La parlamentaria Cecilia Britto se sumó al rechazo del PJ al anuncio del acuerdo político entre el Mercosur y la Unión Europea anunciado por Mauricio Macri. “No es una buena noticia –sostienen- para numerosos sectores productivos y del trabajo de nuestro país y del Mercosur”. Aseguran que “a pesar del secretismo en que se desarrollaron las mismas, han trascendido concesiones unilaterales realizadas en detrimento del trabajo y de importantes sectores de la producción nacional, en particular de la industria y de las economías regionales.

Lunes, 1° de julio 2019. La diputada del Parlamento del Mercosur por Misiones, adhirió a las críticas formuladas por el PJ al pre acuerdo con la Unión Europea anunciada por el gobierno de Mauricio Macri desde la reunión del G-20. Señala en un comunicado que “al igual que en la declaración que se adjunta, Britto lamenta que el acuerdo se haya alcanzado en el mayor de los hermetismos sin da participación a importantes sectores sociales, políticos y productivos de los países involucrados.
A su vez dicho acuerdo no reconoce las asimetrías existentes entre ambos bloques que influirán de manera negativa en los ya golpeados sectores productivos nacionales. Insta a la realización de un acuerdo que contemple estos factores de desigualdad existentes y que sea en pos de una revitalización de la industria y el comercio de los países que integran el Mercosur.
La declaración del PJ
En su declaración sobre el pre acuerdo el PJ  “lamenta el anunciado pre acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur”.
Afirma que “se trata de una negociación que se ha desarrollado por parte del Mercosur en el mayor de los hermetismos, opacidad, sin dar ningún tipo de información ni participación a los sectores productivos afectados ni a los Parlamentos de cada uno de los países miembros.
“El anuncio del acuerdo político entre el Mercosur y la Unión Europea no es una buena noticia para numerosos sectores productivos y del trabajo de nuestro país y del Mercosur. Las negociaciones que comenzaron en el año 1995 sufrieron una serie de avances y retrocesos en función de las demandas y las concesiones que cada una de las partes estuviera dispuesta a ceder”.
Revela el documento que “en el año 2010 los presidentes del Mercosur estuvieron de acuerdo en retomar las negociaciones bajo el compromiso de lograr un acuerdo equilibrado que contemplara las asimetrías entre ambas regiones y que beneficiara el trabajo y la producción de nuestros países.
“El cambio de gobierno en la Argentina y Brasil marcó un punto de inflexión en las negociaciones. A pesar del secretismo en que se desarrollaron las mismas, han trascendido las importantes concesiones unilaterales realizadas por el Mercosur en detrimento del trabajo y de importantes sectores de la producción nacional, en particular de la industria y de las economías regionales. También se conocen varios aspectos que declinan decisiones soberanas sobre política económica y subordinan la legislación y jurisdicción nacional.
“El acuerdo alcanzado va mucho más de la desgravación arancelaria para un universo de bienes – entre ellos automotores, autopartes, textiles, indumentaria, medicamentos, lácteos, industrias vitivinícola y olivícola, etc.- sino que además avanza sobre un conjunto de normas de propiedad intelectual, denominaciones de origen, reglas de origen, compras gubernamentales, comercio de servicios, comercio electrónico, etc. sin reconocer las asimetrías entre ambas regiones ni contemplar un trato especial y diferenciado a favor del Mercosur, principios básicos de las negociaciones comerciales entre actores de muy distinto grado de desarrollo.
“El Mercosur ha realizado importantes concesiones a cambio de casi nada en materia de acceso al mercado agroalimentario europeo, mientras que las importaciones europeas se multiplicarían, especialmente en el caso de los bienes industriales y los servicios, pero también en productos derivados del agro, a la vez que perderíamos las preferencias en el mercado brasileño que es el principal destino de nuestras manufacturas de origen industrial.
“El Tratado, que aún tiene varios puntos sin concluir, ser aprobado por el Consejo de ministros de la UE , luego por el Parlamento Europeo y finalmente por los 28 países, afecta seriamente la posibilidad en el Mercosur de llevar adelante una política industrial y de empleo que nos permita alcanzar un desarrollo sostenible y una integración productiva como región”.