El Ministro del Agro participó en Oberá de la mesa de diálogo convocada por las Defensorías del Pueblo. Se reunieron con productores tealeros. Piden que la industria respete el precio establecido para al té.

Oberá (Martes 6 de noviembre). La mesa de diálogo tealera se reunió en Oberá, con la participación del ministro del Agro y la Producción, José Luis Garay; los Defensores del Pueblo de Oberá, Patricia Nittmann; de Posadas, Alberto Penayo, y de San Vicente, Ceferino Benítez, y productores tealeros de la zona.
Esta instancia de diálogo, solicitada por los productores y convocadas por los defensores, surgió a partir del incumplimiento del precio del té. Desde la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (Apam) solicitaron, a mediados de octubre, la mediación de los Defensores como nexo entre las empresas que incumplen los montos pactados y el Ministerio del Agro y la Producción de Misiones.
Los productores tealeros convocaron a los defensores del Pueblo y solicitaron a través de estos organismos la reunión con el ministro Garay, con la intención de exponer ante el funcionario la situación que afecta al sector, aunque la problemática es de vieja data y conocida por todos.
De todas maneras, varias asociaciones de productores de Misiones gestionaron la reunión con la intención de exponer esta problemática que los empobrece, a partir del incumplimiento de los precios pactados para el producto. Las grandes empresas, el sector industrial, no respetan el precio y los productores cobran por debajo de lo que les corresponde.
E, un acta suscrita el mes pasado, los productores tealeros reunidos con los tres Defensores del Pueblo consignaron, por escrito, “los problemas que tienen los productores primarios respecto al incumplimiento de los precios laudados por parte de los exportadores”, situación que “afecta a las familias agrícolas que enfrentan problemas de sustentabilidad de la actividad”, al tiempo que perjudica “la subsistencia del grupo familiar que dependen de esos recursos”.
En ese contexto, señala el documento, las familias afectadas abandonan las fincas y emigran a los centros urbanos, lo que provoca la concentración de las unidades productivas en pocas manos, y con ello se produce el desequilibrio de la cadena productiva.

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