El dirigente sindical Aníbal Velázquez alertó hoy por el “negacionismo”, como práctica político cultural adoptada por varios funcionarios del gobierno de Macri y el propio presidente. Sostiene que negar la magnitud del genocidio perpetrado por la dictadura tiene el propósito de diluir responsabilidades civiles y su plan económico. “Conforman un núcleo de pensamiento para combatir la herencia de  las luchas populares de la historia argentina”.

Posadas (Miércoles, 29 de marzo). El secretario general de la Adunam, salió hoy al cruce de los funcionarios del gobierno de Mauricio Macri que en sus declaraciones vienen poniendo en cuestión los genocidios perpetrados en nuestro país y en la humanidad toda.
Observó que parecen declaraciones inocentes, como dichas al pasar y desde una posición casi ingenua por su ahistoricidad pero que a su criterio conforman un núcleo de pensamiento de la derecha para combatir la herencia de  las luchas populares de la historia argentina. Hizo referencia en ese sentido a “la liviandad explícita en el discurso del ministro de Educación, Esteban Bullrich”. Primero -recordó- negó la dimensión histórica y cultural del genocidio de la llamada conquista del desierto, con la desacertada frase de volver a realizar una conquista educativa asentada en la misma cosmovisión del conquistador que avasalla la diversidad. Después la reafirmación del pensamiento neoliberal sobre la educación como un negocio. “Más que un ministro, dijo algo así como que se siente un gerente”, dijo el ingeniero Velázquez  para agregar “después de otras declaraciones similares ahora se descolgó con que Ana Frank tuvo el destino que tuvo porque, según Bullrich: “Ella tenía sueños, sabía lo que quería, escribía sobre lo que quería y esos sueños quedaron truncos, en gran parte por una dirigencia que no fue capaz de unir y llevar paz a un mundo que promovía la intolerancia”. ¡Por favor! Expresó Velázquez.  “Parece propia de un ignorante, pero es una parábola con sentido, digamos decosntructivo. Fíjese que ni siquiera nombra a los nazis. Desliza la prédica de marketinera de Durán Barba, porque el nazismo fue para Bullrich un desvío por la intolerancia. Intolerancia de quién, de Hitler que estaba gobernando o de los judíos que no se integraban al Tercer Reich?”. Con esta pregunta retórica el dirigente universitario se respondió, “es claro el mensaje: Ana Frnak no es víctima de un régimen opresivo y criminal sino de la intolerancia, de la desunión. Culpa de quién?”.  Y agregó “es una manera también de revelar el pensamiento del macrismo sobre el genocidio de la última dictadura. No hubo un plan sistemático de desaparición y muerte para instalar un modelo económico regresivo y excluyente, sino que todo fue producto de la intolerancia. Culpa de quién…? Y si uno sigue así termina justificando todos los genocidios.
En conversaciones con nuestros cronistas, Velázquez repasó después otras declaraciones, desde las del propio presidente afirmando a la prensa internacional que no sabe cuántos desaparecidos hubo durante la última dictadura, sumada a otras de Lopérfido. Sostuvo que “la idea que los mueve es lo que se calificó como negacionismo en la arena internacional para entender la práctica del poder económico que también se atrevió a negar el genocidio de los nazis. En casi todos los países de Europa y en varios otros, como en Australia, el negacionismo como prédica está condenado con cárcel. Aquí, a pesar de que ya existe jurisprudencia de la propia Corte Suprema que,  ha declarado que los crímenes cometidos durante la dictadura se enmarcan en el concepto de genocidio,  la Justicia todavía no tiene el respaldo legal  para que comparezcan y sean juzgados los apologistas de la dictadura. Por eso es necesario, políticamente, seguir expresándose en las calles, como lo hicimos más de medio millón de argentinos el 24”

Imagen para González Fraga

Consideró Aníbal Velázquez que la mayoría del pueblo argentino tiene conciencia y no está dispuesta a olvidar, “pero la memoria y la justicia siguen siendo un desafío permanente. Ya que el negacionismo como categoría del pensamiento de las derechas argentinas todavía resiste, aunque a Macri en Holanda el propio Rey al recibirlo le advierta que no debe haber retorno en la lucha por la justicia y la reparación del genocidi”. Pero en lugar de profundizar conceptualmente el desliz de González Fraga al negar el sentimiento popular que movió la concentración por la Memoria el viernes 24 (fueron por 500 pesos y el vino y el choripán) Velázquez nos reprodujo un texto que ilustra la foto de esta nota:
Micaela tiene 19 años, es mamá de Celeste Agustina de tan sólo un mes y medio de vida, en la foto está parada junto a su compañero Javier de 21 y amamanta a su hijita. Los dos miran a cámara, ella sonríe, él se mantiene serio. Es evidente que la toma fue realizada en una tarde de mucho calor. Así fue este 24 de marzo. Javier, en cuero, sostiene la caña de una bandera de la agrupación “Seamos Libres”. Toda la familia lleva pañuelos turquesas en la cabeza, hasta la beba. La pareja se cubre del sol con un manta rosa llena de conejos que evidentemente pertenece a la cuna de la recién nacida. La imagen es hermosa, tierna y potente, la composición es perfecta y su pregnancia indiscutible, parece un cuadro bíblico pero no lo es, es un “cuadro político”.

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