El Presupuesto vector de políticas de Estado de la renovación”, será hoy el tema de tratamiento en la reunión semanal del Centro de Encuentro Renovador, CER. La convocatoria a militantes y ciudadanos sin identificación partidaria tiene el doble sentido de seguir poniendo luz sobre el programa de gobierno que en la ley queda explicitado con datos concretos. Los “números” iluminan a veces las ideas. En un contexto de volatilidad económico – financiera se definen certezas en la distribución del gasto e inversiones del Estado misionero.

Posadas (Martes, 16 de octubre) “El Presupuesto vector de políticas de Estado de la renovación”, será hoy el tema de tratamiento en la reunión semanal del Centro de Encuentro Renovador, agrupación que ingeniosamente en su sigla: CER, hacer referencia a la misma de Carlos Eduardo Rovira. Pero no es un homónimo ya que no difieren en la significación política.
En el local de la calle Buenos Aires, 486, de esta ciudad, se espera la presencia del presidente del bloque de diputados renovadores, Marcelo Rodríguez, que además preside la comisión de Presupuesto en la Cámara de Representantes y el jueves fue el miembro informante en la sesión del pleno que sancionó la ley de leyes.
Plural ha informado minuciosamente sobre el tratamiento del Presupuesto que en la provincia tiene un desenvolvimiento que no se da en otras legislaturas de provincias ni de la nación. El ejercicio de escuchar a todos los responsables de gastos del Poder ejecutivo durante dos meses, no pierde su significación ultra democrática aunque se ha vuelto un hábito. La política debe subrayarlo y no minimizarlo como intentó el diputado de la UCR hoy en la Alianza Cambiemos, Gustavo González, en el debate en Cámara.
La convocatoria del CER a poner en análisis el Presupuesto, con militantes y ciudadanos sin identificación partidaria tiene el doble sentido de seguir poniendo luz sobre el programa de gobierno que en la ley queda explicitado con datos concretos. Los “números” iluminan a veces las ideas. Divulgar que más del 30% de los recursos del Estado son destinados a la Educación y que sumados a otras áreas de gobierno suman el 60% en lo que se califica como gasto social, a lo que deberían sumarse los programas de la agricultura familiar, es hacer política. El presupuesto en ese sentido, como bien lo precisa la consigna de la convocatoria de hoy, constituye un vector de las políticas de Estado de la Renovación.
A lo largo del debate en comisión y en el recinto, Rodríguez hizo hincapié en que un Presupuesto tiene dos columnas a considerar. Además de la distribución del gasto y las inversiones que tiene una doctrina como esquema referencial para la toma de decisiones y definir prioridades, la Renovación como heredera de las tradiciones populares de la Argentina tiene claro también que los gastos deben ser sustentables en los recursos. Por eso la política fiscal de la Renovación, que arrebató el mito del déficit cero a los liberales ortodoxos y ya desde 1999 lo tuvo como objetivo inclaudicable, no se basó en el ajuste, ni en la cesantía de empleados públicos, sino en sustentar los gastos subiendo los ingresos a través de los impuestos. Es un abordaje de la economía más cerca de las necesidades de la gente de carne y hueso bien opuesta a la lectura ortodoxa que toma medidas económicas en función de una planilla de excel, que por la dinámica de la tecnología se ajusta automáticamente.
Pero la convocatoria del CER a promover el Presupuesto como vector de las políticas de Estado cobra también una significación fundamental en el contexto. La volatilidad de las variables macroeconómicas que impiden estimaciones precisas de los ingresos y el incumplimiento de las previsiones hechas en el presupuesto nacional 2018, que dos días después de aprobado en el Congreso nacional saltó por los aires en la famosa conferencia de prensa de Peña y Sturzenegger del 28 de diciembre, en la que quedó explícita la intromisión del Ejecutivo en el Banco Central, alimentan la desvalorización de la importancia del Presupuesto como institución de la democracia. Ese embate desmerecedor del debate democrático y la elaboración programática de cualquier Presupuesto para las administraciones públicas, son alimentadas por la anti-política. Son habituales las frases “para qué sirve”, “después no cumplen”, “con un DNU cambia todo”, y así. Curiosamente, esta carga en contra de la institución Presupuesto suma muchas veces a referentes de la política que no dudan en serruchar la rama sin darse cuenta que están sostenidos en ella.
Pero es cierto que el Presupuesto hoy, como lo sostiene la misma Ley sancionada el jueves, no puede hacer precisiones, fundamentalmente en la columna de los ingresos. En el artículo 1°, con la crudeza de la realidad actual se reconoce “en la actual emergencia generada por una crisis económica – financiera, producto de políticas implementadas por el gobierno nacional, la economía Argentina está sujeta a las oscilaciones imprevisibles y cambios permanentes en la cotización de las divisas, en los niveles crecientes de inflación y en un estado de recesión que se profundiza, por ende el presupuesto no contiene números fijos sino proyecciones estimativas de este momento que deberán ser modificadas de acuerdo con las variaciones del contexto económico como principio de emergencia reconocido por el Poder Ejecutivo Nacional, por ello fíjase en la suma de 68.629.802.000 pesos el total de las erogaciones del Presupuesto General de la Administración Pública Provincial, Administración Central y Organismos Descentralizados, para el ejercicio financiero 2019”.
En este contexto ¿sirve el Presupuesto? Rodríguez y el debate en Cámara respondieron a este interrogante. Será quizá el nudo del debate de hoy en el CER, pero ya adelantaron que en ese mundo de incertidumbres, el Presupuesto provincial ayuda a tener certezas. Serán 68 mil millones los ingresos, serán 80 mil millones o peor, serán 60 mil, es lo que no se puede precisar porque no se conoce la evolución de indicadores como la inflación, el precio de la divisa y la caída de la economía. Se sabe que en recesión habrá menos recaudación. Adolfo Safrán calculó en 510 millones de pesos menos de ingresos por cada punto de caída del PBI. Pero también se sabe que la inflación incrementa nominalmente los recursos. Las certezas, a pesar de todo, están en la distribución del gasto e inversiones del Estado misionero.
Hay un dato que pasó desapercibido. Después de escuchar las exposiciones de todos los representantes del Ejecutivo con responsabilidad de gasto, queda claro que el Estado misionero privilegia las funciones básicas de sostener los servicios de Salud, de Educación y de Seguridad. Del total de empleados de la Administración que son 52.144, el 80% son profesionales de la salud, de la educación y policías. De la masa salarial estimada en 39 mil millones de pesos, el 78% está destinada a las mismas finalidades.

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