Los recursos coparticipables, que por delegación constitucional recaudan los organismos nacionales, son de las provincias. La estructura de distribución actual le resta 5 mil millones de pesos, por mes, al Estado misionero. El escenario explica qué se vota en Misiones y en todas las provincias cuando se eligen representantes al Congreso de la Nación. Los estrategas del bifrentismo hablan del choque de modelos, pero lo que está en juego es la emancipación de los mandatos verticalistas que los partidos toman en Buenos Aires.

Miércoles 1 de septiembre 2021. La enorme injusticia que sufren los misioneros en la distribución de los recursos que recauda la Administración nacional volvió a quedar registrada en el Informe Técnico sobre Transferencias de Coparticipación que elabora el Senado de la Nación.
El estudio, que se difundió la semana pasada, pone sobre la mesa, en sesudos gráficos, se pone en números lo que toda Misiones sabe.
En junio de este año, la provincia del Chaco recibió en concepto de coparticipación 13.258,6 millones de pesos, mientras que Misiones sólo 8.780,3.
La comparación con Chaco es conducente a la hora de indagar en la justicia o injustica en la distribución de recursos. Chaco pertenece como Misiones a la región del NEA, tiene casi la misma cantidad de habitantes y los mismos indicadores objetivos con los que se definieron los porcentajes de distribución secundaria de los recursos coparticipables, que por delegación constitucional recaudan los organismos nacionales pero les pertenecen a las provincias.
Esta verdadera segregación o discriminación en contra de los misioneros se arrastra desde 1988 cuando en el gobierno de la UCR en la Nación y del PJ en Misiones, cuando los senadores radicales y diputados peronistas avalaron, por obediencia debida, que el índice de distribución secundaria tenga un coeficiente porcentual del 5,18 para Chaco y 3,43 para Misiones. En la Nación gobernaba Alfonsín, en Buenos Aires Cafiero. Pero el gran operador de esta arbitrariedad fue Deolindo Bittel, el referente del peronismo durante la dictadura y la conformación de la Multipartidaria. Operaba con la pesada del Senado y después de haber sido dos veces gobernador de su provincia, logró ser intendente de Resistencia. Vuelta al Senado en los 90, donde el PJ abroquelado le ataba las manos a Raúl Alfonsín.
¿Y Misiones? Misiones segregada. ¿Y los legisladores misioneros? Votaron a favor por mandato partidario.
Esta anomalía estructural que resta 5 mil millones de pesos por mes, al Estado misionero, nunca fue corregida. Los convencionales de 1994, que no eran ingenuos, delegaron en un anexo la reforma de esta falla estructural del laberíntico sistema de reparto de la recaudación de los impuestos nacionales.
Alberto Fernández, conocedor de esta injusticia, se comprometió en la campaña en el Acuerdo de Santa Fe a conformar un Fondo Compensador ya que modificar la coparticipación tiene la trampa del consenso absoluto. Y por supuesto nadie va a ceder.
No hubo Fondo. Pero como la conducción de la Renovación nunca se queda en la queja, elaboraró otra salida: la Zona Aduanera Especial. Especial por las características territoriales de Misiones y sus fronteras internacionales. Así como no se cumplió la promesa, cuando se logró sancionar una ley en el Congreso, el Presidente vetó la ZAU.
Los números duelen:
La Nación tiene regímenes especiales para compensar deudas y acreencias. Bien. En junio por Regímenes Especiales Chaco recibió 1.600 millones de pesos y Misiones 1.142 millones.

Menos distribución per cápita

En el Informe se revela que el total distribuido a provincias en el mes de junio totalizaron los 314.925 millones de pesos. El 85,5% de ese total fue transferido en el marco de la ley coparticipación federal de Impuestos establecida por la Ley 23.548 de 1988.
Destaca que cuando se toma en consideración lo que efectivamente se transfiere a cada jurisdicción y se lo relaciona con la cantidad de habitantes, se observa una gran dispersión entre las mismas.
Para determinar el “promedio per cápita”, se ha tomado en consideración el monto que recibe por habitante cada una de las jurisdicciones, que es diferente del “per cápita país” que surge de relacionar el total distribuido con el total de la población de país.
El promedio per cápita es de 11.164 pesos por habitante. Misiones recibe 8.205, mientras Formosa recibe 18.248 pesos por habitante, Chaco 12.705 y Corrientes 10.360 pesos por habitante.

Tirarse a chanta

El gráfico pone en evidencia la gran dependencia que tienen nuestras provincias hermanas del NEA de los recursos que le recauda la Nación.
Que Formosa esté en el último renglón significa que cada 100 pesos que maneja Gildo Insfrán, sólo 14 son de recaudación de su Dirección General de Rentas o Agencia Tributaria.
Por su parte el Coqui Capitanich, recauda menos del 20 por ciento de sus recursos corrientes. Desmonte, soja y coparticipación parecería ser la fórmula del gran referente del Frente de Todos en la Región.
El gráfico también desnuda la liviandad de los correntinos al promover la libertad sin impuestos. Apenas recauda 20,2 pesos de los que gasta el reelecto gobernador de ECO + Vamos Corrientes. Las inversiones en infraestructura quedan así a la espera de las transferencias y del goteo diario del Palacio de Hacienda. Recibe 80 pesos por cada 100 de su presupuesto.
El informe pone la lupa sobre la que se llama baja trazabilidad impositiva. Y destaca el Trabajo:
• Son diez las provincias para las que el peso relativo de las transferencias supera el 70%. Con porcentajes superiores al 80% se observa a las provincias de Formosa, La Rioja; Santiago del Estero, Catamarca y Chaco.
• Con porcentajes superiores al 70%, se encuentran las provincias de Corrientes, Jujuy, San Luis, San Juan y Salta.
Para el resto de las provincias, las transferencias significan entre el 51 y 66% de sus ingresos corrientes:
• Con más del 60% se encuentra a Entre Ríos; Tucumán y Río Negro
• Con participación relativa superior al 50%, se encuentra Mendoza; Córdoba, La Pampa; Santa Fe, Tierra del Fuego, y Misiones.

Legisladores en la encrucijada

El misionero Humberto Schiavoni es el nuevo presidente de la Comisión que también integra Magdalena Solari Quintana.
Fue creada en 1995, pero desde entonces no pudo alterar el equilibrio inestable en la relación Nación Provincia ni entre las provincias en la distribución secundaria. Tampoco logró poner en práctica el mandato de la reforma constitucional de 1994.
Más allá de las tareas formales de apoyo técnico que la Comisión brinda al cuerpo legislativo en general y a los legisladores en particular en el proceso decisorio respecto de los temas que tienen a su consideración, se han desarrollado desde su creación, actividades complementarias, que incluyen: recopilación de información relativa a la materia de su incumbencia, su sistematización y conformación de bases de datos e informes. Del mismo modo, se han desarrollado actividades y eventos referidos a la temática, de las cuales la Comisión participa activamente así como de otros organizados por distintas instituciones especializadas, según se subraya en el documento oficial.
Por eso el misionero no dudó en asumir una posición federal de respaldo institucional a la provincia cuando se conoció que en el DNU del Presidente, el dragado del Río Paraná no incluía las riberas de Misiones.
Esta comisión, que es bien federal, responde a la razón de ser del Senado de la Nación, que en la República concebida por los constituyentes de 1853, representaba directamente a las mayorías de cada provincia.
En 1988 los senadores misioneros que en ese momento respondían a un partido de la oposición al gobierno de su provincia, se vieron ante una verdadera encrucijada, dejaron pasar la nefasta y claudicante reforma de la ley de coparticipación y levantaron la mano por mandato partidario.
En una encrucijada similar se encontró hace unos meses Mariano Recalde. Senador por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no defendió los recursos de su distrito, sino que por alineamiento con el Frente de Todos, respaldó políticamente el DNU por el cual el presidente Fernández, con razón o sin razón, redujo las transferencias, no al gobierno de Larreta, sino al Estado de la Ciudad Autónoma.
Este es el escenario que explica qué se vota en Misiones y en todas las provincias cuando se eligen representantes al Congreso de la Nación. Los estrategas del bifrentismo hablan del choque de modelos, pero lo que está verdaderamente en juego es la emancipación de los mandatos que los partidos toman en Buenos Aires.

EV – Misiones Plural