Desde un abordaje sustentado en la concepción de la biopolítica, la Cámara de Representantes destacó anoche el inicio de las actividades del Instituto Misionero de Biodiversidad en Puerto Iguazú. Articulado a la biofábrica se suma como herramienta institucional del Estado para la conservación y la investigación en refuerzo del conocimiento y la ciencia aplicada

Posadas (viernes, 23 de junio) La Cámara de Representantes puso en valor anoche el inicio de las actividades del Instituto Misionero de Biodiversidad, Imibio, en Puerto Iguazú. El diputado Oscar Alarcón fundamentó en el recinto un beneplácito elaborado por Carlos Rovira, para poner en real dimensión la decisión política de articular desde el Estado el cuidado del medio ambiente y la investigación en ciencia aplicada con los recursos naturales de la provincia. En su exposición, el diputado de Eldorado, replicó las fundamentaciones del proyecto de Rovira.

Riqueza en nuestros recursos naturales

Destaca Rovira: “en reconocimiento de la riqueza de nuestros recursos naturales que dan cuenta en nuestra preciada Provincia, donde se desarrolla la más exuberante variedad de la región del país y con elementos únicos, hizo necesaria la creación del Instituto Misionero de Biodiversidad, en el ámbito del Ministerio de Ecología y Recursos Naturales, conformando un área que lidera, impulsa y coordina las estrategias necesarias para el estudio científico, generando crecimiento y valor agregado a las experiencias y conocimientos de los profesionales del sector.
Surge así una adecuada organización, cuyo principal fin es la investigación y pericia vinculada al uso sustentable, la ecología, la bioprospección, los servicios ambientales en su amplio abanico, en aprecio a las virtudes de la selva paranaense, para su posterior socialización garantizando a los misioneros un derecho a un ambiente saludable y mejor calidad de vida que posibilite el buen disfrute, mediante un uso adecuado de todo lo que nos provee la naturaleza”.
A su vez, este instituto tiene como fin la cooperación con otras entidades involucradas, internacionales inclusive y de la región, conciliando las acciones que predispongan la adecuación para un correcto funcionamiento del instrumento que lidere la conservación y uso sostenible de la biodiversidad en el territorio provincial.
Una especial atención merecen las comunidades rurales y de los pueblos originarios, en cuanto al uso responsable de los recursos que aquí importan, propendiendo a una sostenibilidad social, económica pero sobre todo ambiental y en miras a las generaciones futuras.

El Instituto y la biofábrica

“La organización cuenta con diferentes dependencias específicas, que se dedican dentro de su competencia a diferentes funciones que hacen necesaria el desarrollo y ejecución del fin propuesto, incidiendo en lo tecnológico, cultural, económico y potencial, en espacios naturales, con prestación de actividades y gestiones, evitando la erosión genética y bajo amenaza de extinción, definiendo los lineamientos, objetivos y alcances.
El IMIBIO, emplazado en el norte de la provincia, concretamente en la ciudad de Puerto Iguazú, convertido en un centro estratégico para el análisis y preservación de nuestra diversidad como no existe en el resto del país, posicionándose como un espacio abierto para que las casas de estudio de nuestra Provincia y fuera, sobre todo universidades, se dediquen a esta sapiencia, y científicos en general, como el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, puedan desenvolver su trabajo e investigación, en el suelo misionero respetando a la naturaleza y sus componentes, en tutela de los mismos.
Esta herramienta competitiva y comparativa, bajo los saberes y ciencias aplicados con ayuda de la innovación tecnológica, en apropiación al capital genético que ya se ha generado en la biofábrica y que luego de traduce en la actividad farmacéutica, cosmética y alimentaria y percepción de regalías por su utilización, a través de la bioprospección, que involucra a la sostenibilidad y aplicación comercial de los recursos, cuyos países pioneros en esta, como Costa Rica, establecimiento convenios de investigación para la búsqueda de sustancias químicas, genes, entre otros, presentes en plantas, insectos y microorganismos, que puedan ser implementados por las industrias farmacéutica, médica, biotecnológica, cosmética, nutricional y agrícola.

El valor del conocimiento

Así bajo la apuesta a los valores intelectuales que refuerzan el conocimiento de los misioneros en reconocimiento de los recursos predispuestos en nuestro entorno, la investigación y conocimiento de los mismos, para el correcto uso sostenible y responsable, a través de un Instituto que oriente hacia la estrategia de su utilización y cuidado, generando mayores aprehensiones científicas, incorporando tecnología aplicada y producción de bioproductos, la diseminación de identidad, distribución geográfica y promoción sustentable de la biodiversidad misionera, logrando su cometido por el resguardo del patrimonio ambiental; desterrando la pretensión alejada de la realidad al expresarse que las actividades antrópicas, en el campo de las actividades humanas y económicas, como sustento principal de la vida, están disgregadas de la ecología, siendo todo lo contrario.
Se resalta así la nueva concepción que es la biopolítica, que hace la ecología sumada a la vida, a la producción y a la economía, comenzando a prepararnos para hacer un uso inteligente y con tareas superadoras que impactan económicamente y hacen al desarrollo sostenible, acompañando con la presente iniciativa, los primeros pasos de un ente creado al efecto, idóneo y estratégico para el cometido de los fines propuestos.”

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