Los incendios de la Argentina son parte del informe. Los diez desastres más onerosos de 2020 rozaron los 150 mil millones de dólares en daños asegurados, una cifra mayor que en 2019. Christian Aid, la organización sin fines de lucro del Reino Unido, publicó su informe anual Counting the Cost: Un año de ruptura climática.

Sábado 2 de enero de 2020 (Periodistas por el Planeta). Los diez desastres climáticos más costosos de 2020 alcanzaron casi un monto de 150 mil millones de dólares en daños asegurados, una cifra mayor que en 2019, lo que refleja el aumento del impacto del calentamiento global, de acuerdo a la ONG británica Christian Aid.
El informe anual indica además que estos desastres también se cobraron 3500 vidas y desplazaron a más de 13.5 millones de personas.
Además, como es previsible, los países más pobres pagaron el mayor precio, con apenas el 4 por ciento de las pérdidas económicas provocadas por catástrofes climáticas extremas aseguradas, contra el 60 por ciento en los países ricos, de acuerdo a este informe, que cita un reciente estudio publicado por The Lancet.
Los desastres meteorológicos ya devastaban al planeta antes de la llegada de las alteraciones climáticas provocadas por el hombre. No obstante, el aumento de la temperatura en al menos 1.1°C desde que comenzó la era industrial incrementó su frecuencia e impacto.
“Ya sean inundaciones en Asia, plagas de langostas en África o tormentas en Europa y América, el cambio climático siguió causando más estragos en 2020”, indicó Kat Kramer, responsable del clima en Christian Aid.
El informe destaca que hubo nueve eventos extremos, influenciados por el cambio climático, cada uno de los cuales causó daños de 5000 millones de dólares o más. Un monzón asiático muy intenso estuvo detrás de cinco de los diez eventos más costosos. Los EEUU fueron golpeados por los costos más altos debido a la temporada de huracanes e incendios que batieron récords. La temporada de incendios en Sudamérica fue especialmente intensa, aunque muchas veces los fuegos fueron de carácter intencional o se vieron incrementados por una intensa sequía.
Si bien el informe se centra en los costos financieros, que suelen ser más altos en los países más ricos porque tienen propiedades más valiosas, algunos fenómenos meteorológicos extremos en 2020 fueron devastadores en los países más pobres, aunque el precio fue menor. El Sudán meridional, por ejemplo, experimentó una de las peores inundaciones de las que se tiene constancia, en la que murieron 138 personas y se destruyeron las cosechas del año.
Algunos de los desastres se produjeron con rapidez, como el ciclón Amphan, que azotó el Golfo de Bengala en mayo y causó pérdidas por valor de 13.000 millones de dólares en pocos días. Otros acontecimientos se desarrollaron a lo largo de meses, como las inundaciones en China y la India, que tuvieron un costo estimado de 32.000 millones de dólares y 10.000 millones de dólares, respectivamente.
Seis de los diez acontecimientos más costosos tuvieron lugar en Asia, cinco de ellos asociados a un monzón inusualmente lluvioso. Y en África, enormes nubes de langostas arrasaron cultivos y vegetación en varios países, causando daños estimados en 8.500 millones de dólares. El brote se ha relacionado con las condiciones húmedas provocadas por las lluvias inusuales impulsadas por el cambio climático.
Pero el impacto del clima extremo se sintió en todo el mundo. En Europa, sólo dos ciclones extratropicales tuvieron un costo combinado de casi 6.000 millones de dólares. Y los Estados Unidos sufrieron tanto una temporada de huracanes como una temporada de incendios que batieron récords y que sumaron más de 60.000 millones de dólares en daños.
Algunos lugares menos poblados también sufrieron las consecuencias del calentamiento del mundo. En Siberia, una ola de calor durante la primera mitad del año estableció un récord en la ciudad de Verkhoyansk, con temperaturas que alcanzaron los 38°C. Unos meses más tarde, al otro lado del mundo, el calor y la sequía provocaron los incendios en Bolivia, Argentina, Paraguay y Brasil. Si bien no se informó de que hubiera habido víctimas humanas a causa de estos acontecimientos, la destrucción de estas zonas tiene un gran impacto en la biodiversidad y en la capacidad del planeta para responder a un mundo más cálido.
Si bien el cambio climático puede haber influido en todos estos acontecimientos, muchos de los países que tienen poca responsabilidad en el calentamiento de la Tierra se vieron afectados. Entre ellos figuran Nicaragua, que fue azotado por el huracán Iota, la tormenta más fuerte de la temporada de huracanes del Atlántico, y Filipinas, donde los tifones Goni y Vamco tocaron tierra casi seguidos.
Estos fenómenos extremos ponen de relieve la necesidad de adoptar medidas climáticas urgentes. El Acuerdo de París, que estableció el objetivo de mantener el aumento de la temperatura “muy por debajo” de 2°C, e idealmente de 1,5°C, en comparación con los niveles preindustriales, acaba de cumplir cinco años. Es fundamental que los países se comprometan a alcanzar nuevos y audaces objetivos antes de la próxima conferencia sobre el clima, que tendrá lugar en Glasgow, en noviembre de 2021.
Entre agosto y noviembre, varios incendios destruyeron grandes extensiones de bosques en toda Sudamérica. Los incendios afectaron a zonas ricas en fauna y flora únicas como la selva tropical del Amazonas, los humedales del Pantanal, el delta del Paraná y el bosque del Gran Chaco. Regiones de Brasil, Paraguay, Argentina y Bolivia se vieron obligadas a declarar el estado de emergencia debido a la intensidad de los incendios.
El impacto de los incendios fue extremadamente alto. En Bolivia, el gobierno dijo que este año se han quemado 2,7 millones de acres.112 En el Pantanal, se estima que el incendio afectó el 22% de los humedales, lo que equivale a 8,1 millones de acres.113 Otras 490.000 acres se quemaron en el delta del río Paraná, en Argentina.114 Y el bosque amazónico experimentó más incendios este año, que en 2019, cuando llegó a los titulares mundiales.
La degradación de los bosques tropicales es especialmente preocupante para el futuro del planeta. Mientras que los bosques sanos absorben dióxido de carbono, ayudándonos a frenar el calentamiento global, su destrucción libera grandes cantidades de dióxido de carbono que fue almacenado como biomasa, contribuyendo aún más al cambio climático.
Si bien muchos de estos incendios parecen estar relacionados con el desmonte de tierras para hacer sitio a la ganadería y a las plantaciones, la sequía y las altas temperaturas empeoraron los incendios.
El autor del informe, Kat Kramer, líder de la política climática de Christian Aid, dijo que “la pandemia del Covid19 ha sido, comprensiblemente, una gran preocupación este año. Para millones de personas en partes vulnerables del mundo, el colapso climático ha agravado esto. La buena noticia es que, al igual que la vacuna para Covid19, sabemos cómo arreglar la crisis climática. Tenemos que mantener los combustibles fósiles bajo tierra, impulsar la inversión en energía limpia y ayudar a los que están sufriendo en el frente”, expresó.
Aseguró además que “ya se trate de inundaciones en Asia, langostas en África o tormentas en Europa y las Américas, el cambio climático ha seguido haciendo estragos en 2020. Es vital que el año 2021 marque el comienzo de una nueva era de actividad para cambiar esta marea. Con el Presidente electo Biden en la Casa Blanca, los movimientos sociales de todo el mundo pidiendo medidas urgentes, la inversión en la recuperación ecológica posterior a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y una cumbre crucial de las Naciones Unidas sobre el clima auspiciada por el Reino Unido, existe una gran oportunidad para que los países nos pongan en el camino hacia un futuro seguro”.