El debate por los transgénicos ya está resuelto por los misioneros advierte el ingeniero forestal Sebastián Escalada, conocido por su larga prédica a favor de una agricultura orgánica, ecológica y de defensa de las chacras como unidades productivas y funcionales a la soberanía alimentaria. Recuerda la vinculación de los transgénicos con el modelo de los 90 y resalta que en Misiones el camino está trazado por magnificas leyes con sus respectivas autoridades de aplicación, en un Estado presente.

Por Sebastián Escalada (ingeniero forestal).

Posadas (Lunes 28 de enero). Hay debates que quieren o pretenden hacernos volver a los 90, no por la fecha en sí, sino por el grado de conciencia de esas épocas, el “Mono”… cultivo=Mono idea.
Sabemos los misioneros lo malo que es para nuestra economía el monocultivo, es por eso que con mucho esfuerzo el estado misionero invirtió para revertir el pensamiento único de los monocultivos y lo hizo poniendo todas las herramientas a su alcance. Nos salvará la diversificación que se condice con un grado de conciencia más elevado, sin querer dañar susceptibilidades.
A la par de llevar adelantes programas cómo el Prohuerta, ferias francas, mercado concentrador, ganadería, piscicultura, cordero, cerdo, etcétera, establecimos una ruta a través de políticas públicas de protección del ecosistema, de protección de la biodiversidad, contando con un Ministerio de Ecología, leyes ambientales modernas, definiendo nuestro compromiso con las necesidades del pueblo, un ambiente sano y producciones sustentables.
Creamos una Secretaría de Agricultura Familiar que fomente la vida en las chacras y a la vez para que se recomponga el aparato productivo destruído en los 90 por el famoso modelo agroexportador que expulsó a los pequeños productores de su tarea tan noble la de producir alimentos saludables aportando a las economías regionales.
Hoy con orgullo puedo decir vamos por buen camino, sumamos ambiente con agricultura familiar, este es el camino, tenemos una ley que define claramente los agrotóxicos y le declara cómo producto NO deseable al glifosato, creamos un Instituto del Suelo, un Instituto de Biodiversidad a sabiendas que las soluciones a nuestras enfermedades están dentro de la selva, una ley de agroecología, leyes de declaraciones de interés provincial las distintas fiestas que se desarrollan gracias a la diversificación.
El camino está trazado por magnificas leyes con sus respectivas autoridades de aplicación, todo un esfuerzo en estructura estatal, un Estado Presente, que escucha, promueve, invierte y está junto a la gente cuándo la Nación se desentiende de las economías regionales, abandona al pequeño y continúa con el “Mono” pensamiento de modelo agroexportador.
Hoy, la clave en el mundo es ser distinto, hoy, la clave está en producir en forma orgánica y ecológica. La sociedad empieza a tomar conciencia de la importancia del cuidado del medio ambiente que repercute en los alimentos, de donde provienen las enfermedades, somos lo que comemos”.
Hoy el “debate” trangénicos Si transgénicos NO ya está resuelto por los misioneros: hemos trazado un camino que NO tiene vuelta, un camino que sin lugar a dudas nos seguirá trayendo bienestar, somos minifundistas, con el desafío por delante de seguir maximizando el recurso suelo y agua que son una bendición en este planeta, sin olvidarnos qué también producimos y exportamos una de la mejores aguas del mundo, ¡qué belleza! El turismo potencial gracias a que protegemos la selva, cuántas riquezas más podremos extraer de esta bendita y maravillosa provincia.
Sí hay debate que “sí” deberíamos darlo es con el uso del suelo. La soberanía alimentaria depende también del suelo. El debate es si seguiremos ocupando nuestros suelos rojos y profundos en plantaciones forestales o alimentos. Nos debemos un plan de ordenación territorial, un plan de ordenación productiva, dónde establezcamos el uso del suelo, cuencas productivas, salida y comercialización de los productos, ordenar la provincia para evitar el gran problema de hoy día que es tener la producción atomizada, donde todo se hace cuesta arriba.