener sin alteraciones el manto de oscuridad sobre el aborto clandestino eternizando la condena a miles de mujeres que se niegan a llevar adelante un embarazo en contra de su voluntad?

Quiero compartir algunas estadísticas. Entre el 2010 y el 2014 se produjeron en todo el mundo alrededor de 25 millones de abortos peligrosos, casi la mitad de los abortos totales. Según un relevamiento de la Organización Mundial de la Salud el 97 por ciento de esos abortos peligrosos se registró en países de África, Asia y nuestra América latina.

Nuestro continente tiene el registro más alto de abortos del mundo: 44 abortos cada 1000 mujeres, contra 20 en Europa y 17 en América del Norte. Y es justamente una región en la que predomina la prohibición total o con excepciones para la interrupción del embarazo.

En Misiones, mi provincia, más del 70 por ciento de las adolescentes menores de 19 años que quedan embarazadas declaran en el posparto que su embarazo no fue deseado. Muchas de ellas se niegan a seguir adelante con ese embarazo. Y más grave aún, mi provincia tiene una de las tasas más altas de fecundidad en niñas de entre 10 y 14 años. De cada mil niñas de esa edad, en Misiones 3,8 de ellas tiene un hijo, mientras que la tasa nacional es del 1,4. Es decir, menos de la mitad. Y eso, lo sabemos, en gran mayoría son producto de abusos. Una realidad similar vemos en los adolescentes de entre 15 y 19 años. En Misiones la tasa de fecundidad para este grupo es del 87,1 por ciento, mientras que para el total del país es del 55,9. Y digo algo más, Misiones es la provincia con mayor cantidad de embarazos adolescentes de la Argentina. Son datos oficiales del Ministerio de Salud de la provincia.

¿Qué tenemos que hacer ante esta realidad? ¿Vamos a obligarlas a sostener el embarazo a estas niñas adolescentes y mujeres y dar a luz en contra de su voluntad? Las convicciones religiosas o los mandatos confesionales podrán formar parte de la reflexión de aquellos legisladores que los tengan incorporados como componente de su estructura de valores, pero personalmente, y con todo respeto, no considero que deban ser determinantes a la hora de legislar para toda la sociedad y en un tema en el que la preservación de la salud es el eje central de lo que estamos hablando.

No podemos aceptar que los fundamentalismos nos impongan sus postulados de fe como si fueran verdades reveladas. No impulsemos una legislación para que pacifique nuestra conciencia o para que quedemos bien con los factores de poder que operan en nuestras provincias.

En aquellos países donde se legalizó el aborto, los resultados fueron claramente favorables. En Uruguay, las muertes maternas por esta causa prácticamente cayeron a cero, queremos impulsar la ampliación de derechos porque ahora las mujeres que no se avienen a continuar con la gestación tienen restringidos sus derechos para decidir. ¿Son las personas gestantes sujetos de derecho de segunda categoría? No es lo que sostiene la jurisprudencia local e internacional.

Las sociedades avanzan a partir del reconocimiento y la ampliación de sus derechos. No vayamos en contra de una tendencia que es mundial. Legalizar el aborto no significa obligar a nadie a abortar. No quedemos prisioneros de falsas premisas, nadie quiere que una mujer pase por este trauma. Sería deseable que ninguna mujer aborte pero, insisto, es una realidad que más allá de nuestra voluntad se constata en la práctica. Muchos de los senadores que estamos aquí debatiendo, aun con posturas diferentes, coincidimos en que no debe haber cárcel para una mujer que se practique un aborto, pero despenalizar tampoco es suficiente. Es necesario que el aborto seguro no sea solo un recurso al alcance de las que más tienen y siga dejando al margen a los sectores más vulnerables.

Personalmente y siendo muy respetuoso de todas las opiniones que se han vertido, tanto en los plenarios como en el recinto hasta ahora, creo que cuando hablamos de la constitucionalidad, tenemos que tener en cuenta que, de acuerdo a nuestra Constitución, el organismo que interpreta las normas, las leyes y la Constitución es la Corte Suprema de Justicia. Y la Corte Suprema de Justicia, en el caso “F.A.L.” ha dispuesto que el aborto, en ciertas condiciones, no es inconstitucional.

Por lo tanto, señores senadores, señor presidente: creo que este es un debate que no tiene marcha atrás y, aunque se apruebe o no el aborto legal en esta sesión, seguramente la sociedad va a avanzar en este sentido en los próximos años. Creo que tenemos que rescatar el valor del debate, el valor de la seriedad, el valor de la contundencia de los argumentos que se han vertido y sentirnos orgullosos de ser protagonistas de este momento.

En lo personal, porque esto no es una cuestión de bloque ni de partido, voy a apoyar la despenalización del aborto y su legalización con las modificaciones que se han introducido a partir del aporte de los tres senadores por Córdoba.

Antes de terminar, quiero solidarizarme con todos aquellos que han sufrido agravios, escraches e infinidad de manifestaciones por haber expresado una posición al respecto, de uno y de otro lado, pero fundamental y particularmente con dos compañeras del Senado que han tenido la valentía y la honestidad de expresarse: me refiero a Gladys González y a Laura Rodríguez Machado, que han sido ofendidas en su honor

Sra. SolariQuintana:

Primero y antes que nada, mis agradecimientos a todas las personas que nos han acompañado a los legisladores y a esta legisladora en este proceso, a los más cercanos, a los que vinieron, a los que expusieron y a las personas que están afuera también, fundamentalmente, que representan al pueblo.

Antes que nada, quisiera pedirle la incorporación, le he dado a nuestro prosecretario unos documentos donde constan pormenorizadamente todos los fundamentos con los cuales un grupo de senadores, que se sabe estamos en contra de la legalización del aborto… Lo hemos elaborado y enriquecido entre todos. Quiero que esto quede muy claro: no es un documento mío, yo lo estoy presentando, simplemente. También quiero pedirle a la señora presidente que tengamos la posibilidad los distintos senadores… Yo lo pongo a disposición para quien quiera una copia recibida por usted, por este Senado. Porque considero que puede ser un documento histórico, es un día muy importante. Cierto es que el lugar más cómodo sería hablar de la constitucionalidad o la inconstitucionalidad de la norma y no me alcanzarían los diez minutos que tengo, así que voy a ser breve.

Creo que sí es necesario que haga algunas consideraciones para que se escuchen. A este respecto, yo tengo muy claro que para mí el ordenamiento jurídico nuestro, la Constitución y los tratados que ella recepta, tienen como momento a partir del cual se es persona y sujeto de derecho, la concepción. Dicho esto, también quiero aclarar que ampliamente veo y considero que este

Senado –sabemos– refleja las posturas de quienes están en contra y de quienes están a favor. No pienso de ninguno de mis pares –de las personas que han llegado con el voto de cada uno de sus pueblos, de su gente, a este recinto– consideren que están vulnerando –los que piensan a favor, por ejemplo– la Constitución y el orden. Tenemos puntos de vista claramente diferentes y cada uno de nosotros los fundamos.

Creo que acá, en el análisis que yo hago, es importante ver lo que está pasando afuera. Me encanta que haya mucha gente afuera, pero el tema que tenemos que resolver los argentinos es que hay unos que tienen pañuelo verde y otros que tienen pañuelo celeste. Yo creo que esta diferencia es irreconciliable para aquellas personas como yo, que creen que esta norma, este proyecto que vino en revisión al Senado, es altamente inconstitucional e inviable, porque sería vulnerar el ordenamiento jurídico fundamental que nos permite, inclusive, estar discutiendo ampliamente este tema hoy en el debate y en la sociedad. Esa división que tenemos para mí es infranqueable. Si no se modificara la Constitución, si no se denunciara la reserva que tiene la Convención sobre los Derechos del Niño, yo no podría levantar la mano en este recinto y legalizar el aborto, porque voy a seguir pensando que es inconstitucional.

También digo “¿Qué mensaje tengo además del fundamento?”, porque yo me dedico a la política, señora presidente, desde hace muchos años ya, y creo que la política es de consensos. Entonces, cuando veo esto, y que las personas que están en favor del aborto, que claramente no creen que esto sea inconstitucional, y más allá de que yo considere que es una cuestión ideológica y que se trata de acomodar en doctrinas con las que yo obviamente no coincido y estoy absolutamente en contra, digo instancias, sea como legislador o como parte de un Poder Ejecutivo. Algo habremos hecho en la política para estar acá. Yo hice muchas cosas.

Ayer tuve dos llamados. Una entrevista de una periodista que está a favor de la legalización, que fue absolutamente rica, donde yo descubro que ella no sabe que este proyecto, luego de las catorce semanas, habilita con laxas causales, desde mi punto de vista, que se pueda abortar hasta los nueve meses. Me lo negaba. Una defensora del proyecto me lo negaba. Eso me da un pulso de la realidad, de la información. Y tuve el llamado, ella sabe quién es y se lo agradezco, de una funcionaria judicial de carrera y de fuste de mi provincia, que me dijo: respeto tu postura. Una persona que yo he visto defender la Constitución todos los días de su vida, el Estado de derecho.

Excelente. Me dijo: yo soy abortista. Pero, lo mío es ideológico. Ideológico. Fue la única persona que me dijo que lo de ella era ideológico. Evidentemente, para mí, es ideológico para quienes están a favor del aborto.

Pero, cuando digo que tenemos el desafío, el enorme desafío de dar una respuesta, es el único lugar donde encuentro un punto de unión, del que todos los políticos nos tenemos que hacer responsables, desde mi punto de vista. Yo tomo esa responsabilidad, porque sea cual fuere el resultado que tengamos hoy, todos tenemos que trabajar para que la mujer no llegue al estado de vulnerabilidad en el que la coloca la vida misma. Esa es nuestra responsabilidad.

Digo que responsabilizo a todos en el pasado, porque hubieron sectores que no quisieron que se implementara tal política, hubieron personas que, obviamente, dentro de los poderes ejecutivos consintieron, no enfrentaron, no dieron la batalla y faltó la respuesta. Y creo que esa falta de respuesta es la que se ve hoy en la calle. Se ve hoy entre nuestra gente. Y duele. Creo que nos duele a todos ver eso. A mí me dolería no tener una respuesta para todas esas personas, que somos nosotros mismos los argentinos y cada uno en su pueblo, en su provincia, en su lugar. Nuestra gente merece que nosotros nos ocupemos del tema y creo que no tenemos margen para hacernos los distraídos nunca más. Además, en este proyecto, veo una inconstitucionalidad de la que no se ha hablado, porque siempre estamos hablando, quienes estamos en contra, de ese derecho a la vida que es absoluto. Para mí es absoluto el derecho a la vida desde la concepción. Yo no puedo matar a alguien porque me molesta. Lo que pasa es que parece que se visualiza más un ser humano cuando está completo. Y no se visualiza el humano cuando es un embrión.

Digo que tampoco hemos mirado siquiera la enorme vulnerabilidad que tiene este proyecto respecto de aquello que nosotros tomamos como niño, la definición. Cuando leo este proyecto y veo que a la edad de una criatura, de una niña, que le sucede quedar embarazada puede ir con una persona, que no son sus padres, y practicarse un aborto; honestamente, me parece una locura. Me parece un exceso tan enorme, que de lo único que me habla es de cuánto hemos fallado en la política.

Señora presidente, mi compromiso con el pueblo de mi provincia, mi amada tierra colorada a quien represento es hacer desde esta banca todo lo que esté en mí para poder legislar, crear, controlar aquello que está legislado y en su momento no se reglamentó. Tenemos la obligación de instar todos los procesos que tengan que ver con la implementación de políticas públicas que no lleven a las mujeres a tener que practicarse un aborto. No niego ninguna de las realidades. Todo lo contrario, y si de algo me he ocupado es de escuchar todo el tiempo al que piensa diferente. Estas son mis conclusiones de por qué hemos llegado a esto y cómo deberíamos poder resolverlo.

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