“Quienes no integramos los oficialismos provincial ni nacional debemos encontrar denominadores comunes para unir esfuerzos y no perder de vista lo que se está jugando este año. Ni el País, ni la Provincia, aguantan cuatro años más de éste modelo. El hecho político más significativo sería lograr la unidad y coherencia, que hoy nadie exhibe y todos reclaman”, propone en esta reflexión el exdiputado misionero, Hugo Escalada.

Por Hugo B. Escalada.

Posadas (Miércoles 13 de febrero). Juan Rulfo dice que uno de los principios de la creación literaria es la invención, la imaginación. “Somos mentirosos; todo escritor que crea es un mentiroso, la literatura es mentira; pero de esa mentira sale una recreación de la realidad; recrear la realidad es, pues, uno de los principios fundamentales de la creación”.
Como escritor, el autor de Pedro Páramo no cree en la inspiración. Dice que jamás a creído en la inspiración y que eso de escribir es un asunto de trabajo. Se logra crear lo que se puede decir, afirma Rulfo; lo que, al final, parece que sucedió o pudo haber sucedido, o pudo suceder pero nunca ha sucedido.
El actual desafío político debiera apoyarse en las afirmaciones de Rulfo.
No es difícil imaginar un objetivo central y excluyente en las elecciones del 2019. Ese objetivo debe ser la columna central de toda propuesta electoral provincial y nacional.
Ese objetivo es cambiar el modelo económico neoliberal imperante, fuente de todo problema económico, político y social.
Un modelo basado en el endeudamiento perpetuo y la dependencia. Un modelo en donde la generación de riqueza va al pago de los intereses de la deuda en lugar de financiar el círculo virtuoso de crecimiento económico a través de la generación de empleo y el consumo interno. Un modelo de especulación financiera donde se ahoga la producción y ganan fortunas los bancos. Un modelo de concentración formidable y de expulsión de pymes. Un modelo que una vez más busca lograr que la Argentina sea “el granero” del mundo y condene sus posibilidades y potencialidades de auténtico y sostenido desarrollo.
Para poder cambiar el modelo económico, urge reemplazar otro modelo: el de construcción política.
Ese viejo modelo basado en la oferta electoral de candidatos, orquestado y sostenido por quienes no quieren ceder espacios, y alimentado por la urgencia del marketing y las encuestas.
El modelo de construcción de este año debe sostenerse en un programa de gobierno. En metas para romper este presente de estancamiento y exclusión. Para ello debemos buscar y privilegiar lo que nos une frente a cualquier otro -legítimo- interés personal que nos separe.
En la provincia habrá dos elecciones y es fundamental entender y aprovechar esta separación. Quienes no integramos el oficialismo provincial, ni el oficialismo nacional, debemos encontrar denominadores comunes para unir esfuerzos y no perder de vista lo que se está jugando este año.
Ni el País, ni la Provincia, aguantan cuatro años más de éste modelo.
Debemos buscar esos denominadores comunes y no hay nada mejor que encontrarlos en la generación de un proyecto claro y ejecutable, basado en las coincidencias por encima de banderías ideológicas o partidarias.
Unidad Ciudadana, el Partido Agrario y Social, el Socialismo, los radicales Alfonsinistas, los Movimientos Sociales y todos aquellos partidos y organizaciones que puedan aportar y sumar, tienen la obligación de deponer legítimos intereses sectoriales y privilegiar la unidad ante todo.
Ninguno logrará individualmente más de lo que ha logrado hasta ahora.
El hecho político más significativo sería lograr la unidad y coherencia, que hoy nadie exhibe y todos reclaman.
El programa ofrecido a la sociedad como alternativa a los oficialismos será plebiscitado en junio y refrendado categóricamente en octubre. Será un formidable ejemplo de construcción política y punto de partida para la construcción de nuevas mayorías, será una invitación para retornar a las fuentes de la construcción política basada en consensos y proyectos y no en candidaturas ni en marketing.
Alguien debe hacerlo. El desafío es enorme, la gravedad del momento también. Vencer la grieta de la antipolítica es el único camino. La sociedad está expectante y espera este mensaje.
Un mensaje que hoy solo puede darse desde las diferencias que imperan en quienes no están integrados por la uniformidad de los oficialismos.
Será un mensaje cualitativo.
Pero sólo lo cualitativo puede generar lo cuantitativo -el resultado electoral- y no al revés.

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