El presidente Alberto Fernández viene este jueves a Misiones, con la idea de proponer un nuevo contrato social para que la Argentina sea mejor. Sabe lo que hay que hacer, aseguró, buscando que las necesidades de un habitante de las fronteras tengan las mismas posibilidades que uno del país central. “Cuando esto pase nos van a encontrar tan unidos como hoy para poner de pie a la Argentina”, dijo.

Miércoles, 27 de mayo de 2020. El arribo de del presidente Alberto Fernández a Posadas, previsto para este jueves, viene con una agenda cargada de gestión tal como lo adelantó ayer el gobernador Oscar Herrera Ahuad. En la relación Nación – Provincia los temas siempre están signados por el financiamiento de obras y de fondos especiales, y por las deudas cruzadas como en el área energética y el previsional. En una provincia como la nuestra, la seguridad de las fronteras con Brasil y Paraguay son también forzosamente incluidos, más ahora cuando la cuestión sanitaria por la pandemia se suma a las tradicionales temáticas de la seguridad.
Pero, más allá de alguna inauguración, algún anuncio o algún nombramiento en delegaciones nacionales, la visita de Alberto está cargada de significación política. El Gobernador lo destacó con todas las letras al subrayar que “este gesto del Presidente genera una respuesta a la expectativa que teníamos todos los gobernadores de una Argentina federal, con la posibilidad cierta de que Misiones sea parte de ese país”.
Ganado por las urgencias que impone la pandemia, la dura negociación con los acreedores externos y el putsch del establishment, no es casual que el presidente Fernández se haga de tiempo para empezar a recorrer las provincias. Fuentes de la Casa Rosada revelaron que la gira está diseñada estratégicamente y ya en la planificación del viaje, mientras los colaboradores se dedican a poner al día cada tema en la relación Nación – Provincia, el mismo Presidente se comunica con los referentes de cada fuerza provincial. Según las mismas fuentes, desde el domingo, habló varias veces por teléfono con Carlos Rovira.
Misiones es una de las provincias en las que la construcción política no se estructuró sobre la grieta. Desde las rupturas del 2003 con las lógicas partidocráticas la coalición que armó la Renovación se fue estructurando en función de un proyecto de provincia abarcador de sectores y clases sociales que logró continuidad. Precisamente, uno de los problemas de Argentina es el péndulo entre modelos de desarrollo que cambian en 180 grados la orientación de las políticas, y que simplificadamente se pueden describir entre populares y neoliberales o si se quiere entre peronismo y antiperonismo.
El “refundacionismo” que se declama al inicio de cada ciclo que termina -por endeudamiento o déficits- en el estrangulamiento del sector externo, no fue mencionado por Alberto en sus discursos ni del 10 de diciembre ni del 1 de mayo. Más bien habla de síntesis.
En reflexiones publicadas en enero pasado bajo el título La construcción del “albertismo” necesita anclaje territorial destacábamos que esa síntesis, para no ser meramente síntesis del neo-peronismo o árbitro entre los sectores de la coalición FdT, necesita anclaje territorial. La alianza con las provincias se constituye así en el centro del escenario político. Es la fuerza capaz de romper ese empate político que ha paralizado a la Argentina porque cada coalición, la popular y la conservadora, cada una ejerce un poder de veto sobre el conjunto. Por eso, la demanda de cambios estructurales en nuestro país son fundamentalmente políticos. Ni de economía de oferta ni de economía de demanda, sencillamente político.
La prédica de Alberto por la unidad en este contexto deja de ser la consigna que repiten los que ganan. La imagen del Presidente, el gobernador Axel Kicillof y el Jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta, revela la pretensión política de buscar acuerdos básicos en otras materias.

“Unidos, para poner de pie a la Argentina”

En la conferencia de prensa de Olivos el sábado pasado, Alberto lo dijo enfáticamente aunque la prensa, de ninguno de los dos lados de la grieta la tomó como título. La definición política de la noche no fueron las curvas ni la flexibilización de la pandemia sino la frase: “cuando esto pase nos van a encontrar tan unidos como hoy para poner de pie a la Argentina”, frase respaldada en la foto.
La ansiedad por la información ocultó la sustancia política de la unidad y la proclama de Alberto que explica otras definiciones:
-Los que estamos en esta mesa nos toca gobernar a seres humanos, realidades.
-Celebro tener los gobernadores que tenemos, los que son de mi partido y los que no.
-Entre las cosas que hemos descubierto en la pandemia es que había una Argentina no registrada. -Nueve millones de argentinos que están en el IFE son argentinos que el Estado nunca registró.
-Si queremos empezar a ver las enseñanzas que deja la pandemia es lo poco solidario que ha sido el país.
-Como alguien dijo la pandemia deja al descubierto el horror de la muerte y también de algunas almas. Y si tenemos alma tenemos que darnos cuenta que vivimos en un país enormemente injusto, enormemente desigual. Y tenemos que construir un país donde no tengamos que salir a socorrer gente que vive en condiciones de hacinamiento, un país donde podamos garantizar un modelo que desarrolle al país y de trabajo. Y la salud no es un tema menor, la educación no es un tema menor, el Estado debe estar presente porque si no está presente nos pasa lo que nos pasa.
-En este tiempo de dolor con los 24 gobernadores tejimos un vínculo para el futuro.
-Así como nos unimos para el dolor nos uniremos para poner la Argentina de pie y para la recuperación.
Dos días después Alberto volvió a poner sobre la mesa a la Argentina desigual, pero no sólo en función de la pobreza sino también geográfica. En una entrevista con C5N afirmó que está pensando en el día después. “Sabemos lo que debemos hacer”, subrayó para anunciar que elaboraron cuatro o cinco puntos para proponer un nuevo contrato social para que la Argentina sea mejor. Fue cuando adelantó que mañana viene a Posadas y puso como ejemplo la necesidad de que un habitante de La Quiaca tenga las mismas posibilidades de uno de Buenos Aires.