Los procesos históricos son contradictorios y llevan años para consolidar cambios de paradigmas. Los argentinos todavía estamos resolviendo el 2001. La economía sigue atada a las tendencias pendulares que pueden resumirse en la contradicción librecambio y proteccionismo, hoy globalismo financiero o vivir con lo nuestro. Pero en política la disolución del bipartidismo de la segunda mitad del siglo XX ya se encuentra en la fase de construcción de lo nuevo. Explica la emergencia del PRO como organización del centro más que nacional y la aparición de fuerzas políticas en las provincias como aquí la Renovación. Es el anclaje de Alternativa Federal, que no debe interpretarse como una interna del pejota.

Posadas (Miércoles, 2 de enero) En su reciente informe regional, el Banco Mundial advierte sobre las incertidumbres del contexto global que condicionan el devenir de las economías de los países llamados emergentes como la Argentina. Es el contexto insoslayable que determina cualquier abordaje del escenario político en nuestro país y consecuentemente en nuestra provincia. A esta altura del proceso democrático iniciado en 1983 es evidente que todos los proyectos y ensayos se derrumbaron por efecto del sector externo, siempre asociado a los problemas estructurales del subdesarrollo: matrices productivas poco diversificadas y de base primaria; endeudamiento y fuga de capitales.
Se trata de fenómenos que no pudieron ser removidos desde 1983 ni en la Argentina ni en la región ya sea que gobernaran conservadores o frentes políticos de base nacional y popular.
Si bien las alertas del Banco Mundial solo describen lo obvio: el aumento en la tasa de interés, la reversión de los flujos de capital de corto plazo, el in crescendo de la guerra comercial desatada por los Estados Unidos y la incertidumbre frente a una eventual nueva crisis financiera global definen un escenario muy adverso para los países más expuestos en términos comerciales o financieros.
Esta breve referencia al escenario global es insoslayable para hacer una aproximación realista al escenario político que en todo el país empieza a ser determinado por otro condicionante: la realización de elecciones generales.
La burbuja política, y anexada la periodística, reciben como nunca encuestas que miden la imagen de los candidatos, la intención de votos, el desempeño del Ejecutivo, las chances de las oposiciones y lo que más preocupa a la población.
Lo que no aparece en las encuestas son las respuestas que cada candidato tiene frente a esos condicionamientos como si hubiera un único e inevitable camino. No aparece tampoco la urgencia por impulsar una alianza de sectores y clases sociales en torno a un proyecto de desarrollo económico y social que plantee de una buena vez las prioridades para la transformación de la estructura del atraso. Es decir no se mide más que indirectamente a través de la adhesión y rechazo a algún candidato, qué es lo que cada argentino quiere para su país.
Mirada desde las provincias
El paso por Misiones de varios candidatos y dirigentes de las oposiciones y del oficialismo habilita a testificar que no hay dos opiniones sobre lo que viene. Todos pronostican una salida traumática de la crisis y que a partir de 2020 la prioridad estará del lado de la acumulación capitalista aunque sea necesaria una política de desarrollo social. Es decir, de la crisis se sale por derecha, tesis que estuvo presente en la salida del 2001. En la jerga se dice que Duhalde – Remes Lenicov hicieron el trabajo sucio, hoy Macri y Dujovne.
Es el cuadro de situación que perciben con todo realismo los gobernadores. La conformación de Alternativa Federal no es comprendida en su esencia por los analistas porteños. El título de Clarín después de la reunión a mediados de diciembre en la casa de Córdoba en la CABA lo deja en evidencia. No se trata de una simple opción contra Macri y Kirchner, ni de avenida del medio, ancha o angosta. Lo dejaron bien en claro desde el bloque misionero en el Congreso cuando sostuvieron que la conformación de Alternativa Federal tiene el espíritu de la irrupción de la Renovación en el tablero político provincial en 2003 que en su medida y armoniosamente fue trascendiendo las fronteras. Es una construcción que se inició cuando la Renovación se constituyó en bloque autónomo en Diputados y en el Senado con el objetivo de ir conformando masa crítica en la defensa de los derechos de las provincias. Es decir que no nació como opción a la grieta, ni se proyecta como alternativa a la polarización.
Las especulaciones desde el centro del país se mueven en otra sintonía. Ni siquiera se trata de un choque de modelos, ni de las dos veredas. Los gobernadores se plantan desde sus provincias. Se puede sostener que abren un nuevo capítulo en la historia nacional para librar luchas pendientes. Hay que leer atentamente las declaraciones de los protagonistas, entre ellos Hugo Passalacqua, para descubrir que hoy el campo de batalla se extendió al funcionamiento de las instituciones republicanas. El hecho de que la Alianza que lidera el PRO no tenga mayorías ha inaugurado un tiempo de diálogo y búsqueda de consensos. Considerando las fortalezas y debilidades de la Casa Rosada y las provincias, se advierten condiciones propicias para ir ganando en la distribución secundaria de la coparticipación y cambiar fondos compensatorios que son discrecionales por recursos que se trasfieran en forma automática. Hay condiciones para ganar en federalismo.
Nadie puede negar los efectos recesivos de las políticas económicas que destruyen empleo, bajan los salarios y con la caída del consumo genera quiebras de pymes.
Pero, los gobernadores saben que se necesita más que las privaciones económicas, el descontento social y las ambiciones frustradas para cambiar un Gobierno. Para ligar a los descontentos y las aspiraciones de clases sociales muy diferentes tiene que existir un cuerpo unificado de ideas, un vocabulario común de esperanza y protesta. Es lo que se expresa en el “misionerismo”, que de nacer como una ruptura con las ataduras de los “capangas” de Buenos Aires, ya se constituye como un fenómeno de época, como el cordobesismo o el santiaguenismo.
El 70% de imagen negativa de Macri en la provincia, se traduce en un techo muy bajo para la Alianza Cambiemos en las elecciones cuando lo que está en juego es el proyecto de la Renovación en Misiones, pero no es claro cuando la pulseada es por su continuidad en la Casa Rosada.
Fortalezas desde las debilidades
En síntesis, el cuadro de situación política gana en certezas cuando el abordaje se hace desde los intereses de la provincia. En pocas palabras: 1. Gane quien gane la Presidencia el contexto internacional y la deuda lo condicionará en la toma de decisiones. 2. Deberá dar prioridades a las políticas de oferta antes que a las distributivas. 3. No tendrá el poder político absoluto. 4. Deberá llamar a un gran acuerdo nacional para definir políticas de desarrollo. 5. Es el escenario ideal para que las provincias vayan introduciendo reformas a la coparticipación y ganen en recursos automáticos. 6. Es la verdadera significación de Alternativa Federal, que no es una mera opción a la grieta.