La Renovación fue el Frente que más porcentaje de votos obtuvo y más diferencia con el segundo en las quince elecciones provinciales que se realizaron antes de las Paso. No es simplemente un oficialismo que gana. Detrás hay un movimiento en permanente renovación que logra representar los cambios en la sociedad que se expresan en Herrera – Arce. Pero el verdadero acontecimiento del 2.J fue protagonizado por Stelatto en Posadas, un emergente de las demandas y una figura confiable para propios y los desencantados de Macri.

Martes, 18 de junio de 2019. La Renovación de Misiones es el frente que más porcentaje de votos obtuvo en las quince elecciones provinciales que se realizaron en el país antes de las primarias nacionales convocadas para el 11 de agosto. El 72,25% de respaldo a Herrera Ahuad – Arce superó incluso el 70,6% de Gildo Insfrán en Formosa. Pero hay un dato complementario, la diferencia con el segundo, El Frente Renovador de la Concordia le sacó una diferencia 54,8 puntos a Juntos por el Cambio, mientras el formoseño el 41,7%.
El pronunciamiento popular de los misioneros es tan contundente como los registrados en 2011 y 2015. Esta continuidad abrió las cabezas de los porteños, tanto en dirigentes como en periodistas y han empezado a entender que el movimiento socio – político creado en 2003, como ruptura con la obediencia debida con los mandatos de Buenos Aires, tiene una identidad propiamente misionerista.
De todos modos, en los medios nacionales se sigue simplificando la lectura de los resultados electorales en las provincias ya que los análisis se quedan en la superficie al afirmar que “ganan los oficialismos”. Es un dato de la superficie que no indaga en los por qué. Falta todavía entender la esencia del federalismo y la construcción de las subjetividades en las sociedades tan diversas como la misionera. Ni se enteran que en Capioví, por ejemplo, un candidato hizo propaganda con jingles en alemán y otro el alto Uruguay en portuñol.
El “Lalo” como emergente
Pero volviendo al pronunciamiento popular del 2 de junio, hay un dato que alimenta el sentido del respaldo que obtuvieron los médicos Herrera Ahuad y Arce para gobernar la provincia y es el 64,11 % de los votos de respaldo a la Renovación en Posadas que, como todas las capitales de provincias, tiene un electorado influenciado por el discurso del poder hegemónico que reproducen los medios nacionales que trabaja sobre las subjetividades con valores que los corren del centro a la derecha y trabajan el profundo sentimiento anti-peronista, que en la Argentina sublima el sentimiento anti-pueblo.
Poniendo la lupa, no en el resultado que está en la planilla, sino desde la perspectiva del posadeño que se pronuncia, se puede afirmar que el 2J se produjo en Posadas un verdadero acontecimiento, que es más que un episodio o un suceso. El acontecimiento en política se produce en la estructura de la situación, pero a partir del vacío no simbolizado en la situación.
El acontecimiento implica la subversión del orden simbólico establecido para dar lugar a la verdad, a aquello que no ha sido simbolizado de la situación y que algún síntoma denunciaba. Por eso hablamos de acontecimiento. Y tuvo un emergente: Leonardo Stelatto. Emergente porque es un nuevo producto que resulta de una situación previa existente.
La figura de Lalo penetró en los circuitos 1 y 2, como nunca había podido la Renovación, porque expresa la situación histórica concreta y la construcción de expectativas que se impuso, desde la figura de Lalo, a esa verdad subjetiva y siempre contingente del anti y el odio que predomina en las capitales de provincias. Su arraigo, su procedencia y su prestigio de hacedor, llegó para ocupar el vacío del campo simbólico del gorilaje enfrentado a la realidad del fracaso de Macri.
En política, todo acontecimiento –reiteramos su acepción de ruptura- no se produce a sí mismo. Necesita de sujetos comprometidos con el mismo. Para que haya acontecimiento y no sólo síntoma social, se requiere de una intervención interpretante: un sujeto agente que sea capaz del acto de lectura de los síntomas de la situación, y de subversión de la misma.
Resumiendo: el acontecimiento Lalo se produjo como ruptura del orden simbólico en los posadeños que ante el vacío generado por la desestructuración de la clase media y su orden familiar consecuencia de las políticas macroeconómicas nacionales supo construir expectativas a futuro.
Su postulación y su posterior consagración que fueron sorpresas para la dirigencia y los medios, fue el resultado de la lectura precisa de los cambios que se producen en la sociedad posadeña en la conducción de la Renovación. Hay que recordar que su irrupción como candidato no fue valorada como una alternativa de poder y se supuso que era “para arrimar votos peronistas”. Pero detrás de su postulación había una atenta interpretación de los deseos y el imaginario de la sociedad posadeña.