El desarrollo que proyecta Misiones mira y contiene la conservación en la misma línea que la agroindustria como generadora de mano de obra, y la producción, con vistas a la anhelada soberanía alimentaria. Buscan el fortalecimiento del desarrollo sustentable.

Miércoles 4 de marzo de 2020. Fortalecer el turismo y la conservación del ambiente es clave para que el desarrollo de Misiones avance sin ampliar la frontera agrícola por sobre los recursos naturales. En esa línea, los Gobiernos provinciales de al menos los últimos cuarenta año avanzan como ejemplo en una región que devastó su selva y de un país que se inspira en las reglamentaciones vanguardistas en defensa de la biodiversidad.
El desarrollo proyectado es sustentable. Mira y contiene la conservación en la misma línea que la agroindustria como generadora de mano de obra, y la producción, con vistas a la anhelada soberanía alimentaria.
Los distintos Gobiernos provinciales destacaron, cada uno en su momento, que Misiones fue la primera provincia argentina en contar con un Ministerio de Ecología y leyes de vanguardia que permitieron, con más o menos aciertos y errores, que un tercio de la superficie provincial estén protegidas bajo distintas modalidades: desde un Parque Nacional, el Iguazú; a parques provinciales, reservas municipales y privadas que buscan la conservación del ambiente y la principal característica de esta provincia que tiene tres millones de hectáreas de superficie: la mayor biodiversidad de la Argentina y la más importante de la región, frente a dos países (Brasil y Paraguay) que avanzaron con el monocultivo y arrasaron la selva en nombre del desarrollo, que no llegó como tal.
No hubo en la región prácticas industriales ambientalmente amigables. Misiones quedó, entonces, con una isla verde en medio de tierras destinadas a la producción.
Las leyes ambientales misioneras sirvieron de inspiración para posteriores leyes nacionales y de otras provincias. El necesario desarrollo industrial para generar mano de obra para la población misionera que crece no necesariamente debe avanzar sobre las áreas naturales protegidas que son necesarias, también, como garantía de la conservación pero también generadoras de riquezas. El turismo, por ejemplo, se sostiene en los atractivos naturales y convoca cada año a más visitantes, con su consecuente impacto económico.
Es la línea que también moviliza al Gobierno de Oscar Herrera Ahuad, el del desarrollo sustentable con la mirada puesta en el ambiente. En los años 90, Misiones trabajó sin éxito la posibilidad de generar recursos a partir de la captación de bonos de carbono, una tendencia a la que podía subirse a partir de la gran cantidad de recursos que cuenta, y que sigue siendo una práctica económica posible, entre otras que avanzan con la misma intención: la de mantener la biodiversidad y generar riquezas.
En menos de 90 días de Gobierno, Oscar Herrera Ahuad buscó recursos para el ambiente con la embajadora de Francia en la Argentina, Claudia Scherer-Effosse, con el Gobierno del presidente Alberto Fernández y con el papa Francisco, en ya conocidas reuniones y acordó, por ejemplo, el manejo conjunto del Campo San Juan, una zona de mitigación del impacto de la represa de Yacyretá que estaba en manos de esa entidad binacional y que el gobierno de Juntos por el Cambio –mandato de Mauricio Macri y gestión de Martín Goerling- prefirió entregar a la Nación en lugar de entregarlas a la provincia.
Quedan en agenda, seguramente, el reclamo a la Nación del cumplimiento de las Leyes nacionales que garantizan fondos ambientales para las provincias, que no siempre cumplen, como los que prevé la Ley de Bosques.
Ahora, el anunció reciente de la compra por parte de la fundación Vida Silvestre de 91 hectáreas que pasan a la provincia para concretar el corredor biológico al vincular una región trascendente para la naturaleza, en el norte grande misionero: los parques provinciales Horacio Foerster con el Urugua-í.
El propio director ejecutivo de la Fundación Vida Silvestre, Manuel Jaramillo, un hombre que trabajó la conservación en Misiones por más de una década, también destacó que Misiones está a la vanguardia en el cuidado y preservación de la biodiversidad y rescató en ese sentido la importancia que el Gobierno misionero le da al ambiente y que permitió -dijo- que en sólo dos meses de trabajo compraran las tierras, son 91 hectáreas, para donarlas a Misiones como parte del corredor biológico, “en la zona más importante para la conectividad de la biodiversidad en Misiones” al unir los parques Foerster y Urugua-í, lo que permitirá el desplazamiento de distintas especies con menos riesgos, lo que permitirá para contar con más funcionalidad ecológica.
Este martes, desde el área de Prensa del Gobierno provincial destacan, justamente, las acciones para conservar el ambiente. En un comunicado de prensa recuerdan la experiencia de Jaramillo en Misiones y el trabajo que realizó, como los avances alcanzados con otras organizaciones en el proyecto de restauración de desborde de arroyos en la zona de Comandante Andresito, donde participaron más de 120 productores para recuperar unas 400 hectáreas que volvieron a tener su masa boscosa. “Y se va a continuar”, prometió.
El dirigente ambiental rescató también la articulación que existe con Brasil y Paraguay para el posicionamiento internacional del Bosque Atlántico, con vistas a lograr más recursos y más interés para que contar con los aportes que genera, por ejemplo, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, según sus siglas en inglés) desde la oficina de Holanda, cuyos aportes permite comprar tierras para la conservación.
La WWF es una de las mayores organizaciones internacionales de conservación de la naturaleza, creada en 1961. Su sede central está en Gland, Suiza, y cuenta con oficinas en más de 80 países.
Manuel Jaramillo también destacó el trabajo conjunto entre el Estado, otras ONG y los propietarios de los terrenos junto a la Fundación que dirige para avanzar en la conservación. Vida Silvestre compró tierras al igual que otras organizaciones ambientales, para sumarlas a la conservación pero también a la promoción del uso sustentable en la zona del corredor, que potencia y fortalece acciones económicas privadas como los que se sustentan en el turismo responsable y el de naturaleza, como alternativa viable de generación económica para los propietarios de la zona.

Misiones, ejemplo de preservación

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“Comparando con otras provincias, probablemente Misiones está varios pasos adelante aunque haya mucho para mejorar, para reforzar”, dijo Manuel Jaramillo (al centro en la foto) antes de rescatar el compromiso de los misioneros”, Gobierno y población, y de los que vienen de afuera con la intenciones de conservación. “El compromiso es muy alto y eso hace que Misiones sea distinta a Brasil y Paraguay en relación a la conservación del Bosque Atlántico que compartimos”.
Y recordó que Misiones tenía sólo el dos por ciento de la masa total de bosque paranaense que existía en la región, pero que después de la deforestación en la región tiene más del 50 por ciento de lo que quedó en pie.
Los datos oficiales indican que un tercio del territorio está protegido, que se traducen entre un 45 y 50 por ciento del suelo misionero con bosques en diferentes estados de conservación, a pesar de extracción de madera, legal e ilegal, y muchas veces de manera no sustentable.
“Se sacaron más árboles de los que debieron sacarse y muchas veces no se renovaron una vez que fueron quitados. Ese es otro desafío que tiene Misiones, con un millón de hectáreas clasificadas como categoría amarilla en el relevamiento territorial de bosques nativos. Esto implica que son bosques que no se pueden convertir, en los que no se puede pasar la topadora y en los que no se puede hacer un rosado, pero sí se pueden usar de manera sustentable, poniendo en valor ese millón de hectáreas para que vuelvan a producir madera y productos forestales no madereros”, explicó.
Para ese desafío hacen faltas recursos como los previstos por la Ley de Bosques y otros que pueden llegar al país a partir de la reducción de emisiones por deforestación evitada, que son centrales y deben utilizarse para promover la cultura de la conservación.
De todas maneras destacó que a partir de la compra de las tierras para el corredor biológico, advirtieron el uso responsable del recurso por parte de los colonos, aún en el uso para plantaciones de tabaco, yerba mate o ganadería, que suelen afectar los suelos. “fueron responsables sin desbaratar las chacras”, explicó, para rescatar también la cultura del trabajo de propietarios arraigados que piensan también en el futuro de sus hijos. Entiende, en ese sentido, que “Misiones está también avanzada en eso: la producción sustentable es muy alta y por eso hay un perfil muy alto para incorporar definitivamente a la agroecología como un modelo de desarrollo”.

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RP – Misiones Plural