El chamamé se convirtió en Patrimonio Cultural de la Humanidad. Es el tercer bien cultural argentino reconocido por Unesco, luego del tango y el fileteado porteño.

Miércoles 16 de diciembre de 2020. La Unesco incluyó este miércoles al chamamé, la música y canción litoraleña, dentro de la lista de reconocimiento como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La resolución fue votada sin objeciones durante el encuentro de París. la noticia produjo alegría y emoción en el mundo de la música y la cultura argentina, y de los países vecinos. La medida fue impulsada por dos argentinos que fallecieron este año: Pino Solanas y Diego Maradona.
Este miércoles, durante su 15ª reunión, el Comité Intergubernamental del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco que tuvo lugar en París, declaró al chamamé como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, en reconocimiento a su trascendental aporte a la cultura en todo el continente.
Esta tradicional música y danza litoraleña se convirtió así en el tercer bien cultural argentino declarado patrimonio de la humanidad, luego del tango y el fileteado porteño. El chamamé es una expresión que se vive, se baila y se canta desde la provincia de Corrientes a todo el litoral, con fuerte presencia también en toda la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
Este sector cultural perdió, este año, a dos de sus referentes: la cantora correntina Ramona Galarza y el cura y cantautor Pai Julián Zini, quien recorrió el país llevando su música y como sacerdote al frente de parroquias e iglesias.
El mérito de este reconocimiento es para Pino Solanas, que presentó e impulsó la propuesta, y para Diego Maradona -ambos fallecidos-, que acompañó esta iniciativa. Hoy, Antonio Tarragó Ros fue la voz que habló del reconocimiento al chamamé, al que calificó como “expresión cultural que refleja mucho el sentir de los chamameceros”, quienes “amamos la naturaleza, honramos a las mujeres y respetamos a los mayores”, dijo.
Este elemento –que abarca música, letra, danza y demás formas de manifestación artística– fue propuesto para la inscripción por el Estado argentino y la gobernación de la Provincia de Corrientes. La adecuación de la postulación a las recomendaciones del Órgano de Evaluación de la Convención para la Salvaguardia del PCI (2003) estuvo a cargo del Instituto de Cultura de Corrientes.
La Convención de 2003 define al PCI como un conjunto de “usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas -junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes- que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural”.
El PCI abarca una amplia gama de manifestaciones, desde las tradicionales hasta las contemporáneas, en ámbitos rurales y urbanos. Es un patrimonio vivo, en constante cambio y evolución, recreado por las comunidades a lo largo del tiempo en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia. Otorga identidad comunitaria y contribuye a promover el respeto por la diversidad cultural y la creatividad humana, transfiriéndose de generación en generación.
Argentina adoptó la Convención para la Salvaguardia del PCI en 2006, mediante la Ley 26.118. Desde entonces, la Comisión Nacional Argentina de Cooperación con la Unesco (CONAPLU) ha trabajado con las distintas áreas de gobierno en la promoción y difusión de esta herramienta, haciendo hincapié en la adopción de medidas necesarias para garantizar la protección del PCI e identificando los distintos elementos del PCI presentes en las comunidades, los grupos y las organizaciones no gubernamentales.

Celebración desde Misiones
El ministro de Cultura de Misiones, José Martín Schuap, músico popular, destacó el reconocimiento al chamamé como “la mejor noticia para toda la región ya que abre aún más las puertas a la difusión mundial de lo que cada uno de los que habitamos esta región lleva en el corazón”, para resaltar la noción de “patrimonio”, que resulta de vital importancia para las sociedades contemporáneas porque “contribuye a la revalorización continua de las culturas y de las identidades”, expresó.
Desde el país central, el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, expresó su beneplácito al recordar que “se trata de la segunda oportunidad en la que el estilo musical del litoral argentino se pone a consideración en esta instancia” y celebró que “un bien de todos los argentinos y argentinas es, ahora, un patrimonio que nos trasciende en todo el mundo”.
En los fundamentos del proyecto, la Argentina indicó que “la música y el baile de este elemento del patrimonio cultural inmaterial son componentes importantes de la identidad regional y desempeñan un importante papel social” a partir de su presencia en todo tipo de celebraciones comunitarias, familiares, religiosas y festivas. “El chamamé pone de relieve una serie de valores esenciales: el amor a la tierra en que se ha nacido y a su fauna y flora; la devoción religiosa; y la ñande reko guaraní, es decir, la manera de ser y estar de los humanos en armonía con la naturaleza y la espiritualidad”.

Celebración desde Corrientes
En la provincia de Corrientes la alegría también fue absoluta al conocerse el resultado del comité evaluador de la UNESCO. Desde el Instituto de Cultura de la Provincia de Corrientes, organizaron una vigía y una celebración pública ante lo que calificaron como “un momento histórico para la gran Nación Chamamecera”.
El gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, expresó: “Desde Argentina, ¡gracias a UNESCO por elegir a nuestra música como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad! Es un honor que el mundo reconozca con este galardón a nuestra máxima expresión artística. El chamamé es lo que sentimos, lo que pensamos, lo que soñamos, lo que vemos y vivimos todos los días, que es chamamé convertido en música, canto y baile. Este reconocimiento hace que tenga trascendencia mundial”.