El discurso es patriarcal porque sus creencias, sus convicciones, su ideología es patriarcal. Esta matriz instaura, sostiene y reproduce relaciones violentas entre hombres y mujeres, en detrimento de ellas, explica la magister y docente universitaria de comunicación, Elena Maidana, en su paso por Plural TV.

Martes 31 de agosto de 2021. Así como las instituciones y la sociedad misma, los medios de comunicación son eminentemente patriarcal; no escapan a la matriz cultural, milenaria, que instaura, sostiene y reproduce relaciones violentas entre hombres y mujeres, en detrimento de ellas. “Los hombres ocupan los estratos superiores y las mujeres que son ubicadas por debajo, en una relación de jerarquía asimétrica” define Elena Maidana, magister en comunicación y docente de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la UNaM.
Maidana sostiene la necesidad de capacitar para deconstruir esa relación de dominio, parte de una matriz violenta, que los medios de comunicación reproducen, sin sutilezas, dice, en una entrevista con Plural TV, de Canal 4 Posadas.
Advierte, en ese sentido, que esa matriz cultural violenta no deja nada afuera porque “el patriarcado ha devenido en cultura. Con la cultura se naturalizan creencias, prácticas, subjetividades, modos de ser. Por ejemplo, la categoría de género es una categoría clave para el sistema patriarcal. El género, lo que hace es transformar una diferencia del orden biológico en desigualdad social”.

La entrevista

-¿Por qué es necesario capacitarnos, a los medios de comunicación y a los periodistas, en cuestiones de género?
-Porque los medios de comunicación, como todas las instituciones, toda la sociedad y toda la cultura, es eminentemente patriarcal, los medios son patriarcales. Si yo veo como tendencia, o como sesgo constitutivo, los medios de comunicación no escapan a la matriz patriarcal, que es una matriz cultural, milenaria, y es una matriz que instaura, sostiene y reproduce relaciones violentas entre hombres y mujeres, en detrimento de ellas. Porque si uno piensa qué es el patriarcado, es un sistema de estatus, de lugares, de posiciones, de relaciones donde los hombres ocupan los estratos superiores, mantienen entre sí relaciones de paridad signadas por competencia y alianza. Y con las mujeres que son ubicadas por debajo. Si pensamos en términos de relaciones asimétricas y lo pensamos en términos de arriba y abajo, las mujeres van abajo, en una relación de jerarquía asimétrica. Y los hombres mantienen con las mujeres relaciones de dominio, de opresión, de violencia. Es decir, el patriarcado es una matriz violenta. Y es una matriz cultural, donde nada queda afuera. Todo está signado, está atravesado por relaciones patriarcales.

-Por eso nos parece tan natural…
-Está naturalizado, el patriarcado ha devenido en cultura. En tanto que la cultura lo que hace es que con la cultura se naturalizan creencias, prácticas, subjetividades, modos de ser. Por ejemplo, la categoría de género es una categoría clave para el sistema patriarcal. El género, lo que hace es transformar una diferencia del orden biológico en desigualdad social. Entonces el hecho de que yo nazca mujer, de acuerdo a ciertas diferencias y ciertas características biológicas me ubica por debajo. Además, lo que también se hace con el patriarcado, y para eso el género es fundamental, el género alude a formas de ser hombre y mujer: nos enseña a ser varones y mujeres, de determinada manera. Son mandatos, patrones. Entonces los hombres, de acuerdo a esas caracterizaciones, a esos mandatos, tienen que ser fuertes, insensibles, rudos. Al mismo tiempo son protectores, proveedores, dominantes. Las mujeres son imaginadas, concebidas como débiles, frágiles, sensibles, suaves, tuteladas, minorizadas. El género no es otra cosa que un conjunto de disposiciones que instaura modos de ser masculino y femenino, masculinidad y feminidad. Como modos de ser hegemónicos.

-Esto, ¿cómo lo ves en los medios?
-Los medios reproducen con sus discursos, formatos. En la misma organización, si lo pienso institucionalmente, como institución, qué lugares ocupan las mujeres en la institución, en la empresa. Quienes están en los lugares de decisión, cuántas mujeres están en los lugares de decisión, cuántas como jefes de redacción, como camarógrafos, como técnicos. Es decir, uno empieza a ver esos repartos, qué pasa con esos repartos, quiénes ocupan qué lugar, que actividades hacen unos y otras. Y por otro lado lo veo si pienso a nivel institucional, y si lo pienso a nivel de contenidos.

-¿Crees que una paridad va a cambiar la agenda de los medios?
-No, no necesariamente. Porque es lo mismo que pasa con la paridad en los órganos de gobierno. Porque si las mujeres no tienen una perspectiva de género, no tienen una perspectiva feminista, tampoco sirve, porque estamos formateados por una matriz. Entonces, si yo no me deconstruyo, como se dice ahora, si no cambio, no me transformo, y sigo reproduciendo, aunque sea mujer, y aunque esté en un lugar inferior. ¿Qué pasó cuando se discutió la ley del aborto? Muchas mujeres estuvieron en contra. Muchas diputadas y senadoras votaron en contra. Porque su perspectiva es otra, es patriarcal.

-El discurso era patriarcal, sobre todo.
-El discurso es patriarcal porque sus creencias, sus convicciones, su ideología es patriarcal. Es decir, su formación es patriarcal. Entonces, qué es lo que pasa, por ejemplo, acá en todo el país con la posibilidad de aplicación de la ESI, la Educación Sexual Integral, no se aplica, no se implementa, y más de una vez docentes mujeres están frenando, madres, familia, frenan. Por eso la necesidad imperiosa de capacitación y de formación. Que implica un cambio de conciencia, pero también de sensibilidad. Es como que uno diría: “bueno tengo que reformatearme totalmente”. Porque como venía pensando, como venía actuando, venía siendo funcional al sostenimiento de determinados privilegios, determinadas simetrías, y venía siendo funcional a la continuidad de violencias contra mujeres y contra sujetos feminizados. Porque eso también, como yo te decía, el género es uno de los grandes dispositivos del patriarcado. Porque todo aquello que se le exige al varón para que se sostenga en el lugar de varón. Porque tengo que cumplir determinadas cuestiones, debo poner a prueba mi masculinidad todos los santos días y todos los minutos de mi vida. Porque si no, corro el riesgo de salirme de ese lugar. Y salirme de ese lugar es transformarme en un sujeto feminizado. Entonces voy a ser objeto de aquellas violencias que son destinadas para las mujeres. Entonces cuántos sujetos, hombres, que descienden un escalón, la cantidad de burlas, agresiones, ataques. Porque también hay que ver esto. Esta aplicación, esta naturalización es violenta. Y acompaña violencias. Desencadena violencias y mucho daño.

-Más allá de la sutileza del patriarcado en los medios, ¿qué es lo más agresivo que tienen los medios con respecto a ese ejercicio patriarcal, con respecto a la cobertura de los femicidios, por ejemplo?
-No son sutilezas; tienen una contundencia y un efecto, porque el efecto de esos discursos, esa especie de espiral, termina en el cuerpo de las mujeres, impactando en el cuerpo de las mujeres. Y esos discursos cotidianos, permanentes, sistemáticos, alimentan el fuego de las violencias y justifica femicidios. Vos me decís cómo se cubre, es interesante analizar la cobertura de los femicidios. Para empezar, si pienso en la prensa escrita, en qué espacio redaccional se ubica la noticia sobre femicidios, en la sección policiales. Pero no es un problema policial, es un problema social. Por qué está en la sección policiales, ¿cuál es la fuente, cuáles son las fuentes prioritarias? La policía que es la que me da el parte. Por otra parte, ¿cómo son presentadas las mujeres, cómo es presentado el hecho en sí? Ahí hubo un avance gracias a la lucha de las mujeres. Ahí ya no es un crimen pasional, es un femicidio. La categoría de femicidio que ya se transformó en categoría jurídica modificó todo esto. No es un crimen pasional, no es un crimen privado, es un crimen, es un delito social. Entonces, hay que analizar por todo lo que hace a ese delito. Entonces, ahí tenés otra cuestión. Por otra parte, cómo aparecen las víctimas y los victimarios. La víctima generalmente es revictimizada. No se la saca del lugar de víctima, se la investiga. Ella es la responsable de que la hayan asesinado. Como dice la canción de Las Tesis, ‘la culpa no era mía, ni cómo vestía ni por dónde andaba, el represor eres tú, el violador eres tú’. Entonces ver cómo se va construyendo la figura del victimario y de la víctima. A la víctima incluso se la re victimiza porque no se la saca del lugar de víctima y se vuelve una y otra vez sobre ese lugar heteroasignado socialmente. Por otra parte, algo que también aparece en toda esa cobertura, es también las complicidades, los silencios, los silencios de los machos, de los varones, de la manada. Entonces, uno va viendo todo eso en la cuestión de la cobertura. A parte es muy evidente, no es sutil, es grosero, es evidente, está ahí. Para el que lo quiera leer lo lee. Después, otra cosa que uno puede agregar a eso es también, relacionado con cómo se la presenta a la víctima, se pone el énfasis en aquellos aspectos turbulentos que van a alimentar el morbo. Entonces la muerte cruenta, el asesinato de esa piba, sirve para alimentar la rentabilidad económica de la empresa, y para el morbo de la gente que mira como gran entretenimiento, como espectáculo el crimen atroz y la crueldad exhibida que cayó sobre el cuerpo de una mujer.

-Hay desde la Facultad de Humanidades cursos permanentes para los medios?
-No es permanente. Por un lado, lo que ahora se está llevando a cabo son todos los cursos vinculados a la Ley Micaela, que me parece fundamental, pero que, en realidad, es un primer paso. Es acotado, limitado, porque con un curso no modifico cultura, no modifico subjetividades, pero es un primer paso, es fundamental. Me parece sí que habría que plantear instancias de capacitación, de formación de los profesionales de los medios, de los periodistas, de los comunicadores, para que no sigan abonando a un modelo que es cruel, injusto, desigual, instaura desigualdades. Porque lo que está sobre la mesa y se trata de ver es de generar en la medida de lo posible una
sociedad un poco más justa, con menos desigualdad y menos privilegios.