Martín Arjol y Francisco Fonseca anunciaron, desde el canal de Ramón Puerta, que van por la Presidencia del Concejo Deliberante de Posadas para ser “dueños de la gobernabilidad”. También van por la UCR y forzar la renuncia de Damiani. No se paran en el 6% de los votos que consiguieron en Posadas, sino en una foto -utilizada para la campaña- despojada de ideologías para potenciar su juventud y planta de galanes como símbolo central de la renovación del ucerreísmo ya que en el campo de las ideas aprueban el alineamiento del partido con el macrismo.

Martín Arjol y Francisco Fonseca obtuvieron 10 mil votos en las elecciones del 25. Menos de la mitad de los votos en blanco registrados en Posadas para las categorías de intendente y concejales. De todos modos se sienten ganadores. Evidentemente no ocultan su ADN ucerreísta. El optimismo se basa en que superaron al binomio Luis Pastori – Pablo Velázquez por mil votos. Ganaron la interna. Desde allí se posicionan para adelantar, en el canal de Ramón Puerta, que van por el partido. Claro que con un lenguaje sutil. Así ponen toda la responsabilidad de la catástrofe electoral de la UCR en “los personalismos” en alusión a Gustavo González y en la necesidad de “oxigenar” el partido apuntando a Hernán Damiani y Luis Pastori. “Fuimos el sublema más votado de los opositores. Superamos a estructuras de funcionarios. Estamos muy conformes”, dijo Arjol según el sitio Poder y Política. Y continuó con una lectura forzada de los guarismos al afirmar que “en Posadas no nos fue muy mal, conseguimos 15 puntos (¿?) Aportamos el 50% de los votos del radicalismo y desde este sublema, aportamos un 20% de todo lo cosechado”. Con esto se sienten respaldados para forzar la renuncia de Hernán Damiani a la presidencia del comité. Para ello están promoviendo renuncias en cadena a la mesa de conducción.
JUGADOS A LA DERECHA: Más allá de estas movidas, propia de las luchas por los espacios, ni Fonseca ni Arjol formulan planteos de fondo a la decisión partidaria de conformar la alianza electoral con la derecha financiera que expresa Mauricio Macri. Por el contrario se lamentan del fracaso en las negociaciones con el PRO en la provincia y de las que también fueron responsables. Su posicionamiento, es acrítico en ese sentido. Desideologizado. Quizá con el propósito marketinero para ganar votos, esa actitud estuvo presente ya en la elección del nombre del sublema con que se postularon el 25 de Octubre: “Te quiero mejor”. ¿Qué es eso? ¿A qué simbología apelaron? No es de descartar que hayan trabajado centralmente sobre sus propias imágenes. Por algo hicieron circular durante la campaña una foto en la que parecen galanes de cine y que contrastan con la imagen de candidatos más avanzados en edad y en kilos y con menos pelo. Mucho más contenido tuvo el nombre elegido por Pastori para su sublema: “La Unión”. ¡Una joyita!. El unionismo en el radicalismo expresa el quiebre de su matriz yrigoyenista, digamos su identidad popular. Fue el sector más conservador de la UCR y continuador del antipersonalismo que combatió el liderazgo de don Hipólito. En los 40 se sumó a la Unión Democrática contra Perón y al interior del partido enfrentó a la intransigencia y al sabattinismo cordobés. Es la raíz donde abrevan los Sanz y Aguad, corridos ya abiertamente al conservadurismo neoliberal. Pastori, al menos, ya no tiene doble faz, se ubica abiertamente en la ortodoxia neoliberal.
DESCONOCIMIENTO DE LAS MAYORÍAS: La otra bravata de Arjol y Fonseca apunta a desconocer el sentido del pronunciamiento popular del domingo 25. Más de la mitad de los posadeños votó a los candidatos de la renovación y consagró a cuatro de siete concejales en juego. No obstante, el Frente Renovador no tendrá la mayoría en el cuerpo deliberativo aunque sí la primera minoría con seis ediles. Fonseca y Arjol revelaron su intención de unir a todas las oposiciones para nombrar el presidente. Romperían de esa manera con una tradición democrática, no escrita en papeles sino en las convenciones políticas: el que gana gobierna, el que pierde acompaña. La pretensión va también a contramano de la prédica republicanista de la alianza del macrismo con el ucerreísmo. La tensión entre los derechos de las mayorías y el funcionamiento de las instituciones no constituye una novedad. Su resolución tiene argumentos académicos para todos los gustos, pero no se trata de teorizar sino de asegurar la gobernabilidad del sistema. “Seremos dueños de la gobernabilidad de Joaquín”, compadreó Arjol ante un periodista. Es el objetivo. Desestabilizar a Losada. Las oposiciones saben bien, que, aunque no se haga de la Presidencia, siempre podrán hacer valer sus votos si de defender a la gente se trata. Plantear la lucha por la Presidencia no es más que pelear los cargos. Todo un discurso revestido de progresista queda así vaciado de contenido.

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