En sintonía con periodistas de todo el país, que denuncian una entente de los medios concentrados con las agencias de inteligencia para someter a la opinión pública y alinearla contra los sectores nacionales y populares, la diputada Losada cruzó hoy a diputados de la UCR que en su afán por figurar en los medios no dudan en minar la credibilidad de la representación de los partidos y la Política como herramienta de transformación.

Posadas (Martes, 26 de septiembre) María Losada cruzó hoy la liviandad del oportunismo de los políticos que han perdido toda capacidad para “dirigir” y se suben a la ola mediática para existir. En la comisión de Constitucionales de la Cámara de Representantes reprochó a los diputados de la UCR la presentación de un proyecto para liberar el acceso a las declaraciones juradas de funcionarios que hoy son públicas, pero reservadas. El reproche explícito es no incluir en sus pretensiones de ejercer el rol de controladores al mundo empresario, a las organizaciones no gubernamentales que constituyen la nueva onda de trasferir recursos públicos a privados y también a las empresas periodísticas que reciben pauta del Estado.
La observación política que hace Losada, lejos está de una intención de cubrir supuestos enriquecimientos ilícitos o de corrupción. Apunta contra la demagogia de los políticos que se someten al poder de los medios y van contribuyendo a deteriorar la credibilidad de los políticos y de la Política, así con mayúsculas, como herramienta de transformación de una realidad adversa para muchos argentinos y misioneros.
No es casual, sino fenómeno de época que la reacción de Losada por la liviandad de corto plazo de González, Bordón y Molina, esté en sintonía con las expresiones vertidas hoy por periodistas del todo el país que no trabajan en los medios concentrados. En un comunicado que se difunde en este sitio, mujeres y hombres de prensa denuncian la existencia de un “entente de las agencias internacionales de publicidad, los agentes de inteligencia de las potencias predadoras y colonialistas, los medios de comunicación oligopólicos “plantados” en las familias mafiosas de toda Latinoamérica con el fin de someter la opinión pública y alinearla contra los sectores nacionales y populares y a favor de los intereses de las elites económicas cipayas y la elite gobernante”.
La observación de Losada tiene también vasos comunicantes con declaraciones recientes del Papa Francisco que alertó sobre el daño de la corrupción en las sociedades, pero incluyó a todos. “Hay corruptos en la política, corruptos en los negocios y corruptos eclesiásticos”, dijo y no hace falta precisar que entre los hombres de negocio están los empresarios que manejan los medios de comunicación masiva.
Remiten también los conceptos de Losada a formulaciones hechas por Martín Caparrós, cuando habla del “honestismo”. Advierte el escritor, que no es kirchnerista, que el debate político por las cuestiones de fondo quedan oscurecidas por las denuncias de corrupción. En su blog Pamplinas ya hace unos años, en 2013, volvió a defender el concepto que hubo de ser trabajado en una nota publicada en el desaparecido diario Crítica. “ No hay nada más tranquilizador para un argentino que comprobar que sus enemigos políticos roban. Es, una vez más, el poder de lo que no admite debate. Lo mismo sucedió con el menemismo: un gobierno estaba dando vuelta la estructura social y económica del país y nos preocupaban sus robos, su corrupción, sus errores y excesos. Fue lo que entonces llamé el honestismo”…Hablando de los 90, agrega: “La furia honestista tuvo su cumbre en las elecciones de 1999, cuando elevó al gobierno a aquel monstruo contranatura, pero nunca dejó de ser un elemento central de nuestra política. Muchas campañas políticas se basan en el honestismo, muchos políticos aprovechan su arraigo popular para centrar sus discursos en la denuncia de la corrupción y dejar de lado definiciones políticas, sociales, económicas. El honestismo es la tristeza más insistente de la democracia argentina: la idea de que cualquier análisis debe basarse en la pregunta criminal: quiénes roban, quiénes no roban. Como si no pudiéramos pensar más allá.”
O sea: es terrible que los políticos elegidos para manejar el estado le roben, nos roben. Estamos todos de acuerdo en eso. Ése es, precisamente, el poder del discurso contra la corrupción: es muy difícil no estar de acuerdo. Es, sin ningún ánimo de desmerecer, un lugar común: un lugar donde todos podemos encontrarnos. Nadie defiende la corrupción, a los corruptos. …la corrupción se ha transformado en algo utilísimo: el fin de cualquier debate. Si las empresas estatales se malvendieron a otras empresas estatales extranjeras no fue porque una deuda de miles de millones obligó a la Argentina a hacer lo que querían sus acreedores externos, sino porque a un par de ministros y cuatro secretarios les gustaban ciertos polvos más que otros. Si hay tantos pobres –y se los cuida tan poco y tan mal– la causa se ve menos en el reparto de las riquezas y el abandono de las obligaciones del Estado que en el desvío de ciertos fondos menores. Y así sucesivamente. La discusión política es el tema que el show de la corrupción supo evitar.

El debate en Constitucionales

La advertencia de Losada al facilismo con que ciertos diputados renuncian a su condición de “dirigentes”, para que les vaya bien haciendo surf, fue disparada por un proyecto presentado por el bloque ucerreísta, integrado por los diputados Gustavo González, Walter Molina y Germán Bordón. Propone la modificación del Artículo 15 de la Ley IV N° 21 que estipula: “Las declaraciones juradas y sus modificaciones serán reservadas, bajo responsabilidad de la autoridad de aplicación, a quien le comprenderá, en su caso, el Artículo 157 del Código Penal, y sólo las facilitar á en los siguientes casos: a) cuando sean requeridas por los poderes u organismos de los cuales dependan o pertenecen las personas comprendidas en esta ley; b) cuando lo requiera una autoridad judicial; c) cuando el firmante de una declaración jurada, la libere de la reserva establecida en este Artículo” (sic). La modificación del mencionado artículo reglamentaría que las declaraciones juradas de todos los funcionarios públicos tengan estén a disposición de quien las requiera.
El proyecto que tiene como iniciador al diputado González, pero que lleva las firmas de todos los integrantes del bloque, toma preeminencia y se fortalece en la idea de implementación de un “Gobierno Abierto” propuesta desde la Nación, esquema del cual son alianza.
La impronta de generar trasparencia en el control de los funcionarios, impulsada por Ibarra desde el Ministerio de Gestión y Modernización, quedó de manifiesto que no fue siquiera un disuasivo moral en el accionar de algunos funcionarios nacionales. Tal es el caso de Carolina Stanley, ministra de desarrollo social y la subdirectora de la Agencia Federal de inteligencia, Silvia Majdalani, ambas funcionarias detentan el crecimiento patrimonial más escandaloso en 2016. Evidentemente la Agencia Anticorrupción de Alonso no miró las declaraciones públicas, o si las vio hizo caso omiso.
Volviendo a Misiones, cabe aclarar que las declaraciones de los funcionarios son públicas, pero de carácter reservado. Es decir que no son privadas. Es la Fiscalía de Estado la que autoriza el acceso a las mismas, de ser requeridas. Fue la aclaración que surgió en la mesa de la Comisión presidida por María Losada.

Tiempos de campaña

Después de la defensa del proyecto por parte de Bordón el debate quedó abierto. Primero salió al cruce Silvana Giménez. La renovadora pidió seriedad en el tratamiento de los temas y aludió a que se trata de una estrategia de campaña más usada por el bloque de la UCR. “Este proyecto es de carácter preelectoralista, no nos dejemos engañar, esto suma a la campaña de González y nos está usando a todos. Digamos las cosas como son y seamos serios en los planteamientos. Porque se oponen a la Ley de Lemas y presentan 9 sublemas en Posadas; se oponen a las reelecciones y van por su reelección. Además me gustaría ver si los integrantes de su bloque presentaron sus declaraciones juradas al inicio de sus mandatos, porque esto nos incluye a todos”, disparó Giménez.
Bordón por su parte se defendió haciendo referencia a que a la Cámara se va a “hacer política, a tratar de transformar en ley nuestras ideas, a recabar informes y a plantear posiciones, así que acá se hace política. Disgusta su actitud, la de denostar a los demás diputados y no hablar del proyecto. Yo no pretendo que estemos de acuerdo. Pero esto no es por campaña, además todos estamos inmersos en ella”.
Giménez redobló la apuesta al hacer referencia que ella no va a la Cámara a hacer amigos, sino a trabajar. Y en referencia al desliz de Bordón respecto al oscurantismo y lo falaz del planteamiento sentenció: “los falaces son ustedes, sin duda. Yo creo en las instituciones, creo en el Fiscal de Estado, en la Constitución Provincial y en los jueces. Esos jueces que ustedes votan, sin ningún problema como en el día de ayer. En el que felicitaban cada designación de cada funcionario judicial. Claramente están aprovechando cada minuto de aire en los medios, en el recinto, en ésta Comisión y donde pueden para encontrar votantes”. Respecto al accionar de la justicia, en lo que a materia de enriquecimiento se trata, Giménez apeló a los conocimientos de la abogacía de Bordón y le pidió que denuncie si es que tiene pruebas de irregularidades existentes, “porque sino es muy fácil hablar”. Y le aclaró que “la sociedad misionera no voto por lo que decimos, vota por lo que hacemos”.

El tema de fondo

Después del ping-pong entre Giménez y Bordón, Losada como presidenta de la Comisión le dio una vuelta de rosca al debate, en tanto “avenida del medio” como ella misma se autodenominó. La alfonsinista hizo referencia que desde la política la carnicería siempre es entre los políticos y se mostró sorprendida que en ese artículo 15 no se haga referencia a empresarios, incluidos los de medios de comunicación, los que sin duda ejercieron poder político y transformaron la realidad de la gente, con la realidad plausible en la cara se le ha dicho que era de otro modo. “Es notable ver como siempre nos contamos las costillas entre nosotros, esto no quiere decir que no es bueno todo mecanismo de trasparencia. Pero también es real que tenemos esos mecanismos, en este caso las declaraciones son públicas pero de carácter reservado” dijo Losada. Además sumo que “si un funcionario no quiere presentar su declaración, tiene el mismo impacto mediático que acceder a la misma ¿o se olvidan de los casos que se sucedieron? Hoy no es está importando la realidad, sino lo que se dice de ella. Porque hay muchas cosas que son mentira, pero que se transmiten como verdad”, haciendo referencia a la influencia del negocio de la comunicación en la sociedad. “Me gustaría que veamos cómo se enriquecieron algunos haciendo públicas las deudas privadas… No sería Presidente hoy” sumo en referencia los empresarios cuyo poder real tuerce realidades y hacen uso de Estado en desmedro de la sociedad en su conjunto; en su caso puntual haciendo referencia a Macri.
Losada plantea, y de la forma que lo viene haciendo desde que llegó a la Legislatura en conjunto con su par Hugo Escalada, un déficit por parte del poder político frente al económico y el mediático. “No vi a nadie pedir la transparentación del accionar de los medios económicos que hoy están desinformando” y sumó a su planteamiento el interrogante de por qué tampoco están los jueces en esa modificación del artículo, así también como las ONGs que figuran en el artículo 37 del presupuesto no están. “¿Esos no son fondos públicos?” preguntaba la diputada. Haciendo referencia a los casi 80 millones de pesos que desde el Estado están destinados a organizaciones no gubernamentales. “Esas mismas ONGs que después dicen que hacen todo con su esfuerzo, porque el Estado no les da nada. ¡Es mentira! El Estado es el que las está sosteniendo y somos tan tontos que no nos preguntamos qué hacen con esa plata. Recordemos que la mayor licuación de activos que se generó en los 90 fue a través de las ONGs. Y los que pagan son los políticos y no los que están detrás de eso, y encima ellos son los benefactores de la sociedad”. La Diputada de Vanguardia propuso ampliar el debate, pero hacerlo en serio y que llegue hasta las últimas consecuencias. Incluir a medios de comunicación, empresas de cartelería y todos aquellos rubros donde haya plata del Estado en juego. “En cuestiones de transparencia seamos serios. Porque nosotros somos chiquitaje, porque no somos factor de poder en relación a lo que está pasando en la provincia. Acá la plata de los misioneros es mentira que se va en el Poder Ejecutivo y Legislativo. La plata se va con los empresarios corruptos que no ponen lo que tiene que poner, o en ONGs que se la dan de puritanas y que encima le piden plata a la gente diciendo que el Estado no les da un peso. Esas son las falacias que tenemos que romper, no matarnos entre nosotros. Alguna vez tenemos que cerrar filas muchachos, porque nosotros no somos el enemigo. Tenemos adversarios poderosos y que nos van a comer de a uno, no importa el espacio político que sea. Hoy vienen por unos, mañana vendrán por otros, eso no quiere decir que nosotros no tengamos lo propio. Porque también hay que sacar el trigo malo para hacer política” finalizó Losada. Dejando claramente expuesto la situación en la que se encuentra el campo político frente al poder real, manifestado de múltiples formas.

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