Felipe Solá que viene trabajando para la reconstrucción del peronismo y su unidad ya desde antes del 22-O, consideró que esa unidad no se logrará de arriba para abajo sino que irá madurando en las sesiones ordinarias de 2018. Por lo pronto confirmó que su espacio votará en contra de las reformas previsional y laboral.

Buenos Aires (Jueves, 7 de diciembre. Enviado Especial) Felipe Solá que viene bregando por la unidad del peronismo desde antes del 22-O y mucho antes, desde el año pasado, está convencido ahora que no vendrá de arriba para abajo sino que será una construcción que irá madurando en las sesiones ordinarias de 2018.
En declaraciones formuladas a nuestro periodista Alejandro Spivak, en los Pasos Perdidos de la Cámara de Diputados de las Nación en la mañana de ayer, cuando todavía los medios hablaban del submarino y no de las detenciones ordenadas por el juez Bonadío, Solá reveló que en su distrito, la provincia de Buenos Aires, con la lección de la derrota debido a la fragmentación de la oferta electoral, el peronismo comenzó el camino de la reconstrucción en reuniones con intendentes, legisladores y referentes en búsqueda de consensos en territorio bonaerense. Solá que fue reelecto por 1País que postulaba a Sergio Massa, ocupa un lugar central en el peronismo nacional y no sólo por haber sido gobernador y varias veces diputado, sino por su ascendencia política que no se ganó con la complicidad de los medios, como otros encumbrados del momento. Ya había sido catalogado por Néstor Kirchner cuando nada herméticamente dijo: “Felipe es Felipe.
En la charla con este medio rescató la existencia de “sentimientos de unidad en el peronismo” pero remarcó que el camino exige de una renovación del partido. “Soy el primer diputado nacional del Frente Renovador y a la vez peronista y por supuesto que me gustaría que se produjera la unión de la oposición”, reiteró pero demuestra tener el manejo del tiempo que se incorpora en el ejercicio de la política durante años.

El rumbo y las provincias

“No nos gusta la Argentina hacia donde está yendo, queremos otra Argentina, por lo tanto queremos ser oposición seria y con proyectos superadores”, nos dijo para conformar su anticipo de que su espacio votará en contra de la reforma previsional, laboral y fiscal. Suspicaz, imagina a la Casa Rosada jugando al truco, entiende que “la reforma laboral fue tirada como cebo para ver hasta dónde llegaba la CGT en la negociación, pero lo importante para el Gobierno es la previsional, que le permite ahorrar 100 mil millones de pesos”. Condenó en ese sentido el “ajuste sobre los más débiles y los más pobres”.
Asimismo, al saber que somos de Misiones, Solá hizo referencia a los problemas que están teniendo las economías regionales que asoció al atraso cambiario. En cierta forma planteó la necesidad de una mini devaluación “El problema de las economías regionales es que tenemos una tipo de cambio atrasado; además no tienen un subsidio para los fletes y también tienen problemas estructurales de quienes producen el 80 por ciento y quienes producen el 20 por ciento por eso el gobierno nacional debe ayudar a los pequeños productores como los yerbateros, naranjeros, tealeros; tabacaleros para poner ejemplos”.
También planteó su preocupación por el alto endeudamiento que está teniendo el país al que comparó con la década de los `90 gobernada, pero descartó estar en las puertas de una crisis. “Es cierto que el presidente Macri está endeudando el país como sucedió en la época de los `90 pero no creo, como dicen algunos economistas que la Argentina en algún momento pueda entrar en cesación de pagos como en 2001. Estoy convencido que desde el exterior van a impedir que Argentina pueda ingresar en cesación de pagos, salvo que le cierren la canilla”

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