Selva Adentro fue una feria gastronómica que buscó mostrar el empoderamiento que confiere la soberanía alimentaria, traducida en platos de diseño, a cargo de cocineros que exploran el misionerismo. Comer lo que produce Misiones, de manera diferente, osada y divertida, es la propuesta que Carlos Vedoya Recio promete repetir.

Posadas. “La intención fue reivindicar no sólo el rol del alimento misionero sino también su origen. Selva Adentro es una muestra gastronómica que pretende convertirse en una semana gastronómica, donde todos los comercios del rubro adhieran a esta propuesta de ofrecer platos que reivindiquen la cultura misionera, para que podamos comer comida misionera más allá de los otros platos que también pueden estar, como un bife o un galeto”.
El que define es Carlos Vedoya Recio, periodista, inquieto difusor de todas las actividades ligadas al ámbito rural y productivo. En junio, organizó una muestra colectiva del potencial culinario de Misiones, convocando a una docena de cocineros que usaron productos de la chacra para lucirse con platos de diseño.
“La idea es invitarnos a mirar para adentro, volver al origen, a mirar la cocina y volver a degustar lo mismo que comimos siempre, pero de otra forma, quizás más divertida pero siempre tan nutritiva, con productos misioneros, de nuestras chacras y por cocineros misioneros”, propuso.

 

Muestran quiénes somos a través de los platos
La emprendedora misionera Gaby Machel lideró, invitada por Vedoya Recio, este movimiento que congregó al colectivo de cocineros identificados con la cocina misionera “y que son parte de este fenómeno social donde se reconocen y se identifican como pares. Es un grupo que están muy identificados con nuestra identidad provincial; que se miran a la cara y se saben parte, que quieren lo mismo. Los invitamos, los juntamos y les pedimos que cuenten quiénes son y qué hacen a través de sus platos”. Y el resultado fue un éxito que promete volver más grande.
Para Carlos Vedoya Recio, conocedor de las costumbres de la región, estos cocineros son formadores de opinión y la idea es que a través de la cocina misionera, muestren de dónde salen los alimentos que consumimos a diario. “No hay que olvidar el detalle de que cuando tomamos un mate, tomás el monte en una mano, el agua y la misma selva. Esa es nuestra identidad”.
Selva adentro fue el nombre de la muestra de junio pero para la que se pretende al menos una semana de exposición, “donde mostrarnos, que se nos reconozca en el calendario anual nacional como el evento nacional gastronómico en Posadas. A mí me gustaría que sea internacional para reunir comida de Brasil y Paraguay, que a la vez también es nuestra comida”.
Los vecinos de Posadas y algunos turistas se sorprendieron por la puesta en escena y los sabores ofrecidos, con propuestas para célicos, restó vegetarianos, comidas para veganos y ese perfil gourmet que pretendemos al comer, incluso, una hamburguesa o un búfalo ahumado pero con pan amasado y confeccionado de manera casera.
Los cocineros confiesan que hubo tensión creativa porque, al fin y al cabo, la harina es media transgénica y encima no es de Misiones, pero superaron esta instancia para que no se convierta en un encuentro de elite o inaccesible. Hubo pizza sobre base de mandioca o un taco con mbeyú en esta primera feria gastronómica con impronta y estética de feria, donde los perfumes de la comida y el show de colores y de sabores fueron los protagonistas.

 

El poder político apoyó una feria que nos rescata como misioneros
“Es lindo ver como se empoderan, como se apropian. Tratamos de estar a la altura, con la feria, de este movimiento que también te hace sentir al comer que pertenecés a Misiones en todo sentido, conscientes de que somos parte de esta mirada bien nuestra que se traduce en nuestro ser misionero. Esto tuvo, sin dudas, el visto bueno del poder político de la Legislatura misionera que entendió y apoyó este movimiento, tanto como lo tuvo el vicegobernador, Oscar Herrera Ahuad, o desde los Ministerios del Agro y la Producción y de Turismo, como de la Municipalidad de Posadas”, dijo Vedoya Recio.
Sin dudas, el acompañamiento fue importante porque de lo contrario no hubieran podido montar la feria. Misiones viene desarrollando desde el sector privado como desde el político la identidad misionerista, traducida en una forma de hacer política, de producir alimentos y hasta de presentarlos en un plato. La producción de alimentos, en busca de la soberanía alimentaria, también es una acción política fuerte.
Este grupo, que se largó con éxito a mostrar la identidad gastronómica, desató un movimiento que está integrado por varios chef y cocineros, que le agregan valor a la cocina y que son capaces de compartir y de mostrar lo que hacen, tal como sucedió en la feria donde compartieron sus recetas y conversaron con los vecinos que también gustan de cocinar.
“En una chipa con pacú, por ejemplo, que resume nuestra fuerte identidad, como también lo exhibe el mate, donde pervive el origen de la cultura Mbya guaraní. Los que entienden ese mensaje y esa filosofía son parte de este movimiento; con esto, también podés entender quiénes somos cuando comemos, qué comemos, y cuánto veneno dejamos de lado al volver a lo nuestro”, se entusiasma el promotor de la selva gastronómica.

 

“Aspiro a disparar una mirada nacional”
Carlos Vedoya Recio entiende que este tipo de feria debe salir dos veces al año. Quizás la próxima en primavera porque la idea es que sea siempre a cielo abierto, donde participen todos los cocineros. Aspiro a disparar una mirada nacional que nos miren que sea de interés provincial y que sirva para mostrarnos y para consolidar aún más la cocina misionera y regional”.
Nuestra idea es que se empoderen y se sientan interpelados, todos, desde un pan saborizado de té o de yerba, con cuadril de búfalo y una salsa de maracuyá: “esto son disparadores que ojalá nos permita mirarnos hacia adentro. Transitamos mucho tiempo la cocina, estamos mucho tiempo viendo cocinar a nuestra madre o a nuestra abuela y eso nos pertenece. Rescatemos la cocina, la cocción, el patio, ese patio abierto de nuestra infancia para llegar a convertirnos en una villa gastronómica donde estén todos”, anheló el impulsor de Selva Adentro, en medio del bullicio de cientos de participantes de una muestra “con mucho gusto”.

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