Este mes es llamado de una manera en especial por un motivo no menor, “Octubre Rosa”, por el Día Internacional de la Lucha Contra el Cáncer de Mama, con la finalidad de crear conciencia y prevención ante esta enfermedad.

Por Sofia D´Arpino Wall

Jueves 8 de octubre de 2020. Este mes es llamado de una manera en especial por un motivo no menor, “Octubre Rosa”, por el Día Internacional de la Lucha Contra el Cáncer de Mama, con la finalidad de crear conciencia y prevención ante esta enfermedad.
Según datos de la OMS el cáncer de mamas es el más diagnosticado en América Latina, con unos 152 mil casos al año, de los cuales el 15% se detecta ya en fases avanzadas; por ello se hace hincapié en la importancia de la detección temprana. Así, en esta época del año vemos en la televisión o redes sociales cómo realizar un autoexamen para conocer el estado de las mamas, pero también en diferentes partes del mundo, ciudades enteras son teñidas de color rosa por los gobiernos, ya sea con luces, como con pañuelos o lazos. Pero, ¿realmente son aliados de nuestras tetas?
A estas alturas te estarás preguntando qué tiene que ver el medio ambiente con el cáncer, y lamentablemente vengo a contarte que mucho.
La Sociedad Americana Contra el Cáncer expone:
“La mayoría de los cánceres de mamas tienen varias mutaciones genéticas que son adquiridas, no son heredadas. Estas mutaciones pueden ser el resultado de otros factores, como radiación o sustancias químicas cancerígenas”
Aunque se piense como algo ajeno, todas estamos expuestas continuamente a sustancias dañinas, unas más que otras, y esto se debe principalmente a los agrotóxicos.
Las sustancias químicas que se usan en la agricultura transgénica, como el glifosato, producen efectos sobre la salud humana, y en Argentina somos uno de los principales países que se encarga de esta producción. En varias de las localidades cercanas a estos campos, los cánceres se han cuadruplicado desde que se usa la tecnología de cultivos transgénicos y fumigaciones masivas, así como las malformaciones, el hipertiroidismo y más enfermedades. Afecta a sus trabajadorxs, campesinxs, pueblos nativos, escuelas rurales, es decir niñas y niños, el agua corriente y la tierra, la cual luego de tanto veneno, muere, como los animales que vivían en el área que fue anteriormente deforestada o incendiada intencionalmente (nos suena a algo que está pasando actualmente, ¿no?)
Si bien, no todas estamos cerca de las zonas afectadas directamente, pero cuando vamos al supermercado compramos verduras y frutas que fueron bañadas en los venenos, nos convertimos en víctimas indirectas.
En mi breve vida activista conocí un productor agroecológico misionero que me contó que optó por la agroecología, es decir un sistema de producción con recursos naturales consciente y amigable, libre de transgénicos y agrotóxicos, luego de que su esposa fue diagnosticada con cáncer de mama. Así dió un cambio a su vida, al igual que las de sus vecinxs que se transformaron en sus primeros clientes, llegando cada vez a más puntos de la provincia la conciencia del consumo.
Ésta no es una nueva noticia, es de conocimiento público, pero las autoridades prefieren, una vez más, satisfacer los intereses de un puñado de capitalistas apoyando a las empresas internacionales al costo de vidas de niñxs, adultxs y el ecosistema.
Las luces rosas inundarán la ciudad durante el mes de octubre, como las fumigaciones a lxs campesinxs todo el año.