La suspensión del partido entre Argentina y Brasil por parte del Gobierno de Jair Bolsonaro fue un accionar político antes que deportivo y mucho menos sanitario.

Miércoles 8 de septiembre de 2021. Después del escándalo internacional en formato de show que disparó el Gobierno de Jair Bolsonaro al suspender al clásico de los clásicos, el partido de fútbol entre Argentina y Brasil, por la picardía de jugadores argentinos que ingresaron para jugar el partido sin hacer la cuarentena obligatoria y sin informar que venían de Inglaterra, las especulaciones se centraron en un accionar político antes que deportivo y mucho menos sanitarios.
Unos, denunciando que la intención de Bolsonario es dejar a Brasil fuera del Campeonato Mundial y con ello, forzar la renuncia de los aliados de Lula Da Silva dentro de la selección de ese país.
Otros, para buscar apoyo popular sobre la sanción a la Argentina y con ello, arremeter con fuerza y legitimidad sobre la fracción del poder Judicial de ese país, al que no pudo evangelizar ni someter.
La Batalla Cultural aporta con los análisis. Y explica que “desde el punto de vista de la FIFA, que es una corporación trasnacional, la situación es clara: hubo una interferencia del Estado nacional de Brasil en una competencia suya. Si la FIFA actúa como suele actuar en estos casos, debe suspender a Brasil por al menos cuatro años de sus competencias internacionales.
“Aquí lo que hay es una lucha que está muy por encima del fútbol como deporte. Para la FIFA el fútbol es un negocio de miles de millones de dólares y esta corporación no suele aceptar la imposición de leyes nacionales.
“Es para prestarle atención a la cosa, porque habrá consecuencias geopolíticas. Acá algo va a cambiar si la FIFA acepta la suspensión de un partido de eliminatorias (que es parte del Mundial) y la deportación de jugadores de una selección nacional. “Esto es profundamente político.
“Las eliminatorias son parte del Mundial de fútbol y eso es parte esencial del negocio de la FIFA.
“¿Qué es la FIFA? Es una corporación trasnacional que no reconoce las leyes de los Estados nacionales sobre una cancha de fútbol.
“Por ejemplo, si en un determinado país el Poder Judicial da un fallo sobre el fútbol que contradiga una decisión de la justicia deportiva, la FIFA sanciona con suspensión la totalidad de la asociación nacional en cuestión, tanto la selección como los clubes afiliados (Mundial, Copa América, Copa Libertadores, por ejemplo)
“¿Por qué la FIFA hace eso? Para meter presión. En países como los nuestros, ningún poder político puede darse el lujo de comerse una sanción y tener a sus equipos alejados de las competencias internacionales. Es por eso que la FIFA siempre se impone en las controversias.
“Entonces lo que pasó aquí fue que un Estado nacional impuso su ley sobre una cancha de fútbol, interrumpió un evento de la FIFA y al parecer va a deportar a cuatro empleados suyos, que eso son los jugadores de fútbol en la práctica: empleados de la FIFA en este gran negocio.
“Por eso, hay dos opciones: o la FIFA sanciona a Brasil o no lo hace. Si lo hace, va a realizar un mundial sin Brasil por primera vez en la historia, un shock. Si no lo hace, todos los demás sabrán que algo está por encima de la FIFA y muchas cosas van a cambiar en el mundo.
“Es solo una cuestión de pesos y centavos y acá hay una corporación luchando contra otras corporaciones alrededor del asunto de la virulana, pero con un Estado nacional en el medio. Y es bueno saber quién va a salir triunfante de esta guerra mundial”.

Guerra mundial. Si.
Habrá que esperar las bajas, entonces.