Los medios nacionales se hacen eco del cambio de política energética del Paraguay, respecto a las regalías de Yacyretá, y adelantan la situación en la que se encontraría Misiones ante el crecimiento del vecino país. La construcción de Corpus se plantea como la salida a un futuro desabastecimiento de energía eléctrica en la región. La decisión de la construcción de la hidroeléctrica impulsada por los gobiernos ambos países, desde las tratativas retomadas en 2016, reflota la postura de la Ley de Soberanía Energética y la firmeza de Misiones para reclamar las regalías a perpetuidad que le corresponden por derecho.

Peligra el abastecimiento energético de Misiones por el crecimiento de Paraguay

Por Fernando Heredia (LPO)
El país vecino comenzó a usar el excedente de Yacyretá que antes vendía a la Argentina. La provincia debate reimpulsar el mega proyecto hidroeléctrico Corpus para compensar esta pérdida.
La época en la que Argentina disponía libremente de la totalidad de la energía de Yacyretá llegó a su fin. El fuerte crecimiento económico de Paraguay lo llevó a construir una línea de alta tensión de 500 kv entre la represa binacional y el Gran Asunción (Villa Hayes) y ahora podrá retirar el 50% de la electricidad que produce la central que le corresponde por tratado.
Si bien hoy en día está lejos de necesitar esa cantidad, las proyecciones de la evolución del PBI del país vecino reflejan que dentro de 10 años utilizará la totalidad de los 10.000 GW/h que hasta este momento le cedía a la Argentina.
La cifra de generación equivale exactamente al consumo que actualmente demandan las provincias del Noreste Argentino (NEA), con el agravante que en su gran mayoría presentan tasas de crecimiento muy por encima del promedio nacional, lo que acelera la escasez de este recurso.
Es por eso que en Misiones temen por el abastecimiento energético de la provincia y sus legisladores ya comenzaron a debatir la posibilidad de reimpulsar el mega proyecto hidroeléctrico Corpus.
Al plantear estos problemas en plena discusión del presupuesto 2020, el diputado radical Javier Mela propuso dejar de lado los prejuicios medioambientales ya que “Corpus puede duplicar o triplicar lo que produce Yacyretá”.
El problema es que la represa ya fue rechazada en 1996 mediante un plebiscito popular y genera fuerte oposición en la opinión pública misionera. De todos modos, los especialistas indican que ahora se podría hacer un proyecto diferente que acote la superficie inundada argentina a 6.200 hectáreas, es decir, poco más del 4% del área que hoy afecta Yacyretá.
De construirse, pasaría a ser la hidroeléctrica más grande del país con una potencia de 3.400 MW y una producción de 20.000 GW/h que solucionarían ampliamente los problemas de generación de todo el NEA.
A su vez, las características del lugar que ofrecen un cierre entre barrancas muy estrecho, reduce bruscamente los costos de la obra civil y permitirían tener un precio del MW/h muy por debajo del promedio del sistema.
Para Misiones, el incentivo sería aún mayor. De lograr consolidar el régimen de regalías y excedentes por sus recursos hídricos por el que están batallando judicialmente, se apropiaría de una renta anual de 300 millones de dólares a perpetuidad.
Fuentes al tanto de las negociaciones aseguraron a LPO que el proyecto despierta un gran interés a nivel internacional y que hay varias empresas trabajando para presentar una propuesta de financiamiento que rondaría los 5.000 millones de dólares.
Una de las más atractivas fue de un conglomerado chino que, a sabiendas de la necesidad de una consulta popular que apruebe el emprendimiento como establece la ley provincial, está dispuesta a adelantar unos 2.000 millones de dólares en obras de infraestructura para seducir a los misioneros.
Como adelantó LPO en exclusiva, el gigante asiático está dispuesto a financiar el faltante de divisas local y espera con ansias el triunfo de Alberto Fernández para volver a posicionarse en los sectores estratégicos de nuestra economía.
Con un Brasil completamente alineado con Trump, Argentina se convierte en un objetivo muy codiciado por los chinos, que a base de financiamiento barato, pretenden reflotar el plan nuclear acordado en el último mandato de Cristina Kirchner y quebrar el veto de Macri para convertirse en un gran jugador de Vaca Muerta.

 

 

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