La movida Bonadío – Magnetto de avanzar contra CFK y sus colaboradores pareciera preparada por Durán Barba ya que desplazó la atención del submarino al desafuero y sirvió al oficialismo para recuperar la ofensiva que había perdido en pocas semanas después del crétido ganado el 22-O. Sin embargo, y a pesar del entusiasmo de los trolls y los fanáticos del odio, hombres de Macri se reunieron con Rosenkrantz alarmados por “la sobreactuación de los jueces” que llevan las relaciones institucionales al límite de las fronteras de la convivencia democrática. Consideran que disputan la toma de decisiones al poder político.

Posadas (Jueves, 7 de diciembre) La avanzada del juez Bonadío sobre Cristina Kirchner y sus colaboradores más cercanos en su presidencia, tiene todos los ingredientes para convencer de que no se trata de justicia sino de política y abonar la sospecha de connivencia de Macri con jueces y el poder que se expresa en los medios.
La razzia desatada en la madrugada de hoy por el juez y el pedido de desafuero de la ex presidenta fue el montaje de un show. Hubo un aviso previo a los medios para llevar el procedimiento al reduccionista lenguaje de las imágenes. Procesalmente además, todos los ex funcionarios y dirigentes del kirchnerismo involucrados en la causa siempre acudieron al llamado de la Justicia cada vez que fueron citados a declarar.

Un golpe a la democracia

Jorge Elbaum, presidente del llamamiento judío argentino dio a conocer por las redes un comunicado que titula: Un golpe a la democracia. Dice textualmente:
1) El Congreso votó el memorándum. Más de doscientos legisladores la aprobaron.
2) La acusación es por pretender “levantar” las alertas rojas. Nunca se levantaron porque ni la Justicia ni el Gobierno solicitaron dicha medida. Quien era titular de Interpol desmintió a Nisman dos dias antes que apareciera muerto.
3) El memorándum no se puso en ejecución porque Irán no lo aprobó.
4) Nisman afirmó que se pretendía mejorar los intercambios comerciales con Irán. Eso nunca sucedió.
5) Bonadío fue apartado de la causa AMIA por cajonear el expediente y fue denunciado por Nisman por amenazas de muerte.
6) La denuncia de Nisman fue desestimada por 5 jueces.
7) Trump pretende dar de baja el memorándum con Irán. Pero no intenta (por ahora) meter preso a Obama.
Conclusión: son una asociación ilícita (complotados para generar causas judiciales) orientada a proscribir políticamente a los millones de argentinos que repudian las políticas neoliberales”.

El mensaje de Pinedo

Elbaum lo dice con claridad. Su condición de judío desarma cualquier intento de vincular el memorándum con la grieta del antisemitismo. Igualmente, es innegable que Bonadío, evidentemente en complicidad con Magnetto, para darla un rostro al poder oculto de la acción psiclógica, logró sacar de la atención de los medios la resistencia social y política a las reformas proyectadas por el Gobierno y fundamentalmente, convertir a los periodistas de la tv de especialistas en submarinos en especialistas en la causa Amia y en traiciones a la Patria.
Pero a pesar de esta ofensiva que recupera el Gobierno gracias a Bonadío – Magnetto, cuando a menos de dos meses ya aparecía dilapidando el capital político ganado el 22-O, a pesar de que los trolls y fanáticos están festejando las insólitas prisiones preventivas, a pesar del alivio que le trae a la Casa Rosada, sabemos de buena fuente que a la mesa chica de Macri no le gusta nada la ofensiva que despliegan algunos jueces y fiscales.
Esta semana hubo una reunión de hombres de Macri con Carlos Rosenkrantz movida por lo que llaman “la sobreactuación de los jueces” que llevan las relaciones institucionales al límite de las fronteras de la convivencia democrática.
El ala política del macrismo advierte que la tendencia mundial al “gobierno de los jueces” que ya es tema de discusión en foros de Europa y América, ha llegado a la región, fundamentalmente en Brasil y la Argentina. Hay mucha producción teórica y política sobre tensión entre sistemas jurídicos con la toma de decisiones en democracia sustentada en la soberanía popular, y el lugar que arrogan los jueces para tener la palabra final en la interpretación de las normas constitucionales. Es un fenómeno heurístico similar al poder de los medios ya que la ley por sí sola no tiene ningún valor significativo, sino que a través de la interpretación que está a reservada a los jueces.
Detrás de tanto festejo de la Alianza Cambiemos en la superficie que nace y se desarrolla alimentándose del odio a Cristina, subyace es movida de pinzas entre los jueces y los medios. No es el propósito de esta nota indagar en la tendencia del “gobierno de los jueces”, sino desocultarla para extender la mirada más allá de fenómenos de la política.
En un análisis sobre “el gobierno de los jueces”, en la Comunidad Ilustrados, Juan Garrido concluye: “La crisis de confianza frente al Poder Ejecutivo y Legislativo, junto al debilitamiento de los partidos políticos… ha generado en los presentes sistemas políticos que los ciudadanos vuelquen su mirada hacia el Poder Judicial, y en consecuencia, canalicen sus demandas sociales por ante esta instancia estatal. Podemos inferir que lo que les está pasando al Poder Ejecutivo y Legislativo es que los ciudadanos cada día observan como tales poderes no responden ante sus demandas, lo que ha provocado que el ciudadano mire hacia el Poder Judicial, no solo para que le soluciones los conflictos que se presenten al calor de un litigio, sino que este poder le tramite y le promueva una mejor calidad de vida; con ello aspirando a un gobierno de los jueces”.
No es casual el mensaje de Pinedo: “Cuando entre el pedido de desafuero lo analizaremos con seriedad y responsabilidad. No se trata de hacer política partidista sino de que funcionen las instituciones bien. Ese es el cambio”.Captura twitt pinedo 2

Plan para reducir poder a los jueces

En la primera mitad del año, el presidente Macri anunció un programa de reforma del Poder Judicial que denominó “Justicia 2020”. Fue elaborado por el Ministerio de Justicia encabezado Germán Garavano con la colaboración protagónica de Gil Lavedra.
La reforma abarca una serie de medidas y proyectos de ley para realizar cambios de fondo en el Poder Judicial argentino para el año 2020, en cumplimiento con los objetivos de la Nueva Agenda Mundial para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Entre las reformas se destacan la creación de nuevos juzgados especializados y la modernización de los procedimientos judiciales, entre otras. En la página del Ministerio de informa que “Justicia 2020 es un espacio de diálogo institucional y ciudadano que busca construir una justicia cercana, moderna, transparente e independiente. El objetivo es la elaboración, implementación y evaluación de políticas para construir, junto a la sociedad, una justicia que genere resultados socialmente relevantes y permita la solución de los conflictos en forma rápida y confiable”.
El objetivo principal es que el Gobierno propone que los jueces nacionales de instrucción, que investigan robos, homicidios y otros delitos que no son federales, tengan las mismas competencias que los federales.
Por eso, los magistrados consideran que el Ejecutivo quiere “esmerilarlos” y avanzar sobre sus facultades. Dicen que la reforma es “inconstitucional” porque pondrá jueces comunes a investigar delitos federales.
Desde el anuncio, varios jueces, por supuesto Claudio Bonadío, Sebastián Ramos. Marcelo Martínez De Giorgi, Ariel Lijo, Luis Rodríguez y Maria Servini de Cubría, decidieron resistir la reforma. Aunque la creen desactivada, nuestras fuentes –que por razones obvias mantenemos en reserva- nos confirmaron que Macri no ha desistido del proyecto. Tendría el respaldo total del ministro Rosenkratz y fue tema de la reunión que compartió con hombres de Macri en una cena reservada. Allí se habló de “la sobreactuación de los jueces” que llevan las relaciones institucionales al límite de las fronteras de la convivencia democrática.

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