La decisión del Frente Renovador de postular candidatos a diputados nacionales sin “colgarse” de fórmulas nacionales constituye una fase en la construcción de un espacio auténticamente federal, iniciado con las rupturas en 2003. Tiene el mérito de no especular ya que seguramente perderá votos, pero responde al espíritu de época. Quizá por el absurdo en los años de Macri las provincias ganaron en autonomía. Por eso hay cuatro que privilegian candidatos que no vayan a levantar la mano sino a defender los intereses locales.

Viernes, 14 de junio de 2019. “Las provincias se ganan de la mano de los gobernadores”, es la frase que se repite en el comando de campaña de Fernández, según publica un portal vinculado al peronismo de Buenos Aires. Sin embargo, desde el poder central se insiste en que el armado de las candidaturas a diputados nacionales “se hará de manera equilibrada para que se pueden atender los diferentes intereses, el nacional y el provincial”.
¿Qué es esto?
¿Cómo intereses diferenciados entre nación y provincias?
Evidentemente existe la intención de consagrar diputados que se “encolumnen”, es decir se encuadren al esquema de organización de la Casa Rosada. Esto refuta las informaciones que proclaman diferencias respecto de la forma tradicional en la que se arman las listas en los partidos nacionales, no sólo en el peronismo. La historia reciente pone de manifiesto que tanto Raúl Alfonsín como los Kirchner y Mauricio Macri “sugerían” candidatos que respondieran “al partido” y hasta hubo intervenciones para bendecir nombres desde Buenos Aires. Vale recordar en este sentido cuando Miguel Pichetto desembarcó en Posadas para poner al frente del PJ a Lucho Viana con el objetivo de “nacionalizar” el gobierno de la Renovación.
Lejos de especulaciones electorales
Pero más allá de las candidaturas, lo que transparenta la información es la impostura de los referentes nacionales ante el federalismo. Admiten que las elecciones se ganan de mano de los gobernadores pero, más allá de lo electoral, no lo traducen en la construcción de una Presidencia que socialice la toma de decisiones con las 24 provincias. Sería lo nuevo y lo disruptivo en su acepción de innovación creativa. Y no hace falta sentar en los salones de la Casa Rosada a los gobernadores sino articular los proyectos con el Congreso Nacional donde las representaciones tienen la formalidad institucional que, precisamente deben convertirse en parte de la toma de decisiones.
Es cierto como señaló esta mañana en la presentación del Frente de Todos, la diputada Cristina Brítez, que Misiones no es una isla. Lo que es obvio ya que las políticas macroeconómicas que fijan la paridad cambiaria, el crédito, la apertura comercial y la lucha contra la inflación, siempre las determina el gobierno nacional. Y es lo que está en juego. La idea de “encolumnarse” porque no somos una isla termina diluyendo la gravitación de los gobiernos provinciales. En esa tónica, alcanzaría con nombrar un delegado de la Presidencia en cada distrito. Pero además, aún dentro de los límites que fija la macro, los gobiernos provinciales tienen resortes para responder a las demandas locales y jugar incluso en la arena internacional y regional. Se trata del federalismo. Y hay que reconocer que por el imperio de las circunstancias, las provincias ganaron un grado aunque sea de autonomía en la toma de decisiones en los últimos tres años como consecuencia de la composición fragmentada en las dos Cámaras del Congreso Nacional.
Es el contexto en el que lejos de cualquier especulación electoral, la Renovación decidió presentar candidatos a diputados nacionales sin colgarse de ninguna fórmula presidencial. Perderá votos indudablemente con relación al pronunciamiento popular del 2 de junio.
Pero como lo explicara oportunamente Ricardo Wellbach: “plegándonos a intereses electorales no aportamos nada a la situación compleja que vive el país”.
Al “paso a paso” como metáfora que utilizó en declaraciones formuladas a principios de mes, se le agregaría ahora “ni un paso atrás”.
Levantar la mano o defender a Misiones
Como se precisa en el comunicado difundido el 12 de junio, la Renovación “participará de las elecciones Primarias del 11 de agosto y de las generales del 27 de octubre con representación propia para diputados nacionales, sin candidato a presidente, respetando la composición del voto de los misioneros del 2 de junio”.
Se expresa en ese texto la diferencia de concepción con lo expresado hoy en el Frente de Todos, alineado con los FF (Fernández – Fernández). Misiones no es una isla, es cierto y que cualquier candidato no es lo mismo también es cierto, pero se trata de que los legisladores respondan a los intereses de los misioneros en el Congreso de la Nación “porque no obedecen a partidos políticos ni candidatos presidenciales. Obedecen solo a los misioneros”. Es decir, no van simplemente a levantar la mano ni a pronunciar discursos encendidos. Van a buscar soluciones.
Es similar a la mirada de los gobiernos de Neuquén, Río Negro y Córdoba. Juan Scharetti twitteó “la decisión de inscribir Hacemos Por Córdoba responde al compromiso asumido con los miles de cordobeses que confiaron en nuestra fuerza política recientemente, de trabajar fundamentalmente por el bienestar y el progreso de nuestra provincia. Hacemos por Córdoba inscribirá la alianza para participar de las elecciones con candidatos a diputados nacionales propios que defiendan los intereses de nuestra provincia”.
El levantar la mano, es mucho más que una metáfora o chicana. Desde 1983 cuando se restableció la democracia en la Argentina, los representantes de Misiones fueron atrapados por el bipartidismo. La obediencia a los comandos nacionales, generó situaciones contradictorias que terminaron minando la representación y la credibilidad en los políticos. Por ejemplo, los peronistas que votaban leyes al gobierno neoliberal de Menem se volvieron nacionales y populares en el gobierno de la Alianza que consagró a Fernando de la Rúa. Y a la inversa, los radicales que apelaban a las tradiciones yrigoyenistas en los 90, después en el gobierno no dudaron en respaldar hasta las políticas del mismísimo Domingo Cavallo. Ex gobernadores que fueron legisladores, como Cacho Barrios, Julio Humada y Ramón Puerta, perdieron en es obediencia debida mucho de su prestigio político.
Votar para no votar
El mapa ilustra los posicionamientos de los gobiernos provinciales ante las elecciones nacionales. Son cuatro las que salen de la grieta. Como lo explicó Ricardo Wellbach en Misionescuatro, salir de la grieta es votar por convicciones no caer en la trampa de votar a uno para no votar al otro. Votar en contra. Votar con odio. “En política se defienden convicciones y desde Misiones decimos que tenemos que proponer un país federal y la fortaleza se va a dar por los actores locales que van a defender a la provincia. Hay que priorizar a los actores que no están en la grieta”, puntualizó
Y profundizó en la necesidad de que gane quien gane, “todos van a tener que sentarse en la mesa de la discusión para salir de la crisis. Tenemos que pensar el país federal desde los actores locales, que van a protagonizar el debate, junto con el gobernador”.
Wellbach ya venía oficiando de vocero de alguna manera. Había dicho en el programa de Ariel Sayas el 4 de junio, dos días después del contundente resultado electoral, que la Renovación mantendría en las elecciones nacionales la estrategia de pensar desde Misiones en defensa de los intereses de los misioneros.
Volviendo al mapa, las cuatro provincias que postulan candidatos sin “colgarse” de los nacionales están poniendo de manifiesto que existen condiciones objetivas en la República para defender y profundizar el federalismo como sistema de gobierno.