Todos los políticos argentinos tienen más imagen negativa que positiva de acuerdo con un estudio divulgado por el Grupo de Opinión Pública que midió el humor social en junio. Para el diputado alfonsinista (MC), Hugo Escalada, la evaluación es producto de una prédica del poder real en contra de la política como herramienta de organización de la sociedad y del Estado y producto del debilitamiento de los partidos. “Ahí está la verdadera grieta –sostuvo- entre la política y la antipolítica”.

Posadas (Jueves, 26 de julio) “La verdadera grieta entre los argentinos es la que está expresada entre la política y la antipolítica”, sostuvo hoy el diputado alfonsinista (MC), Hugo Escalada cuando fue consultado por la significación del hecho de que todos los políticos argentinos tienen más imagen negativa que positiva. Como registran los cuadros siguientes, no se salva nadie.

Captura3Captura4

“Si te fijas atentamente, la lectura de esa evaluación, pone en evidencia que la verdadera grieta no es Macri-Cristina”, observó Escalada, sino que “expresan la verdadera grieta, la que estalló en 2001 con el que se vayan todos y continúa vigente porque es alimentada desde hace décadas. La grieta es: política vs antipolítica”.
Explicó que la prédica antipolítica si bien tienen raíces profundas en la historia nacional y no distingue entre el antirepublicanismo de derechas e izquierdas, es instalado como “sentido común” desde los sets de la televisión y replicado en las redes sociales. “La gente –destacó- es alimentada en forma permanente por los medios que, salvo algunos pocos espacios, constituyen una fuente inagotable de lugares comunes y consignas vacías que colocan a la política y sus actores como los causantes de todo mal: corrupción y privilegios”. Aclaró que habla de la tendencia general de la TV que se expresa en programas de interés general donde se desliza la antipolítica, alimentada después por economistas o personajes del mundo académico, provenientes de fundaciones bancadas por los monopolios y con convertidos en verdaderos gurúes. “Son –subrayó- los que ganan mayor atención de los medios y la simpatía de la gente. Durán Barba –agregó- lo leyó a la perfección y construyó alrededor de Macri un candidato que expresa esa bronca. La verdad no inventó nada nuevo, Menem supo instalar candidatos “de afuera” mucho antes”.
Escalada consideró que “lo más grave es que hay muchos políticos que entran en la lógica de la video-política y se suman al circo. También las peleas por espacios de poder entre parcialidades que se denuncian mutuamente han calado hondo en la gente y se han fagocitado los partidos políticos tradicionales, los gremios, los sindicatos y la justicia. Es por ello que aparece Macri “enfrentando” a la política y los sindicatos, la construcción de esa imagen contrasta con su propia imagen cuando se lo considera un político más. Por eso el esfuerzo de mantenerlo fuera de las reglas de la política como la entendía Raúl Alfonsín. Mientras el refundador de la democracia argentina entendía la política como un espacio de encuentro de todas las representaciones para resolver institucionalmente los conflictos inherentes a todas las sociedades, Macri, de la mano de Durán Barba, se desmarca del diálogo y los consensos, con decretos, vetos y el ninguneo deliberado a sus propios aliados en la alianza de gobierno.

alfonsin en el balcon
Es el Macri de la antipolítica –enfatiza Escalada- el que se mantiene como expresión de la bronca y la crisis de representación que se pone en evidencia en el estudio del Grupo de Opinión por el que me consulta”.
Escalada aporta con esa distinción a la interpretación del estudio de evaluación de los políticas argentinos. Y en ese sentido agregó que “la antipolítica, con Macri, adquirió un tono modernizante y tecnocrático mucho más consistente que en los años de Menem, por la sencilla razón de la pertenencia. Si el menemismo desplazó a la política por la economía hecha por economistas, el macrismo la desplaza ya no con tecnócratas sino con las propias empresas y sus gerentes. Pero lo que tienen en común es la ilusión de que los problemas sociales tienen soluciones neutras socialmente”
Volviendo a la lectura de los cuadros, Escalada se remitió a las consideraciones publicadas por Durán Barba que no esconde su desprecio por el pueblo y la democracia. “Sostiene y lo escribe sin ponerse colorado -destaca Escalada- que lo que importa en la comunicación es la forma y no tanto el mensaje para convencer a la gente a quién debe votar”.
Explica así la tensión a la que es sometido el propio Macri que pierde imagen como político y la conserva desde la antipolítica. “Ese Macri duranbarbesco es el que “mantiene la adhesión a su figura en gran parte de la población, es la que lo inmuniza de sus errores e inoperancia, la que le garantiza un lugar en la pelea electoral del 2019. Esto debe ser comprendido por la oposición. Algunos lo saben, por ello -desde la política- han propiciado la irrupción de “nuevos” actores, por ello lo buscan a Tinelli. La política continúa retrocediendo y con ella el sistema democrático. No debería sorprender a nadie este proceso, pero debería ser advertido por los actores políticos que en vez de sanear el sistema y sus prácticas prefieren el camino fácil y redituable electoralmente de colocar figuras sin experiencia ni conocimiento pero con buena imagen. El margen es cada vez menor”, advierte al final.

Anuncios