La Cámara de Diputados de la Nación sancionó ayer la ley que jerarquiza el ejercicio profesional de la obstetricia y amplia las incumbencias en la atención primaria de la salud. El misionero, Jorge Franco consideró, desde su experiencia como médico, que democratiza la atención del parto. Contó anécdotas de su pueblo donde el nombre de una calle rinde homenaje a una matrona, conocida como “la abuelita” Rita.

Jueves, 25 de abril de 2019. Por unanimidad, la Cámara de Diputados aprobó ayer un proyecto de ley consensuado sobre el ejercicio profesional de la obstetricia, que busca jerarquizar el trabajo de las parteras y ampliar sus incumbencias para que puedan, entre otras cosas, prescribir y colocar métodos anticonceptivos de larga duración en la atención primaria de salud.
La ley reconoce jurídicamente y se jerarquiza en términos institucionales el trabajo de los graduados en la Licenciatura en Obstetricia en tanto profesionales de la salud y como integrantes de los equipos interdisciplinarios que controlan y asisten a las personas usuarias del servicio de salud que atraviesen cualquier evento obstétrico, así como de las familias que transiten el proceso preconcepcional de gestación, nacimiento y crianza, además de que se les garantiza ejercer su profesión libremente, incluyendo toda la gama de competencias para las cuales su grado académico las habilita.
Sin embargo, la noticia quedó oscurecida por el show de la diputada Carrió que fue blanco de cuestiones de privilegio, no sólo por festejar la muerte del ex gobernador de Córdoba, Juan Manuel de la Sota, sino por su histrionismo y descontrol emocional para seguir dobleando la apuesta de la anti-política. Anoche, los informativos y programas de opinión en la TV porteña con alcance nacional pusieron el foco en la violencia verbal de Carrió, pero en ningún lado se habló de la ley que jerarquiza la obstetricia como enfoque multidisciplinal en la atención de la salud.
La presidenta de la Comisión de Salud, Carmen Polledo, explicó que “las universidades en las que se estudia esta carrera ya incorporaron nuevas atribuciones”, y destacó que “la participación de los licenciados en obstetricia ayuda a reducir la mortalidad infantil y mejorar la salud materna, y además su acompañamiento es vital para morigerar los índices de intervenciones y medicalización”
El primer parto de la humanidad
El misionero Jorge Franco, que preside la bancada del Frente Renovador de la Concordia, desde su experiencia en el campo de la medicina resaltó que esta ley “permitirá bajar la mortalidad materna” y “democratizar la atención del parto, lo que implica mejor calidad de vida para la madre y para el niño”.
En su intervención destacó precisamente que “quienes tenemos formación sanitaria, fundamentalmente en la atención primaria, sabemos de la importancia de estas cosas” y reflexionó sobre el desarrollo de la profesión desde el inicio de los tiempos. “El parto es un proceso fisiológico –subrayó- es la forma que la humanidad consigue para preservar la especie y mantener así el instinto de supervivencia. La humanidad creció así. La humanidad se desarrolló con algunos asistentes de partería empíricos por llamarlos de alguna manera , es decir, alguien atendió el primer parto, alguien atendió a la humanidad en su desarrollo. Esas personas, que en algún momento se llamaron matronas o de alguna otra manera, eran las encargadas de brindar una asistencia especializada porque era lo que había para que el bebé esté bien y la madre sea conducida con una ayuda”.
Reveló que hoy “en los países en desarrollo el 40 por ciento de los partos se hacen en forma domiciliaria o empírica –por darle un nombre , mientras que en los países desarrollados la asistencia institucional llega a más del 90 por ciento. Pero hay que tener claro que desde el comienzo del siglo XX se tomó la decisión de la asistencia especializada del parto o del nacimiento para poder mejorar la morbimortalidad materno infantil. Esto fue algo bueno. Sin embargo, todavía hay lugares en el mundo y en nuestro país donde atienden matronas”.
El empirismo de la abuelita Rita
Para reforzar los argumentos del diputado, apeló a una anécdota como médico: “Yo les puedo contar una anécdota que viví en los inicios de mi carrera profesional: en el mismo hospital atendían personas que se formaron empíricamente para atender partos, que incluso eran elegidas por las mujeres por sobre algunos médicos. En mi pueblo había una “abuelita” –así se llamaba a la señora que atendía los partos en forma empírica llamada Rita que atendía todos los partos, a tal punto que el pueblo le puso su nombre a una calle. Ella atendió a varias generaciones. Fíjense que a mí me tocó enseñarle cómo usar los guantes y cómo lavarse las manos, y eso que no soy tan antiguo. Sin embargo, eso ha ido mejorando y sigue mejorando para bien. Estas actitudes que tomó la Organización Mundial de la Salud, indicando la asistencia especializada del parto, hicieron que mejore la morbimortalidad materna e infantil. Pero aparecieron en el horizonte personas que en principio eran asistentes de partería –médico partero, enfermero partero, u otras denominaciones y fueron preparándose y capacitándose para brindar cada vez una mejor atención”.
Democratizar la atención del parto
En ese marco se incluye esta ley, que habla de personas que son asistentes pero están capacitados para conducir todas las etapas del embarazo y del parto; incluso están capacitados para indicar algunas intervenciones, como las vacunas o algunas prácticas médicas. Está bueno que así sea, porque hacen falta. Cabe mencionar que no en todos lados hay médicos, y entonces estas licenciadas y estos licenciados en obstetricia llevan a cabo esa tarea. Está bueno que se regule, que se aclare, que se ponga blanco sobre negro y que se les permita actuar con más libertad, porque esto permite democratizar la atención del parto. Y democratizar la atención del parto y del nacimiento implica mejor calidad de vida para la mamá y para el bebé”
De todos modos, admitió que “en lo personal, considero que hay que ir más profundo en este tema, pero esto seguramente se discutirá en otro tiempo. Creo que hay que habilitar a las licenciadas y a los licenciados en obstetricia a que trabajen más profundamente este tema, porque es necesario que sigamos bajando las tasas de mortalidad infantil, que en la década del 80 o del 90 se ubicaban en el 20 o 25 por mil en el país, en el 30 por mil en algunas provincias y hoy rondan el 8, 9, 10 u 11 por mil, con lo cual podemos decir que fue muy buena la intervención especializada en el parto. Por lo tanto, vamos a acompañar este proyecto con mucha fuerza y estamos contentos de que se debata, ya que se trata de medicina de alta calidad, de medicina sanitaria, porque al proceso fisiológico del que estamos hablando en algún momento se le incorporó, por causas que no voy a analizar acá, un excesivo intervencionismo, tanto en el inicio como en la progresión y finalización del parto. Esta cuestión se relaciona con la prevención cuaternaria, tema respecto del cual debemos estar muy atentos a fin de trabajar sobre él seguramente en otra etapa en el ámbito de este recinto. Hoy por hoy este proyecto de ley es bueno para los argentinos”.