“Las conquistas de los trabajadores se pelean desde el sindicato y se realizan en el ámbito de la política”, sostuvo hoy el sindicalista Aníbal Velázquez para desnudar las prácticas macartistas que pretenden deslegitimar los paros docentes. Destacó que se resiste la concepción neoliberal de que el salario docente es un gasto. Comparó a Vidal que declaró la guerra a los gremios con la concepción de Passalacqua, de un Estado que no es neutro y no se considera patronal de los docentes.

Posadas (Lunes, 13 de marzo) “Las conquistas de los trabajadores se pelean desde el sindicato y se realizan en el ámbito de la política”, sostuvo hoy el sindicalista Aníbal Velázquez para desnudar las prácticas macartistas que pretenden deslegitimar los paros docentes, denunciando precisamente que son políticos. “La defensa de la educación pública es política”, reafirmó en forma desafiante una entrevista con este sitio. Al confirmar la adhesión de Adunam al paro de esta semana convocado por la Conadu histórica, el dirigente que tiene también una larga trayectoria político partidaria, no negó que los paros docentes, más allá de los reclamos salariales adquieran un matiz político de resistencia al neoliberalismo. “El Estado no es neutro para la educación pública”, afirmó para poner como eje del debate las concepciones diferentes de los gobernadores de Misiones y Buenos Aires. “Mientras Vidal  asume las paritarias como una guerra –observó-   Passalacqua ya cuando era ministro invirtió esa lógica al actuar, no como patronal, sino como funcionario de un Estado que incorpora a los docentes en las fronteras de la sociedad”.  Veamos:
El paro del 15 y 16, ratificado por Adunam, es presentado extemporáneo por el oficialismo  que sostiene que la oferta de la cláusula gatillo para atar salarios a la inflación es suficiente. Entonces, ¿Qué se propone el paro?
La mesa Ejecutiva Nacional de la Conadu Histórica fue convocada a dos reuniones de discusión salarial sin que el Gobierno presente una propuesta concreta. Hablaron de un techo del 18% y también propusieron una cláusula gatillo de acuerdo con la inflación con una aplicación de un mes de atraso. La Conadu Histórica reclamó que a pesar de haber firmado el Acta de reabrir la Paritaria en septiembre del año pasado, el Gobierno no la convocó. Desde la Secretaría del Ministerio argumentaron que no había sido convocada  porque a su entender no se había registrado pérdida del poder adquisitivo. La Mesa Ejecutiva lo rechazó  y con datos suficientes demostró que la pérdida del poder adquisitivo del salario fue del 10% en 2016, y con un 25% de inflación prevista para 2017, el aumento debiera ser del 35%, y que la famosa  cláusula gatillo que, hay que recordar no es un ofrecimiento gratuito sino una reivindicación histórica del gremialismo, para nosotros no es creíble, por la sencilla razón de la actitud oficial de no haber convocado a la Partiaria del año pasado. Es un antecedente contundente para no creer en la implementación automática  que prometen. No les creemos.
Que similitudes tiene la huelga docente en las escuelas con la universitaria.
El plenario de secretarios generales que se realizó en Córdoba en febrero pasado, resolvió confluir en la lucha por la educación pública y el presupuesto que, ya ha sido atacado por la reducción en el  ámbito universitario de los investigadores del Conicet. Esta lucha trasciende lo meramente salarial,  va en defensa de la educación pública, en eso aparecen las similitudes con el resto de la educación teniendo en cuenta que el único sector que depende del Ministerio de Educación de la Nación es el universitario.
Sin embargo,  en la docencia primaria y secundaria, aunque fueron trasferidas a las provincias en los 90, hay leyes de los últimos años que obligan también a la Nación con el financiamiento.
Es cierto. Hay un reclamo salarial concreto. Como en el ámbito universitario, el  deterioro real del salario docente en la como promedio, fue del 10% en 2016. Por eso, todo aumento debiera contemplar este 10% para compensar la pérdida. Pero, a pesar de que el reclamo salarial es muy importante, y habla de los derechos como trabajadoras y trabajadores de la educación, entre las cuestiones que se esconden es que el Gobierno Nacional desconoce la Ley de Financiamiento Educativo. Esa ley, que es también una conquista de las luchas docentes,  sostiene y diría obliga a  que el Ministerio de Educación de la Nación a convocar a una Paritaria Nacional Docente. Es el ámbito adecuado para, entre otras cosas, establecer el salario mínimo docente y asistir financieramente a las provincias que por falta de recursos no lleguen a cubrirlo. Esta violación de la ley genera graves desigualdades en los salarios y en el financiamiento educativo por lo cual, a pesar de los esfuerzos del Gobierno por hacerla jurisdiccional, la lucha docente es nacional y no provincial. Es elocuente que el gobierno nacional  lo que intenta destruir son las propias Paritarias como instrumento y creación de un espacio de confluencia para que la discusión salarial fortalezca el diálogo. El Estado no es un empleador cualquiera.
Esto de empleador me remite a definiciones conceptuales y actitudes de Hugo Passlacqua cuando era ministro de educación. Logró restablecer el diálogo con el gremio más representativo de la provincia después de una década de conflictos simbolizado en  la carpa blanca. Una cuestión declamar el diálogo y otra llevarlo a cabo. Ahí aparece una diferencias que en la práctica pone en evidencia la cosmovisión,  conceptual,  ideológica y política de los funcionarios.  El Estado no es neutro para la educación pública, pero más allá de las definiciones, hay que fijarse en el método. Y pongo un ejemplo concreto, mientras la gobernadora Vidal  hoy asume las paritarias como una guerra,  Passalacqua ya cuando era ministro invirtió esa lógica al actuar, no como patronal, sino como funcionario de un Estado que incorpora a los docentes en las fronteras de la sociedad.  El docente es parte del Estado, no un simple empleado. Es un brazo ejecutor de las políticas de educación.
Entonces, no me puede negar que, si el Estado no es neutro, tienen razón los que denuncian que los paros sin políticos
Siempre son políticos. Las conquistas de los trabajadores se pelean desde el sindicato y se realizan en el ámbito de la política. No es la primera vez que lo sostengo. La defensa de la educación pública es política. No hay duda que los paros expresan la resistencia a las políticas educativas del neoliberalismo. Defendemos otra conquista gremial y política, que el financiamiento educativo tenga garantizado el  6 % del PBI, como marca ley, que insisto fue una conquista gremial realizada en el ámbito de la política. El neoliberalismo quiere manotear esos fondos.  Consideran que los salarios docentes son un gasto. Mirando una planilla y no la gente, no dudan en pretender una ajuste. Recuerdo lo que dijo el actual Presidente: “todo salario es un costo”.
Le recuerdo también que después del desmantelamiento de la industria y la destrucción de empleos en el sector industrial, los sindicatos que fueron vanguardia en las luchas contra el neoliberalismo fueron la Conadu y la Cetera, que junto a otros gremios de servicios, como camioneros, libraron la batalla en contra de la destrucción del Estado. No es por nada, más allá de cualquier otra consideración, el triunviro de la CGT está compuesto por representantes de gremios de servicios.  Recordemos también que el ámbito universitario lideró el combate contra los ajustes que pretendió aplicar López Murphy durante el gobierno de la Alianza, nada menos que resistido protagónicamente por la Franja Morada.
Hay otra observación política de fondo que podemos profundizar en otro momento, pero hay que decirlo, el neoliberalismo se propone, digamos programáticamente, desfinanciar las universidades públicas, no sólo por la obsesión del gasto sino con el propósito de debilitarlas, desmantelarlas porque entiende, como expresión de los dueños del poder conservador, que la Universidad es el ámbito de incorporación y  formación de la juventud a la vida política. Le tienen miedo al protagonismo de los jóvenes.

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