Los diputados de la UCR tienen la línea bajada por La Casa Rosada de votar por Rovira como presidente de la Cámara de Representantes. Frigerio fue taxativo cuando estuvo en Posadas. Macri necesita acuerdos para gobernar más allá de las alianzas electorales. Hay resistencia sin embargo en la UCR por la construcción simbólica, en clave identitaria, de votar en contra de Rovira como lo vienen haciendo desde 2007. Un dilema que no tiene salida si el acto formal se carga con la lógica de las internas partidarias.

Posadas (Lunes, 10 de diciembre) Los diputados provinciales de la UCR se encuentran frente a un verdadero dilema. En la sesión especial de hoy deberán tomar la decisión de votar o no a Carlos Rovira como presidente de la Cámara de Representantes. Cualquiera de las opciones tiene costos que obliga a un abordaje de la toma de decisiones con una mayor dosis de racionalidad y razonabilidad con la que vienen votando en los últimos años.
De un lado, como socios menores del PRO en la Alianza Cambiemos, tienen la línea bajada por la Casa Rosada trasmitida aquí taxativamente en persona por el ministro político, Rogelio Frigerio: “votar por Rovira”.
Del otro lado, no tienen mandato partidario según adelantó el presidente del partido, Francisco Fonseca aunque reconoció la legitimidad popular e institucional que tiene Rovira para ser votado, pero los diputados están condicionados por la construcción simbólica, en clave identitaria, de votar en contra. Este posicionamiento del “ser” por la negación, tiene sus causas en el vacío que generó la crisis de representación del 2001 y que aquí en Misiones encontró una salida superadora en la irrupción de la Renovación en el escenario político. Votar en contra de Rovira desde 2007 adquirió así un sentido en el posicionamiento al interior del partido. El mensaje “yo no me voy” está implícito en ese acto que así trascendió lo protocolar para convertirse en un gesto político simbólico de pertenencia. Pero hay que admitir que si en los tiempos de la diáspora ese gesto pudo estar cargado de contenido, hoy, a más de diez años, seguir aferrados a esa tabla de salvación por el naufragio, es un síntoma de anquilosamiento. “Ser” por la demonización de Rovira, es ocultar que, la ausencia de debate de ideas al interior del partido y de elaboración de proyectos, es una de las causas por las cuáles se fue diluyendo la esencia de identificación de lo “radical” que, en la sociedad argentina es una manera ética de comportamiento que llegó a trascender lo ideológico – político. La identidad del “ser radical” se construyó en una memoria, en la conciencia de un proceso marcado por las identificaciones y luchas sociales. Lo advertía Raúl Alfonsín cuando dijo que si la sociedad se corría a posiciones de derechas los radicales debían prepararse para seguir perdiendo elecciones, de lo contrario sería volver a posiciones conservadoras del partido.

frigeri 2

La línea de Frigerio
La línea bajada por Frigerio fue tema de los analistas de los matutinos posadeños, aunque lo ponen en condicional, hoy ya se sabe fue taxativo. Sostuvo Primera Edición en su columna dominical que “mañana (por hoy) la Legislatura misionera reelegirá a Carlos Rovira el frente del Poder. La apuesta del oficialismo es que ocurra con los votos de todas las fuerzas, especialmente de Cambiemos, la segunda minoría. La Renovación en el Congreso nacional ya dio señales de “gobernabilidad” al votar a Emilio Monzó además de acompañar el Presupuesto 2019. Esta semana estuvo el ministro del interior, Rogelio Frigerio en Misiones, para inaugurar obras con el gobernador Hugo Passalacqua. Además se juntó con la mesa de Cambiemos donde se habría hablado de la convivencia política entre Macri y Passalacqua.
En la Marcha de los Días de El Territorio se destaca también que “en Misiones, el lunes hay elección de autoridades tanto en la Cámara de Diputados de la provincia como en el Concejo Deliberante de Posadas. Se estima que en estos ámbitos legislativos no habría mayores cambios. Carlos Rovira seguiría presidiendo la Cámara y el reparto de los demás cargos no tendría grandes modificaciones. Como sucedió en el momento de avanzar en la aprobación del presupuesto nacional, varios referentes de Cambiemos habían llegado a Misiones requiriendo el voto tanto de los diputados nacionales como de los senadores de la provincia. Tras la promesa de un acompañamiento desde la Renovación, ello se concretó plenamente en la Cámara Alta y en la Baja, como muestra de este tiempo de diálogo y construcción. De nuevo en esta fecha, vino el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, en lo formal para inaugurar algunas obras pero además para hablar con integrantes de la Mesa de Cambiemos Misiones. Frigerio reconoció la existencia de esta reunión, aunque en público sólo habló de un encuentro habitual. Sin embargo, se supo también que se planteó el pedido de acompañamiento en el momento de votar autoridades en la Cámara de Diputados de la provincia.
Entre los asistentes estuvo además el presidente del PRO nacional, Humberto Schiavoni. En la mesa se habría reconocido que no todos los integrantes de esta coalición acompañaron con sus votos en el momento de la votación de autoridades en la Legislatura. Es lo que justamente ocurrió, cuando se abstuvieron el año pasado los radicales en el momento de elegir como presidente a Rovira, quien tuvo el acompañamiento de los diputados Miguel Ángel “Tati” López Vedoya y del diputado del interbloque Cambiemos Jorge Ratier Berrondo, que responde al PRO. De allí se planteó que hay una deuda por saldar en ese sentido y se habría recomendado igual devolución a lo que se hizo desde la Renovación hacia la Nación. Tras ese encuentro, el radicalismo misionero habría concretado varias reuniones aunque por el momento no habría tomado decisiones, las que podrían surgir recién mañana lunes.
Alianzas para gobernar
En la reunión con la mesa provincial de la Alianza Cambiemos, el ministro Frigerio, no se quedó en el análisis formal, ni en la fórmula “gobernabilidad con gobernabilidad se paga”.
De acuerdo con deslizamientos de dirigentes del PRO, se habló con toda crudeza sobre el cuadro de situación económico social de la Argentina y la crisis que demandará políticas de Estado para no volver a iniciar los ciclos pendulares que se arrastran desde hace décadas por falta de acuerdos de fondo para encarar las transformaciones estructurales que siempre quedan pendientes por las urgencias del corto plazo.
No es casual que Nicolás Massot, que preside el bloque del PRO en la Cámara de Diputados de la Nación haya declarado en una entrevista con La Nación que “La Argentina no saldrá adelante si estamos solos. Las reformas estructurales que exige el país requieren mayorías amplias. No hemos logrado en las urnas esas mayorías y creemos que sí las podemos obtener con la política”. Y Refutó la prioridad de hacer alianzas electorales y dio vuelta la pregunta del periodista: “el interrogante no es si necesitamos alianzas para ganar una elección, la cuestión es que la Argentina necesita alianzas para gobernar, para que no nos pase lo que nos sucede ahora, que terminamos el primer mandato con un importante saldo pendiente sin poder cumplir con todas las reformas estructurales”.
Estas precisiones Massot están en sintonía con las palabras de Frigerio ante la mesa provincial de la Alianza Cambiemos y que pone de cabeza, invierte como Marx a Hegel, la lógica de la UCR, que pone el eje de la acción política en las alianzas electorales. Federico Storani, también ayer declaraba que a un diario de La Plata, que “somos tan fundadores de Cambiemos como el PRO y la Coalición Cívica. Por lo tanto, tenemos que plantear y reivindicar nuestro papel ahí adentro y pedir reglas de juego claras también. Es posible que aún dentro de Cambiemos pueda existir una competencia tal cual la marcan las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), que son una buena alternativa para tener en cuenta. La UCR tendría que avanzar en una fórmula propia que compitiera en las Primarias.
Es la lógica con la que los diputados provinciales de la UCR procesaron el mandato bajado por Frigerio. Gustavo González, no ocultaba este fin de semana en Eldorado su disgusto. “No me importan las consecuencias yo no lo voy a votar a Rovira”, dicen que dijo. Más moderado, Walter Molina que lleva ya siete votaciones en contra, admitía estar en una disyuntiva sin salida favorable. Recordó que fue el mandato de María Losada en 2007 cuando presidía el comité provincia “la que nos metió en esto”. De esta manera relativiza a esta altura de los acontecimientos el valor hasta simbólico de votar en contra.

Anuncios