De nuevo la UCR de Misiones –en campaña electoral- rescata lo que llaman el modelo correntino de crecimiento y de administración del Estado sin recordar que de cada 100 pesos que gasta el Gobierno correntino, 8 son recursos de origen nacional. En Misiones la relación es la mitad. Desde la Legislatura misionera, Roque Gervasoni, confronta el discurso y les recuerda sus Gobiernos radicales con hiperinflaciones, corralito, deuda externa con blindajes y megacanjes que diluyen después con “no supimos, no quisimos, no pudimos”. Y les refresca un contexto callado: en la modificación de la ley de coparticipación de los 80, Misiones cedió un punto, que equivale al 25% de los recursos. Ahí, Gervasoni estimó en 3.600 millones de pesos por mes que, unos 390 meses después, significa un gesto –un regalo- del radicalismo de Misiones a su Presidente radical de entonces de más de un billón de pesos.

Domingo 24 de octubre de 2021. El modelo correntino de crecimiento y de administración del Estado fue instalado en la campaña electoral por la UCR de Misiones. Hasta se difunden fotos de los candidatos con el gobernador correntino. Se habla del mito de la sociedad sin impuestos mientras al mismo tiempo se respaldan reclamos por aumentos salariales y más salud y más educación públicas. Aunque esta bandera de la baja de impuestos ya es una consigna vacía, el jueves el relato fue llevado a la Cámara de Diputados en el debate por la sanción del Presupuesto 2022. Al debemos “imitar a Corrientes” de la bancada de la UCR-PRO le salió al cruce el diputado renovador Roque Gervasoni desnudando el mito de ese mundo feliz y la liviandad de los argumentos.

La tierra y la Corrientes feudal
Ante todo, parece obvio pero es necesario subrayar que Misiones es muy diferente de Corrientes. Hay una base social en nuestra provincia que es el sustento orgánico del sistema democrático: la distribución y la tenencia de la tierra. Es lo que en Corrientes explica la lógica cuasi-feudal en las relaciones sociales que determinan la forma de hacer política.
Según datos publicados en 2018 por la Universidad Nacional del Nordeste, en Misiones, el 95,9% de las explotaciones agropecuarias son de hasta 100 hectáreas y ocupan el 49,9% de la superficie rural. En Corrientes sólo el 2,5% de los propietarios son dueños del 58,4% de la superficie.
Por eso “el modelo conservador, modelo de gobierno de pocas familias”, como lo definió el doctor Fabián Ríos del PJ de Corrientes y a la vez las rigideces políticas del sistema.

Generosos con plata ajena
Hay otro dato duro: según el informe técnico publicado por la Comisión de Coparticipación Federal de Impuestos del Senado de la Nación, que desde este año preside Humberto Schiavoni, por cada 100 pesos que gasta el gobierno correntino, 8 son recursos de origen nacional. En Misiones la relación es la mitad. El esfuerzo de la recaudación ubica a nuestra provincia en el lote de los distritos con mayor transparencia fiscal.
En un abordaje sobre la política fiscal y las provincias, el CIPECC, que es insospechado por el establishment sostiene que “todas las provincias deberían hacer un esfuerzo por recaudar, puesto que en este esquema de federalismo vigente les resulta confortable capitalizar los beneficios del gasto sin internalizar el costo político de aumentar sus propios impuestos. La desconexión entre las decisiones de gasto y su financiamiento conspira contra la disciplina fiscal. Una mayor correspondencia fiscal con más potestades tributarias para los gobiernos provinciales y municipales limitaría esto de ser generoso con la plata ajena”.

Nada cambia con las gestiones radicales
El mito correntino de la sociedad sin impuestos fue derribado también por Ríos al poner la lupa sobre la configuración de la pobreza en esa provincia durante los 20 años de las gestiones radicales liberales. “Los indicadores de Corrientes en 2009 eran de un 50% de trabajo en negro o precario que en las zonas rurales llegaba al 70% y por tomar alguna profesión como el empleo doméstico la informalidad era casi del 90%. Eso fue en 2009 y hoy estamos en el 2021; más de una década ha pasado y si se vuelven a mirar los indicadores, el empleo indigno en Corrientes es el 50%, del 70 en zonas rurales y en el empleo doméstico cerca del 90%”. Y remató el concepto enfatizando que sólo esos datos implican que el modelo correntino mantiene esos indicadores que son el origen de todas las injusticias. Y destacó que “así no hay opción para los jóvenes, no hay dignidad en las jefas y jefes de hogar, no hay opción para los adultos mayores, si este cuadro de situación no se modifica”.

La UCR toma control de JxC
Es el contexto del debate que instaló la UCR de Misiones en la campaña y que se rubrica con un mensaje contundente: la foto del candidato con el gobernador de Corrientes.
Tiene otro ingrediente en las afirmaciones de dirigentes como el gobernador Morales, el senador Lousteau y el candidato Martín Tetaz. El candidato a diputado nacional de JxC en la ciudad de Buenos Aires confesó que “la UCR ahora sí puede tomar el control de la alianza opositora ya que hay un resurgimiento del radicalismo con la candidatura de Manes”.
Ese control aquí es ya indiscutido en Misiones. Con los resultados de las PASO el ex gobernador Barrios Arrechea volvió al centro de la escena ya que fue el jefe de campaña con los avales institucionales y los recursos de la EBY.

El corralito y la destrucción de la confianza
Es el contexto que alienta al diputado Gervasoni a confrontar las propuestas comparando la gestión del gobierno renovador en los espejos de Corrientes y del karma de los gobiernos radicales.
La sociedad tiene memoria y también tiene registros indelebles. Las hiperinflaciones, el corralito y la deuda externa con blindajes y megacanjes, que sufrimos los argentinos tienen la impronta de los gobiernos de la UCR marcados por “no supimos, no quisimos, no pudimos”.
La hiperinflación del final del gobierno de Raúl Alfonsín, si bien no opaca sus luchas por la consolidación de la democracia, revela la incapacidad de resolver las cuestiones estructurales de la economía argentina y los límites de “hablar con el corazón” cuando no se trata de conversaciones de comité ni de amigos en un asado, sino de proyectos del desarrollo.
Si el primer gobierno radical desde la recuperación de la democracia cayó por los asaltos populares a los supermercados, el segundo de Fernando de la Rúa, por una secuencia que empieza en el blindaje. En enero de 2001 Argentina recibió un crédito de 37 mil millones de dólares con el objetivo de «bilindar» la economía ante los vencimientos de deuda externa. Había sido anunciado como una medida salvadora pero ya en marzo, los rumores de default aceleraron el retiro de depósitos y la inestabilidad financiera eyectó de su cargo al ministro de Economía José Luis Machinea, que fue reemplazado por el liberal Ricardo López Murphy, hoy otra vez protagonista.
A poco de asumir como ministro de Economía, anunció un duro plan de ajuste fiscal, equivalente a 2.000 millones de pesos-dólares. Implicaba un recorte en fondos docentes, una merma en el presupuesto de las universidades, rebajas en el salario familiar, postergación en el pago de retroactivos de jubilaciones, anulaciones de pensiones otorgadas por el Congreso, menos becas estudiantiles, menos presupuesto para la Side, achicamiento en programas de salud, racionalización en la ANSES, poda en los gastos nacionales, menos dinero para las provincias y la proyección de reducir 40 mil empleos en el sector público, entre otras medidas.
El anuncio tuvo una dura recepción social y hubo marchas en contra del ministro. Renunció a los 15 días de haber asumido.
En junio de 2001 se lanzó el denominado «megacanje», que involucró un swap de títulos públicos por unos 29.500 millones de dólares. Se buscaba aplazar los pagos para 2031. Por los intereses, la deuda se incrementó de manera contundente. Para ese entonces, ya había asumido como ministro de Economía Domingo Felipe Cavallo, como manotazo de ahogado para estabilizar el país.
El Megacanje dio lugar a numerosas causas judiciales en contra de exfuncionarios, entre los que estaba el entonces presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger que será protagonista quince años después en el gobierno de Mauricio Macri, desmintiendo que la UCR nada tuvo que ver con el Gobierno que dejó una deuda por 100 años.
La saga termina en el famoso corralito que establecía restricciones a la extracción de dinero en efectivo que tenía la gente. La mayor contradicción de un gobierno que se dice liberal, manotear los depósitos. Si Alfonsín cayó por la desesperación de los pobres, de la Rúa por la clase media que se volcó a las calles junto a los sectores sociales más empobrecidos en aquellos años gritando que “se vayan todos”.

Así la UCR destruyó la confianza en los bancos. Nadie, todavía hoy se anima a guardar sus dólares en plazos fijos. Sin ahorro no hay inversión y sin inversión no hay desarrollo.

El gobernador que cede
Gervasoni le recordó también a los radicales y diríamos que le exige se hagan cargo, de la nefasta herencia que dejaron los años de Alfonsín y Barrios Arrechea para Misiones. Cuando en los 80 se sancionó la modificación de la ley de coparticipación, Misiones cedió un punto, que equivale al 25% de los recursos, que Gervasoni estimó en 3.600 millones de pesos por mes. Desde entonces pasaron 390 meses. Multiplicados a valores constantes devela que Misiones, por el gesto de la UCR a su presidente regaló más de un billón de pesos.
Después de comparar las marices fiscales de Misiones y de Corrientes, el diputado hizo referencia al abismo que existe en los servicios de salud, en la construcción de escuelas, de rutas y en salarios del sector público además de la presencia de policías en los pueblos. En la actividad privada, vale destacar que en Misiones existen 700 aserraderos y con todo el boom en Corrientes llegan a 100. Porque los impuestos son una parte ínfima de los costos de producción en comparación con la falta de accesos asfaltados o de energía.
Recordó también que cuando se bajaron las alícuotas de Ingresos Brutos, los precios nunca bajaron. Es entonces una discusión abstracta.
Finalmente les pasó factura por la ausencia de responsabilidad institucional: en la pandemia ni un dirigente de JxC se acercó para colaborar con la lucha contra el virus.

Ilustración: imagen temática tomada de Internet.

EV – Misiones Plural