Cuando sobrevuele nuestro país, el Papa Francisco enunciará un mensaje a todos los argentinos que no pasará inadvertido. Más allá de las operaciones de las derechas desde la lógica de la grieta, no se puede ocultar que la doctrina social de la Iglesia es la alternativa a la globalización posmoderna y financiera que puede estar llevando a la humanidad a un callejón sin salida. La visita del Papa invita entonces a elevar la mirada en los debates políticos de pago chico y mirada corta.

Posadas (Lunes, 15 de enero) El papa Francisco partió esta mañana del aeropuerto de Fiumicino rumbo a Chile, donde espera llegar a las 20, en la que será la primera escala de su visita apostólica a Sudamérica, que también incluirá al Perú. Fe acuerdo con la Agencia Católica, “se espera que el pontífice envíe un mensaje “importante” a sus compatriotas cuando sobrevuele territorio argentino”.
Agrega el informe que “durante las 16 horas que demandará el viaje a Santiago, el vuelo que lleva al pontífice sobrevolará varios países (Italia, Francia, España, Marruecos, Cabo Verde, Senegal, Brasil y Paraguay), a los que enviará un saludo protocolar, además de uno “importante” para sus compatriotas argentinos”.
El vocero de El Vaticano Greg Burke, dijo que “para los detalles dejémoslo al Papa. Pero en el trayecto hacia Chile debemos sobrevolar la Argentina”. Pero adelantó que “el papa mandará un mensaje: será un telegrama importante”.
300 mil argentinos
El informe de AICA afirma que “decenas de miles de argentinos cruzaron la frontera en las últimas horas para ver a Francisco y participar de los actos masivos en el país trasandino, mientras que las autoridades estimaron que serán unos 300.000 los que acompañarán a su compatriota el Papa”
Mensaje en Twitter y postal para los periodistas: “Les pido por favor que acompañen con la oración mi viaje a Chile y Perú”, escribió el pontífice en su cuenta @Pontifex_es de la red social Twitter.

La foto que repartió el Papa

Revela el informe que “antes de despegar, el Papa entregó a los periodistas que lo acompañan en el vuelo una postal con una fotografía de un niño de 10 años que lleva en sus espaldas el cadáver de su hermano pequeño muerto después de la explosión de la bomba atómica de Nagasaki en 1945, acompañada por la frase el “fruto de la guerra”.
Tiene que ver con el lema de su gira a Chile: “Mi paz les doy”. Dice AICA que “el pontífice pronunciará once discursos en tres ciudades: Santiago, Temuco e Iquique, desde donde partirá el jueves 18 hacia Perú para iniciar un viaje con el lema “Unidos por la esperanza”.
El martes, en su primer día de estadía en Chile, el Papa pronunciará un discurso a las autoridades en el Palacio de la Moneda, donde estarán presentes la presidenta Michelle Bachelet y el mandatario electo Sebastián Piñera.
Burke explicó que durante su visita al país trasandino el Papa “saludará cara a cara a dos víctimas de la represión de los años 70”, y precisó que tendrá otros puntos fuertes, como la visita a una cárcel de mujeres, en la tarde del martes 16, y el encuentro con habitantes de la Araucanía, entre ellos mapuches chilenos y argentinos, durante su paso por Temuco el mediodía del miércoles 17.
“Será un viaje importante porque habrá encuentros del Papa con las comunidades indígenas”, precisó al indicar que el miércoles almorzará con ocho mapuches.

Otra globalización es posible

La gira que acaba de iniciar el Papa no pasa inadvertida para los gobiernos neoliberales que, con matices diferenciados de los 90, han reinstalado la lógica del mercado en Latinoamérica como apéndices de la economía mundial globalizada con eje en el poder financiero. Trump, desde el imperio decadente y por eso mismo más proclive a utilizar toda su capacidad de destrucción para mantenerse lo dice con toda impunidad ni tacto diplomático del que carece: para el imperio, para la globalización financiera, el Vaticano es un enemigo. La pérdida de la centralidad yankee en un mundo más multipolar, es la debilidad que tema Francisco potencia la probabilidad de una guerra atómica. Por eso no es casual la foto que distribuyó a los periodistas ante de iniciar el vuelo a nuestra Región.
Pero no es esa prédica por la Paz la que irrita al poder en la Argentina, sino su prédica por una globalización que rescate lo humano del sometimiento del Dinero. Cuando Francisco condena al Dios Dinero, está anunciando que un mundo distinto es posible.
No es creíble que los grandes analistas de los medios concentrados en la Argentina no logren ver con claridad que ni el pontificado de Francisco ni la Iglesia pueden analizarse con categorías políticas como izquierda y derecha; socialismo y capitalismo, o populismo y republicanismo. Por supuesto que la Iglesia y el Papa, son y han sido siempre actores del poder y forman parte del debate político, pero nunca partidista. Las estigmatizaciones del Papa peronista o de Bergoglio Guardia de Hierro no son más que frases para el combate parroquial. Ni Clarin y sus medios, ni La Nación y sus trolls, respetan los límites al incluir al Papa en la famosa grieta. Se irritan porque es una voz que se escucha cuando denuncia los efectos deshumanizantes de la globalización financiera

El Papa habla de valores no de Poder

Cuando el Papa en sus homilías y en las encíclicas se pronuncia, nunca tienen el objetivo del debate partidista electoral, de bandos. La voz del Papa excede largamente el tiempo de los mortales, de los presidentes su objetivo no es la toma del poder, sino consolidar y fortalecer valores espirituales. Es la referencia para sus discursos, que seguramente no eludirán cuestiones que tienen que ver con la inserción social de los pueblos originarios o de la gravedad de los excluidos. Y claro que hablará de la pobreza y de la “defensa de nuestra casa” cuando en Perú se refiera al desastre ecológico que se está perpetrando en el Amazonas.
Explicaba recientemente el teólogo chileno Joaquín García Huidobro, citado por Leandro Sabanés que “el Papa no es anticapitalista, sino esencialmente anti individualista y sostiene posiciones históricas de la Iglesia en pos de una idea de comunidad, de lazos, de unión de las partes para conformar un todo que trasciende los sistemas de producción”.
Agrega en Letra P que “si bien la Iglesia católica afronta una fuerte crisis conceptual en el marco del avance del relativismo cultural y la llamada postmodernidad, también las ideologías de izquierda y de derecha se ven afectadas y, en el mundo actual, estas categorías resultan más insuficientes que nunca para explicar la realidad y la dinámica social”.
Y hace una observación que aclara la ineficacia de analizar a Francisco desde las categorías política. Destaca que “tras la caída del muro de Berlín, la izquierda postmoderna privilegia cada vez más las banderas de las cuestiones valóricas, las batallas por la subjetividad, la lógica “gramsciana” por encima de las reivindicaciones de clase “marxistas”. Pero, en ese devenir, entra un terreno fangoso porque las reivindicaciones de la izquierda en temas valóricos tienen una matriz de profundo individualismo que la hermanan con el que en teoría es su principal enemigo, el capitalismo financiero.
La doctrina social de la Iglesia ocupa entonces el centro de la escena como alternativa a la globalización posmoderna que puede estar llevando a la humanidad a un callejón sin salida ecológico y humano.

También Juan Pablo II

Este grave problema que deriva de la globalización salvaje del Dinero que caracteriza a la economía mundial y el proceso de exclusión es asumido por el Vaticano mucho antes que Francisco. Juan Pablo II lo especificaba en la exhortación apostólica “Eclessia in América”. Advertía: “Si la globalización se rige por las leyes del mercado aplicadas según conveniencia de los poderosos, lleva a consecuencias negativas. Tales son por ejemplo, la atribución de un valor absoluto a la economía, el desempleo, la disminución y el deterioro de los servicios públicos, la destrucción del ambiente y la naturaleza, el aumento de las diferencias entre ricos y pobres, y la competencia injusta que coloca a las naciones pobres en una situación de inferioridad cada vez más acentuada. La iglesia, aunque reconoce los valores positivos que la globalización comporta, mira con inquietud los aspectos negativos derivados de ellas”.
Subrayaba también en la exhortación a dirigir y orientar la globalización hacia el bien de las personas no a su explotación y exclusión “El ser humano y sus condiciones de vida material y espiritual son la meta de la economía, de ahí que sea necesario integrar la política y la economía a nivel planetario”. No fue Francisco, el Papa rojo o peronista, fue Juan Pablo II el Papa que contribuyó a la disolución del comunismo. Queda claro que es la posición de la Iglesia que le otorga una significación especial a la consigna: “Tierra, techo y trabajo” levantada por Francisco en su visita a Bolivia. No es una consigna de izquierda aunque su realización no sea posible desde la lógica de una economía de Mercado.
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