El debate por el Presupuesto nacional 2019 pone en el centro del escenario a los gobernadores de provincia junto al presidente de la nación. Es un dato de época más allá de la fórmula que acuerden para el equilibrio fiscal. La crisis que diluyó la representación de los partidos tradicionales es una oportunidad histórica para las provincias.

Posadas (lunes, 10 de septiembre) El debate por el Presupuesto nacional 2019 pone en el centro del escenario a los gobernadores de provincia junto al presidente de la nación. Está expresando un síntoma de época. Es una señal de que algo está ocurriendo en la política argentina. Sustenta la hipótesis que liga el presente a la implosión del sistema partidario de representación política en 2001.
No es casual la nota de Pablo Ibañez publicada ayer en Clarín titulada: “Para el cierre de la negociación por el Presupuesto, los gobernadores dejan afuera a Sergio Massa y Miguel Pichetto”. Y en la bajada adelanta que “sólo gobernadores fue la cláusula no escrita que se cinceló el jueves pasado y destrabó la cumbre que a las 10,30 del martes reunirá a todos los mandatarios opositores en el CFI”.
Pero como todos los panoramas que leímos en los diarios porteños, encuadran la movida como “una interna del PJ”. Son categorías de análisis que no toman en cuenta los emergentes de época.
Desde Misiones se puede hacer otra lectura. La irrupción del movimiento renovador como expresión de las corrientes federalistas subyacentes en todas las organizaciones sociales y políticas constituyó la respuesta al que se vayan todos. Del mismo modo se puede sostener que el macrismo es también producto de la crisis de los partidos tradicionales, heredero de otras tradiciones. Son los nuevos actores. Porque así como en Misiones y Santiago del Estero se conformaron fuerzas provincialistas rompiendo con las ataduras de los comités o congresos centrales de los aparatos como el PJ y la UCR convertidos en cáscaras vacías, también sucedió en los distritos que formalmente se integraron al FPV. La ortodoxia kirchnerista y los progre porteños se horrorizaban y denunciaban a gobernadores aliados como Insfrán, Alperovich, o de la Sota que harto, se declaró “cordobesista”. El 22% de Néstor Kirchner en 2003 ya expresaba la fractura nacionalizada del pejota que se convertía así en una confederación. El 54% de CFK 2011 no fueron puramente kirchneristas, ni peronistas, sino la suma de los fragmentos del campo popular que convergían en un liderazgo que los abarcaba pero nunca logró constituirse en una construcción homogénea ni extenderse territorialmente
Es la razón por la cual el kirchnerismo se expresa hoy en Unidad Ciudadana, un nombre que no es casual. Remite a las categorías de una sociedad individualista. Si el peronismo llegó a expresar la alianza de sectores y clases sociales, a los trabajadores sindicalizados y a la burguesía industrial, hoy se encuentra frente a un vacío. Los trabajadores informales, representados por diversas organizaciones sociales configuran un mapa muy distinto. Son otros colectivos, otros actores. Unidad Ciudadana remite también a finales de siglo XIX cuando Bartolomé Mitre, junto a Leandro N. Alem, fundó la Unión Cívica. Hay deslices doctrinarios en el nombre elegido.
Al menos estamos ante una paradoja que podría servir de estímulo para la reflexión y develar la complejidad de la realidad y las limitaciones de la comprensión del momento por el que atravesamos los argentinos. Cabría aquí la lectura de Hegel sobre la tragedia griega. En su Fenomenología del Espíritu, en el título: El mundo ético, la ley humana y la ley divina, desarrolla la contraposición dialéctica que sella el destino trágico de Antígona. ¿Qué hacer? ¿Respetar la ley de la comunidad, la norma prescripta o la ley divina del deber de honrar al hermano muerto?
Desde esta perspectiva, el debate por el Presupuesto no enfrenta al bien y al mal, sino a dos concepciones del bien. El bien por la República. Se entiende así la decisión de la rosadita como revela Primera Edición este domingo: “Por el bien de la gente, Misiones no quiere que se caiga un gobierno en este momento delicado. La postura que ha tomado es valorizar y recurrir a la política para encontrar herramientas y soluciones a los problemas. En este momento la alta política es indispensable. Misiones no observa desde ningún plano que se tenga que llegar a la enemistad del país contra la provincia”. Es una actitud de varios. Vale en ese sentido destacar la del gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, sostuvo: “la gran mayoría de los gobernadores estamos trabajando para que el país tenga un Presupuesto y que ese Presupuesto termine de resolver todas las dudas que hay respecto a la economía del país”. Es cierto que gobernadores como Miguel Lifschitz no quieren “ser socios del ajuste”, pero hasta un opositor acérrimo como Rodríguez Saá manifestó que “habrá Presupuesto pero hay que ver si es el del Fondo o con las modificaciones que hagamos los argentinos”. Es decir que el ajuste es inevitable aunque haya pocas certezas. Idas y vueltas. Marchas y contramarchas. Contradicciones ideológicas, como el impuesto a las exportaciones que los diputados de la Alianza Cambiemos cuestionaron duramente en Misiones mientras estuvo vigente. Cosa veredes…
Pero la foto de mañana con Macri estaría asegurada, más después del último encuentro con los ministros provinciales donde se conocieron más detalles los números aunque las provincias buscarán reducir el impacto porque, como repiten sus ministros de Economía “todo lo que ajuste la Nación repercute en el territorio y el territorio son las provincias”.
Los diarios porteños resumieron que hay dos sectores con posturas disimiles. Por el lado de los distritos más “dialoguistas” entre los que se ubica a Misiones, están Córdoba; San Juan; Salta; Chaco; Río Negro; Entre Ríos; Neuquén y las de Cambiemos Buenos Aires; Mendoza; Jujuy y Corrientes. Del lado de los “duros” quedaron San Luis; La Pampa; Santa Fe; Chubut; Santa Cruz; Tucumán; Tierra del Fuego; Catamarca; Formosa; La Rioja y Santiago del Estero.
La foto está asegurada, aunque la foto es un momento. El flash no detiene el tiempo, es cierto, pero mañana los Gobernadores estarán ocupando el centro de la escena política argentina. La fórmula que acuerden para el ajuste, será el fondo de la cuestión, no obstante queda política e institucionalmente subsumida en el protagonismo federal de las provincias.

Anuncios