Insisten en la importancia de defender y cuidar el agua. En esta temporada, la superficie de nieve en la cordillera es la menor en 20 años, lo que preanuncia una sequía para los próximos años. Ante el avance del extractivismo que impulsan peronistas y radicales, surge la defensa del agua de Mendoza.

Sábado 14 de agosto de 2021 (La Izquierda Diario). Según un estudio publicado por el Servicio Meteorológico Nacional, “la cordillera central de Cuyo presenta la superficie cubierta por nieve más baja desde el 2000, y considerando los valores normales es el cuarto año consecutivo también por debajo de dichos valores”. El porcentaje perdido equivale a cuatro veces el volumen de agua del dique Potrerillos.
Los datos coinciden con otro informe, esta vez de la Dirección General de Irrigación, que destacó que “si se considera cómo es la acumulación de nieve este año, respecto de lo que tendría que haber nevado a la fecha, para estar en un año normal tendríamos que tener 5 veces más de nieve que la existente hoy en toda la provincia”.
Es decir que la provincia se acerca a una importante sequía, que no solo afectará el clima, sino que tendrá un importante impacto en el acceso al agua de todos los mendocinos y mendocinas. A pesar de este dato alarmante, desde el Gobierno provincial insisten en avanzar con el fracking y el extractivismo: promocionan el programa Mendoza Activa Hidrocarburos, que permite inversiones de empresas para nuevos pozos de extracción de petróleo y gas o reactivar los ya existentes.
Mientras la situación hídrica de la provincia es cada vez más crítica, un nuevo pacto entre Suárez y Fernández Sagasti amenaza a toda la población. Nuevamente, peronistas y radicales, festejaron un acuerdo para que YPF avance con el desarrollo del fracking en la provincia.
Esta apertura al extractivismo es impulsada por la UCR y por el peronismo, los dos partidos mayoritarios que votaron la derogación de la ley 7722 en Mendoza, de la que tuvieron que retroceder cuando miles salimos a las calles a gritar que el agua de Mendoza no se negocia.
Este jueves se dieron a conocer los detalles del acuerdo alcanzado entre la provincia e YPF, tan festejado tanto por Suárez como por Fernández Sagasti. Junto con la prórroga por 10 años de las concesiones de los pozos en las áreas de Chihuído de la Salina, Chihuído de la Salina Sur y Paso de las Bardas Norte, YPF comenzará en el segundo semestre del 2022 con la explotación de dos pozos con la técnica de fracking en la zona de Malargüe.
Además, la provincia rebajará las regalías que paga la empresa del 18 al 9 %.
La avanzada extractivista depreda el suelo y requiere volúmenes increíbles de agua. Tomando datos de Vaca Muerta, cada etapa de fractura requiere unos 1500 metros cúbicos de agua. Para la producción de cada pozo se estiman 25 etapas, con lo cual el consumo de agua asciende a 37.500 metros cúbicos. Lo que significan 37,500.000 millones de litros de agua por pozo.
Según una denuncia de las Asambleas por el Agua en 2019, si se habilitaran todos los pozos de fracking que pretende el Gobierno, consumirían la misma cantidad de agua que toda la población de la provincia por semana.
La consecuencia es brutal: contaminación del agua, enfermedades graves que se multiplican en la población, altos niveles de sismicidad, pérdida de la producción de los pequeños agricultores, hasta el desalojo a las comunidades originarias como en Malargüe.
Como planteó Carolina Alvarez, referente de la juventud que lucha por los bienes comunes y pre candidata a diputada provincial por el FIT, en esta nota, “los beneficiados del plan siguen siendo los empresarios y los accionistas que no pierden nada y recuperan sus inversiones, mientras que el desempleo en la juventud sigue siendo moneda corriente. No es casual que estas ofertas se promocionen justo antes de las elecciones, como tampoco es casual que YPF inyecte dólares en la provincia para ofrecernos migajas y que nos conformemos. Pero no nos conformamos, miles de jóvenes en cada departamento nos movilizamos desde el 2018 contra el Fracking de Alfredo Cornejo y ahora de Suarez y el peronismo, no bajamos la cabeza ni aceptamos que quieran explotar la tierra con agua de nuestros ríos, no aceptamos que quieran llevarse los recursos y las ganancias mientras nos dejan la contaminación a las mayorías populares”.