La diputada Duarte alertó sobre los crecientes casos de violencia que se registran tanto contra la mujer como los niños. E insistió en seguir trabajando para lograr plena conciencia sobre la problemática. También alertó sobre la imposición cultural que naturaliza patrones de comportamiento social.

Posadas (Lunes 13 de marzo). La diputada Myriam Duarte insiste con que Misiones, y el país, necesita un observatorio de violencia contra la mujer antes que un observatorio de femicidios. “No hay que llegar al femicidio para registrarlo, sino prevenir, actuar antes”, propone, al reclamar también que tanto la provincia como la nación no tienen estadísticas actualizadas de los casos de violencia.
Recordó ene se sentido que la Nación plantea el observatorio de femicidios, “que se discutió bastante en el foro de políticas públicas el año pasado, pero creo que necesitamos en realidad el observatorio de violencia, para no esperar hasta la etapa del femicidio, para poder hacer un seguimiento de las políticas y de cómo se aplican durante todo el trascurso”.
La legisladora entiende que con ese observatorio en la Nación y en la Provincia, podrían contar con datos tanto de femicidios como de violencia, hoy registrados solamente por la ONG La Casa del Encuentro sobre la base de publicaciones periodísticas: “no son números oficiales porque podrían haber datos en comisarías de distintos lugares que no salen en la prensa y que no se reflejan, por lo que podemos inferir que el número de femicidios es aún mucho mayor”, dijo.
La marcha y el paro internacional de mujeres realizo el 8 de marzo, en coincidencia con el Día de la Mujer, buscó exponer y visibilizar “todas las formas de violencia que incluyen la violencia simbólica y a la violencia económica; por eso la figura del paro, con la intención de mostrar que si nosotras no importamos, que produzcan sin nosotras, porque los niveles de violencia que vivimos las mujeres cotidianamente en nuestros lugares de trabajo, en nuestros hogares, en distintas instancias de la vida no solamente se reflejan en la violencia física sino, por ejemplo, en que las mujeres seguimos, en términos generales, ganando menos que los hombres. Esto habla de un incumplimiento de una de las cuestiones básicas de la Constitución, que es igual remuneración por igual trabajo. Esto se traslada a un montón de otros aspectos”.
La diputada trabaja en temas relacionados con la mujer y la infancia, entre otros aspectos. Explica, en función de estas temáticas, que aún es necesario que en política exista la ley de paridad de cupo y entiende que sin la lucha de las mujeres, “hoy todavía no podríamos votar y lo que ahra nos parece natural, son logros de mujeres que incluso perdieron la vida en esas luchas”.
En se sentido sostiene que Misiones no escapa a esa lógica, que a su vez es una problemática mundial: “vemos que hay una violencia sostenida y justificada; hay Estados que todavía avalan que se le reduzca la pena al hombre que violó a una mujer, si se casa con ella. Obliga a la mujer a casarse con su violado. Esta figura, de avenimiento, fue eliminada en la Argentina, pero sigue existiendo en otros países; en algunos lugares del mundo, también, todavía permiten que niñas se casen con sus violadores. En ese sentido, Argentina evolucionó tanto que, por ejemplo, desde los 13 años no existe siquiera el consentimiento porque se trata de una edad en la que la niña no tiene capacidad para evaluar las consecuencias futuras que esa situación tendrá en su vida y no tiene la libertad de tomar decisiones justamente porque es una niña y no una adulta responsable”.

La imposición cultural

Duarte habló de cuestiones que aparecen como naturalizadas en la sociedad, o que forman parte de los mandatos culturales, como el hecho de que la mujer, al casarse, incorpora el apellido de su esposo. En la actualidad esa imposición se fue revirtiendo y hoy ya no es necesario que adopten el apellido de los varones en detrimento del suyo propio. “La cultura se construye y ahora ya no aparecemos como propiedad de los varones: ya no somos ´de fulanito de tal´”.
Por otra parte recordó que si bien Misiones cuenta con un sistema de ayuda a las víctimas menores de edad no alcanza a todas las víctimas de violencia sexual. Esa ley, obsoleta, fue modificada el año pasado “así que recién estaría entrando en vigencia. Ponía una condición extraña, ya que planteaba que la niña víctima de violencia sexual podía solicitar el apoyo del Estado una vez que estuviera el auto de procesamiento, que es una figura que ya no existe. La diputada Claudia Gauto planteó la necesidad de modificar la ley y yo presenté un proyecto similar pero desde otra perspectiva: desde la de una niña violada que no podía conocer o identificar a su agresor pero igualmente es una víctima y como tal debía tener el mismo derecho. Esa ley se modificó recién el año pasado”, explicó.
La imposición cultural de llevar el apellido del esposo es la misma que buscó convertir al 8 de marzo en un día funcional para el mercado: “sabemos que toda fecha conmemorativa se convierte en una excusa para que el mercado ponga en marcha su maquinaria. Pero el 8 de marzo no es un día para el mercado sino para la reflexión, porque conmemora un suceso trágico que tiene que ver con un reclamo de índole laboral que afectaba al sector textal, en Chicago. La mayoría de los afectados eran mujeres, explotadas, fuera de cualquier normativa sin que respeten sus derechos humanos y, además, con salarios muy por debajo del de los hombres. Estas protestas terminaron cuando los propietarios de la fábrica dieron la orden de prender fuego el lugar con las mujeres adentro”.

“El 8 de marzo, una fecha de reflexión”

Esa situación, además de la muerte de estas mujeres, “puso en evidencia una sucesión de distintas violencias que ya mencioné, que tienen que ver con la laboral, con las condiciones a las que estaban sometidas; a las condiciones de trabajo, la económica y concluyó con la violencia física que las llevó a la muerte. Las mataron para acallar un reclamo justo. Con el tiempo se reconoce esa fecha en conmemoración de ese suceso trágico y no para que hagamos publicidad de cremas para el rostro, de perfumes o lo que imponga el mercado, que aprovecha cualquier circunstancia para vender”, reclamó la legisladora.
Ejemplificó también en ese sentido, con la intención de funcionarios públicos que con buena voluntad pero sin formación, agasajan a las mujeres con músicos cuyas letras son agresivas para las mujeres. “No lo hacen a propósito (ciertos grupos con letras machistas), sin afectados por la influencia cultural, porque crecimos pensando que hay cosas que son para mujeres y otras para hombres, que hay colores que son para hombres y otros para mujeres, que hay trabajos que son para hombres y otros para mujeres y que hay, incluso, tareas cotidianas en el hogar que son para hombres y otras para mujeres. Esta en nuestro inconsciente, que permite que sobre eso se vayan construyendo un montón de otros discursos sumamente machistas, pero más allá del machismo en sí mismo, que establecen diferencias taxativas entre las personas, en razón de la condición sexual con la que nacieron”, disparó.
Esas cuestiones, sostiene Duarte, son las que se deben trabajar como el caso específico de grupos musicales que por el lugar que ocupan “ayudan además a difundir esa matriz cultural, a consolidarla; tienen más responsabilidad porque no se sabe cuál es el alcance que tiene la producción cultural que realizan, al igual que cualquier comunicador social frente a un micrófono, o una pantalla, porque están formando opinión pública”, dijo.
La diputada Duarte también aseguró que hay un incremento en el nivel de violencia en general y además, muchos casos de violencia sexual sobre niños, que es realmente preocupante” y por lo tato, entiende que es de suma importancia la implementación de la Ley de Educación Sexual Integral en las escuelas. “Los chicos tienen que saber a temprana edad, no solamente respetar a los demás, sino poder poner en palabras cuando son agredidos sexualmente y no saben cómo decirlo”.

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