La prensa misionera sepultó este fin de semana las movidas solapadas y las pretensiones de la partidocracia de utilizar la bronca de los productores yerbateros en beneficio electoral. Diarios de papel y alternativos, si negar la existencia de problemas estructurales, apuntan unánimemente al incumplimiento de los precios establecidos por la regulación, que los molinos pagan incluso con cheques posdatados.  Enardeció también los ánimos la desmentida promesa formulada en Buenos Aires de abrir un fondo en el Banco Nación para comprar esos cheques.

Posadas (Lunes, 20 de marzo) Si bien los medios de comunicación en general y los periodistas en particular han perdido credibilidad en la Argentina de hoy, cuando amigos y adversarios coinciden en sus análisis y enfoques de las noticias la cosa cambia. No hubo voces disonantes en la prensa misionera este fin de semana al poner en cuestión el conflicto yerbatero que movió a productores a manifestarse, primero en la histórica Plaza de Mayo y desde la semana pasada instalándose en carpas frente al Inym, aquí en la Capital. Todos coincidieron en que la urgencia, más allá de los problemas estructurales de la yerba y todas las economías regionales, la urgencia, decíamos, y la bronca de los chacareros fue la reacción al incumplimiento casi delictual de los molinos que incumplen con el precio mínimo fijado en 5,10 pesos por kilo de hoja verde, por el laudo de la Nación para la presente zafra, hecho que los medios subrayan es agravado porque pagan con cheques posdatados. Hay unanimidad también en los panoramas políticos en condenar la promesa formulada a los productores movilizados en el “yerbatazo” en el Ministerio de Agricultura en Buenos Aires. Se afirma que la promesa existió más allá de las desmentidas de los funcionarios del Ministerio que, según recuerdan los dirigentes que estaban en la mesa de diálogo, fueron casi intervenidos por el sindicalista Venegas que irrumpió en la reunión como vocero del Presidente.

Quedaron sepultadas así las solapadas movidas de la vieja partidocracia que,  infiltrada en la Alianza Cambiemos sigue ganada por la lógica oportunista de exacerbar los conflictos cuando apuntan al adversario, que consideran enemigo, y lo niegan cuando son gobiernos. Los socios menores del PRO quedaron más descolocados aun cuando el sábado, Humberto Schiavoni, presidente del Consejo nacional del partido y eventual candidato a senador por Misiones, después  del acto organizado en el Club Racing, fue recontramoderado en sus declaraciones. Consideró que es un problema estructural y muy antiguo en nuestra provincia, que requiere del diálogo. Aseguró que debe involucrar a todos los sectores, donde Cambiemos está abierto al dialogo”.

Pero veamos los comentarios de los medios:

El Territorio en la columna La Marcha de los Días, bajo el subtítulo referido a las economías regionales sostiene:

Los productores de la yerba mate, esperan respuestas del gobierno nacional. Algunos avances se registraron, pero la toma de la sede del Inym y el reclamo a sus directivos, es solamente una parte del complejo problema de incumplimiento de precios o la situación crítica en la que se encuentra el sector. Desde la Nación, lanzaron algunas promesas que luego no cumplieron e hicieron estallar la bronca. Así que el conflicto yerbatero estalló por la inacción de la Nación, en tanto el Inym, que es el organismo nacional responsable de la yerba, desapareció y no atendió a los productores, en cuyas filas también intervienen referentes políticos para agitar las aguas. A su vez, desde el gobierno de la provincia lamentaron que el Congreso de la Nación, no aprobara el Fondo Especial Yerbatero (FEY) como lo hizo oportunamente la Legislatura provincial por impulso de la renovación. Se pretendía con ello evitar los actuales desmanejos y beneficiar al sector más débil mediante una tasa específica, pero desde Cambiemos no demostraron voluntad alguna y quedó frenado en el Congreso una herramienta que podría ser muy útil estos días”.

La columna de los domingos “De primera mano”, el diario Primera Edición se ocupó también del tema y no casualmente en la misma sintonía, pero formula otras revelaciones. Además hace el ejercicio de comparación de los compromisos asumidos por los gobiernos nacional y provincial, para distinguir las medidas tomadas por Misiones a pesar de las limitaciones en la potestad que tiene por la ley del Inym. Bajo el subtítulo “Cita a ciegas” destaca:

“…El conflicto yerbatero mostró dos caras diferentes, y dos actitudes ante una misma realidad. Mientras la Provincia atiende a los tareferos con asistencia especial, y apoyó a los yerbateros con políticas específicas, la Nación y sus representantes como el presidente del Inym, Alberto Ré se desentienden de los productores. La decisión de Ré de mantenerse en Buenos Aires, faltando a su palabra y a la reunión pactada, no solo provocó el enojo de los yerbateros y la continuidad de la protesta, sino que terminó de definir la postura de la Nación, renuente a asumir un compromiso claro frente a la profundización de la crisis del sector; que aparece ligada a las políticas de su propio modelo económico; que refuerza las distorsiones preexistentes en el sector agrario. Ré ya había demostrado desinterés por el diálogo con los productores cuando, a principios de año, pegó el faltazo, junto a todo el Directorio del Inym, a una reunión clave en Andresito con las organizaciones del sector primario.  Esa vez la consecuencia directa fue el recrudecimiento del conflicto, y ya entonces, el ministro Garay, presente en la reunión, tuvo que ponerle el pecho a la indignación de los productores, “salvándole la ropa” al nuevo y distante titular del Inym. Desde entonces, quedó en claro que la Nación y la Provincia no comparten una misma actitud frente a los reclamos yerbateros. Desde el  Inym miran la realidad yerbatera a través de la óptica de la política agropecuaria del Gobierno de Cambiemos; poco proclive a tomar decisiones que toquen el interés de  grupos monopólicos. Abona esa teoría el enojo que habría demostrado el ministro de Agroindustria de la Nación, Ricardo Buryaile, con su par misionero, José Luis Garay, a quien cuestionó en una reunión privada por pedir un precio de 50 centavos de dólar para el kilo de hoja verde.

Economis, el punto.com que dirige Juan Carlos Argüello, en un extenso análisis señala, en un contexto:

El Gobierno nacional no parece tener dimensión del problema ni de la premura necesaria. La oferta de recursos para financiar la cosecha beneficia con dinero en mano a los productores, pero no soluciona el problema de fondo que es el incumplimiento de precios. En última instancia, cubrirá las espaldas de los que incumplen con la ley. El radicalismo, socio menor de la alianza gobernante, que como oposición en Misiones fogonea cualquier conflicto, ahora defiende con uñas y dientes a la administración de Macri y exculpa a los sectores industriales de la crisis. ¿Llamativo? No…La última vez que fue Gobierno, en 1986, Ricardo Barrios Arrechea impulsó la estatización de toda la cadena para promover un mayor consumo y acudir en socorro de pequeños molineros que no podían competir en el mercado por falta de capacidad empresaria y financiación. Con la Ñande Yerba el Estado se había convertido en comprador, contratista, adjudicador, publicitario y vendedor de yerba mate…Por entonces, los molineros denunciaban que con dinero del Estado, se generaba una competencia desleal. Después, la desregulación total impulsada por Ramón Puerta embanderado con el neoliberalismo de Carlos Menem y Domingo Cavallo, volvió a dejar en bancarrota a los productores y produjo una enorme concentración de la producción y también de la tierra. Los dos extremos son malos”. A fines de 2000, cuando el primer tractorazo comenzaba a germinar, la crisis era inmensa. Ya entonces se pensaba en poner cupos a la producción para bajar la oferta de materia prima y mejorar los precios. Coincidían molineros, yerbateros, Gobierno y oposición. Productores y molineros reclamaban una intervención urgente del Estado”.

 

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