Dos proyectos plantean la situación desde la Legislatura. Les diputades Anita Minder y Rafael Pereyra Pigerl buscan prevenir y erradicar la violencia de género en los medios de comunicación, a partir de un observatorio y programas de sensibilización que promuevan la responsabilidad. La legisladora explicó los alcances durante su paso por Plural TV.

Martes 31 de agosto de 2021. La Cámara de Representantes de Misiones analiza dos proyectos relacionados, que buscan prevenir y erradicar la violencia de género en los medios de comunicación. Proponen un observatorio y programas de sensibilización que promuevan la responsabilidad, en este sentido, desde el ejercicio periodístico.
El primero, es un proyecto de 2018 de la diputada de la UCR, Anita Minder, y el otro, de este año, del legislador del PJ, Rafael Pereyra Pigerl.
La diputada Minder, en su paso por Plural TV, expuso los alcances de la iniciativa que propone repensar cómo se tratan las cuestiones de género en los medios de comunicación para construir una representación más igualitaria, dijo.
Su propuesta, desde un espacio integrado por representantes de los medios de comunicación y los comunicadores, las asociaciones de víctimas; de la carrera de Comunicación Social e, incluso, del Ministerio de Derechos Humanos, sin plantear nada punitivo ni prohibitivo, “sino con la idea de la deconstrucción, de trabajar estas cuestiones, porque esa deconstrucción, ese cambio que tiene que haber, no pasa por una ley punitiva sino por el hacer permanente con todos los actores”.
El observatorio propone capacitaciones, generar protocolos con formas de actuar frente a determinados temas, revisar publicaciones y reflexionar sobre ellas, para concientizar sobre los tratamientos de, por ejemplo, los femicidios, “sin revictimizar a las víctimas con sensacionalismo y morbo”.

La entrevista

-¿Cómo aborda la Cámara estos temas de violencia?
-Están en la agenda. La Ley Micaela fue un importante avance; el tema del tratamiento de las violencias contra las mujeres y los femicidios de 2018 y 2019 me tocó muy fuerte. Se dieron una serie de femicidios con tapas de diarios muy crueles, que después algunos medios las bajaron cuando salieron las mujeres a las redes a cuestionar. Ahí me puse a trabajar con este tema y si bien el proyecto no fue tratado, ahora entró otro -del diputado Pereyra Pigerl-, e ingresó a tratamiento de Comisión. Al tratarse de los medios, nunca se quiere algo que censure ni que prohíba sino buscar desde otro lugar; le pedí ayuda a la profesora de Comunicación, Elena Maidana, que fue sumamente generosa, desde su especificad y su conocimiento. La idea fue involucrar a los medios en un observatorio que los contenga junto a comunicadores y periodistas, a las asociaciones de víctimas, a representantes de la carrera de Comunicación e la Universidad, en el marco del Ministerio de Derechos Humanos. Nadie plantea algo punitivo ni nada prohibitivo sino la idea de la deconstrucción. Me afectó mucho dos femicidios, uno del barrio El Brete de acá de Posadas, de una alumna de la Universidad; y otro en Aristóbulo del Valle, a los que le dieron un tratamiento muy cruel. Las víctimas ya no estaban, pero estaban sus familiares, que viven la perdida y tienen que vivir la revictimización de esa víctima y de esa pérdida.

-Hay un detalle que me parece importante recalcar, como periodista, y es que ese morbo no aporta información.
-Eso tiene que ver con el sensacionalismo y con el mercantilismo; la noticia como tal es un derecho y por eso, la idea era tomarla desde la perspectiva del derecho pero también desde la perspectiva del género. Porque dar la noticia es un derecho. Porque el comunicador informa.

-Me parece importante resaltar esto que decís, que no es una cuestión de veto ni de censura sino una cuestión de responsabilidad.
-Es una cuestión de responsabilidad, por eso hay que involucrar a los actores. Hay grandes medios que ya tienen redactores de género, revisores desde la perspectiva de género, pero muchos otros no. Podemos construir ese proceso, un protocolo; trabajar el proceso, capacitar en forma sistemática y permanente; trabajar con los hechos que se dieron: que quede claro que dar la información es un derecho y una obligación de los medios, pero también los medios actúan como generadores de conciencia y son un medio de educación extraordinaria; forman ciudadanía, forman conciencia y si no ocupan un papel claro en ese sentido, las consecuencias sociales van a ser muy grandes, y están a la vista en cómo se trata. A veces tiene que ver con la publicidad, con cómo se presentan estas cuestiones en la sociedad; en la Comisión uno de los diputados incorporó la cuestión de las redes. Y yo creo que las redes son mucho más difíciles donde la responsabilidad es de los actores. En los medios los comunicadores tienen otra responsabilidad. Está el compromiso con la información, con la veracidad pero también con el respeto y con el rol de enseñar, de educar, de generar conciencia. Escuchaba que la cultura es patriarcal pero la cultura es viva y la cultura también se va transformando y podemos ayudar a ese proceso de transformación; no será rápido ni de un día para el otro.

-¿Qué es el observatorio, para qué va a estar?
-Para hacer capacitaciones, para generar protocolos con formas de actuar frente a determinados temas, para revisar, para generar lo que uno tiene que pensar en la toma de conciencia y en el análisis que tiene que hacer cada uno; vemos esas noticias que se presentan tan sensacionalistas, tan llenas de morbo; a veces están dos días y las bajan cuando hay presión social. Se baja esa tapa, esa foto, pero ya impactó; alguien la tomó y se sigue retransmitiendo. Por eso digo, proponemos un observatorio como una salida, con el Ministerio de Derechos Humanos como organismo de aplicación, para que trabajen con los actores, con la línea 137, con asociaciones de víctimas que, son las que han vivido en carne propia esa cuestión, con la mirada de la academia, con los sindicatos de prensa. De hecho, FOPEA tiene un protocolo para tratamiento de la cuestión del género. Pero queda en un escrito que si no se aplica, no se internaliza y no se vive en el día a día tampoco sirve. Por eso digo un observatorio como una cuestión dinámica que pueda trabajar, con revisar noticias, revisar publicaciones, reflexionar, hacer talleres. Trabajar con las situaciones que se dan.

-¿Va a avanzar en la Cámara esta propuesta?
-Creo creo que sí. Nosotros ahora estamos con una especie de receso porque la Cámara se entregó a la Justicia electoral. Ojalá que lo podamos tratar y aprobar este año que nos quedan muy pocos meses de sesiones. El 30 de octubre termina el período de sesiones ordinarias. Creo que es un tema interesante, que está en la agenda, y que cuesta abordar porque uno siempre tiene recaudos cuando se trata de los medios. Es el cuarto poder, ustedes siempre lo dicen y es cierto, pero entonces tienen que estar comprometidos con esta cuestión. Hay veces que hay terminologías, palabras…

-Planteaba Elena Maidana, recién (en la nota anterior), eso del crimen pasional…
-Que desde lo legal desapareció pero que muchas veces en la noticia aparece la palabra. Rita Segato hablaba de la pedagogía de la crueldad, cuando se muestran esas cosas. Y cómo muchas veces esa pedagogía es usada. El medio de comunicación actúa como reproductor de esa pedagogía. Y uno mira las noticias y muchas veces dice ‘autor intelectual’, ‘instigación’, todas esas palabras, ‘emoción violenta’, y entonces desde la ‘emoción violenta’ se justifica. Esto es amplio desde el género. Por ahí a mí me afectó puntualmente lo de los femicidios, pero el proyecto es amplio, incluye todo. Por eso tiene que entrar también la publicidad, las formas en que se presentan las noticias, la política. Y rescato lo que recién decía la profesora Elena Maidana, y yo lo vengo planteando con mis pares mujeres en el partido y en otros ámbitos, por ejemplo en Ojo Paritario, con quien tengo contacto. Debemos lograr traspasar la regla formal a lo real. Nosotros logramos la paridad política en género. Se cumple en la formalidad, pero en el ejercicio del poder y el momento de la toma de decisiones, cuando se sientan a la mesa y se reparte el poder, todavía hay mucha ausencia.

-¿Cómo va la campaña? (Anita Minder es segunda en la lista de candidatos a diputados nacionales dentro de Juntos por el Cambio).
-Bien bien. Estamos trabajando mucho, recorriendo la provincia con muy buena receptividad de la gente, con muchas actividades; es una campaña corta, intensa. Hacemos una campaña bastante austera, sin tantos recursos, más con el mano a mano y con justamente muchos medios de prensa, amigos periodistas con los que siempre salimos con los temas que trabajo, porque le dieron un espacio. Creo que nos irá bien, porque somos una clara opción del frente no kirchenrista, pero dentro del frente Juntos por el Cambio que podemos llevar una voz fuerte al Congreso. La gente nos conoce por nuestra trayectoria, por el trabajo legislativo que hicimos, tanto Gustavo González como yo. El diputado González encabeza la lista, yo estoy en segundo lugar y sigue Rolando Rubleski que viene de una fracción peronista, pero es de Juntos por el Cambio. Eso también es una cuestión interesante porque es una lista que tiene esa visión plural de la política, no transversal.

-¿Qué mensaje llevan, qué proponen?
-Esencialmente fortalecer la representación de Misiones en el Congreso nacional. Y siete diputados (Misiones tiene siete bancas), siempre lo decimos, es muy difícil que en un Congreso de 250 legisladores, siete puedan transformar todo. En algunos temas económicos, de beneficio impositivo, tenemos que aliarnos con nuestras provincias cercanas, con las que compartimos los problemas, para ir a pelear eso al Congreso. Tenemos que mejorar la competitividad de la provincia en turismo, con menores costos energéticos, con mejoras de transporte, porque eso impacta en la producción de forma directa.

-Voy a relacionar lo que hablábamos recién con esto de las elecciones ¿Cómo está la cuestión de género en tu partido?
-En este caso quedó encabezando la lista un varón porque yo dije de entrada que no iba a disputar las PASO; yo había disputado el primer lugar de la mujer en la lista provincial, eso no se dio y ya tenía un preacuerdo con González, que venía anunciando hace dos años que él quería ser diputado nacional.

-Y dejando esta lista de lado y yendo a la conformación de las listas, en general, ¿es difícil, es una práctica que ya empezó, hay que pelearla?
-Hay que pelearla mucho, por eso digo que en la mesa de poder y en el reparto de poder la mujer está, todavía, bastante marginada y en un segundo plano. Cuesta mucho; cuando miramos las listas provinciales de todos los partidos, están encabezadas por varones; por ahí hay un sublema encabezado por mujeres. Se nos hace mucho más difícil trabajar en la política. Y creo que hay que revisarse también como mujeres en esto. Creo que tenemos que empezar a pensar desde otra mirada donde podamos aliarnos y realmente lograr esa transformación.

-Y la mujer, en los partidos políticos, ¿decide ser cabeza de lista o le delegan ser cabeza de lista?
-A ver; debería poder ser como en el caso de los varones, pero la verdad es que es muy difícil. En el caso personal, y lo que pasó este último tiempo, es como que no se podía discutir que una mujer fuera cabeza de lista; así como en un momento los lugares eran tres seis nueve, ahora es el dos cuatro, seis, ocho. Creo que tenemos que poner un punto aparte hacia adelante. En mi caso personal yo disputé la primera mujer de la lista y esto me implicó que ahora acompaño a Gustavo, porque habíamos tenido un acuerdo donde él había planteado siempre que quería ser candidato a diputado nacional. Pero creo que en todos los partidos tenemos que revisar eso y tenemos que trabajar para cambiar la realidad. Para que la paridad deje de estar solo en el papel y que realmente podamos sentarnos en el poder. Hablando de comunicación, vemos algunas fotos políticas que se muestran desde los distintos frentes y son claros, patéticos a veces, porque hay siete varones y ninguna mujer; si hay una, es por mucha suerte. Miren las fotos; y esto es transversal a todos los frentes. Yo no veo diferencias.