Rovira volvió a recurrir a la razón como facultad para consensuar acuerdos de convivencia en cualquier sociedad humana. No es casual el énfasis que puso cuando consultores de campaña confiesan sus modus operandi. Apelan al cerebro reptiliano que está por debajo del más evolucionado. Es el más primitivo. No entiende de datos ni lo intangible y no tiene memoria, ni futuro, ni pasado. Es la base de la violencia. El cerebro de la grieta. Psicólogos de Unidad Ciudadana sostienen que allí apela Durán Barba. Para Rovira los avances de la neurociencia no son una novedad, pero sigue confiando en los argumentos y la humanización de una realidad que se puede transformar. Marca así una diferencia política sustancial con la moda que explica también a Bolsonaro.

Posadas (Martes, 6 de noviembre) “La manera de abrirse camino en esta sociedad de mucha información y poco conocimiento es a través de los procesos científicos. Esto va a tallar una sociedad con un razonamiento apoyado en la ciencia y va a constituir un verdadero paradigma de mayor permanencia”, sostuvo Carlos Rovira a través de Twitter. Fue el viernes 26 para subrayar uno de los nudos centrales de las declaraciones formuladas el día anterior en conferencia de prensa.
A fuerza de construir desde los silencios, Rovira cuando habla, anuncia. Ante todo, como lo marcamos en este sitio, puso el cuerpo a la decisión de la Renovación de votar el presupuesto nacional. Se hizo cargo, digamos, del momento. ““No soy defensor de los que votaron a favor o en contra –dijo- estoy argumentando lo que hicimos nosotros”, aclaró y en ese sentido vale releer la nota del 25 de octubre  y la crónica del debate en el Congreso 
Queda claro en esas columnas la cuestión política, de táctica política, por la cual se vota por un presupuesto que está en las antípodas de lo que se hace en la provincia.
En esa aparición pública, mediada por la prensa, Rovira tiró también una bomba: deslizó la probabilidad de correrse de los cargos de representación y no volver a postularse como candidato. Sin embargo no fue un cimbronazo porque nadie duda de la centralidad que su liderazgo tiene en la conducción de la Renovación que, en términos históricos demanda todavía años para consolidarse como institución constitutiva de un modo de hacer política en Misiones.
Develar la ligazón indisociable entre líderes y movimientos sociales y políticos, es todavía una deuda de la academia y quizá de las sociedades mismas. Los movimientos disruptivos en la historia de humanidad, los universales y los aldeanos, siempre estuvieron enlazados, digamos ontológicamente, con un líder y siempre en tensión con la horizontalidad característica de cualquier movimiento democrático.
Confianza en la razón y el conocimiento
Sociólogos y politicólogos, desde Max Weber en adelante lograron caracterizar los tipos de liderazgos hasta producir, diríamos una hiperinflación de abordajes, ya sea por la formalidad, su desarrollo, los vínculos o la influencia, pero todos se agotan en descripciones que alientan formulaciones teóricas cada vez más enriquecidas con neologismos olvidando aquello de que no se trata sólo de interpretar sino de transformar.
Este encuadre habilita una aproximación a la subyacente en el discurso de Rovira. Un liderazgo legitimado en la racionalidad. El presupuesto 2019 con sus discordancias y consensos, es apenas un epifenómeno. La línea estratégica se descubre en la praxis. Dice el mensaje de Rovira, repasemos: “La manera de abrirse camino en esta sociedad de mucha información y poco conocimiento es a través de los procesos científicos. Esto va a tallar una sociedad con un razonamiento apoyado en la ciencia y va a constituir un verdadero paradigma de mayor permanencia”. Una decidida confianza puesta en la razón y al conocimiento. Coherente con “el poder está en la gente y el poder está en el conocimiento”, más que consignas de la Renovación una definición del rumbo.
En la conferencia de prensa Rovira destacó que estaba argumentando, es decir razonando. Por eso ante la pregunta referida al voto de los renovadores misioneros por el Presupuesto desarrollo primero una síntesis de la tarea legislativa del año en beneficio de la Salud y la Educación, y sostener las transformaciones desde una andamiaje de leyes.
Si se asocia la labor parlamentaria con las acciones, queda claro el camino y la lógica de la toma de decisiones. Hay un hilo conductor en la creación de la Escuela de Robótica, la ley de educación disruptiva que habilita el uso del celular en las escuelas, el aula invertida, la educación emocional, el convenio con la editorial Santillana y la empresa BGH y las inversiones en extender la fibra óptica a todo el territorio provincial para dotar a las escuelas, las efas y las casas del colono de banda ancha. No hay improvisaciones, hay un plan.
Muchas veces se dijo: la conexión es ya un derecho humano que el Estado debe garantizar. Se le preguntó una vez cómo es la toma de decisiones para invertir en la Robótica y la fibra cuando todavía hay necesidades básicas insatisfechas. Quedó claro que el desafío es hoy. La conexión es integración. Un Estado progresista no puede asistir indiferente a la analfabetización digital de un amplio sector de la sociedad porque estaría avalando inequidades. No es cuestión sólo de hacer accesible un i-phone sino de enseñar a utilizarlo para crear mayor conciencia. Recordamos aquí una frase de Marx: “hay que añadirle a la ignominia la conciencia de la ignominia”. Diríamos que no es sólo el hambre el que rebela a la gente, lo hacen el hambre y la conciencia del hambre. Aquí hablamos del hambre de saber. Por eso el conocimiento y los sistemas de pensamiento alternativo a lo fáctico, lo presente a lo que se nos impone como indubitable y único, son las herramientas críticas a la certeza de que algo distinto es posible. La razón puede y debe modificar la realidad. Precisamente, en la razón y el conocimiento
Rovira deposita la confianza para la toma de decisiones en la razón, para encuadrar el rumbo de la Renovación. Está diciendo que la realidad puede ser transformada sólo en la medida que es creada por nosotros mismos y en que sabemos que la realidad es producida por nosotros. La diferencia entre la realidad natural y la realidad humano social estriba en que el hombre puede cambiarla pero sólo porque él mismo ha producido esta realidad.
Los tres cerebros humanos
Rovira apela a la Razón para explicar el funcionamiento de la política como instrumento de la sociedad para convivir en paz. Y no fue casual que al pasar haga referencia al descubrimiento de las neurociencias cuando habla de “cerebros” y no de un único cerebro humano.
Los consultores de campañas electorales lo vienen utilizando al menos desde los años de la pos guerra.
Daniel Eskibel en su libro “Maquiavelo y Freud”, utiliza la figura de la matrioska como ejemplo. La matrioska es una tradicional artesanía rusa. Una muñeca de vivos colores y hueca por dentro. En su interior otra muñeca rusa similar pero más pequeña. En el interior de la más pequeña otra más pequeña aún. Y otra, y otra. Todas huecas y con otra muñeca más chica adentro. Algunas incluyen 3 muñecas, otras más hasta el número que se desee. “La matrioska –dice- es una buena imagen para representar el cerebro humano. Porque aunque a todos nos parece que tenemos 1 cerebro, en realidad tenemos 3. Uno adentro del otro.
El primer cerebro es el más conocido, por decirlo de algún modo. Es la estructura más propiamente humana, basada fundamentalmente en la corteza cerebral. La zona más evolucionada, la de aparición más tardía. Base de la inteligencia, la imaginación, la creatividad y la vida psicológica más sutil”.
Y agrega que “dentro de esa estructura hay otra. ¡Sorpresa! Otra estructura cerebral con su propia lógica de funcionamiento, basada en el cerebro medio. Una zona más antigua, con características similares a las de los mamíferos. Base de las emociones, los sentimientos, los impulsos y toda una vida psicológica bastante conflictiva. Pero además hay una estructura más. ¡Otra! Con otra lógica de funcionamiento diferente a las 2 anteriores, basada en el tronco cerebral. Una zona completamente primitiva, con ciertas características similares a las de los…¡reptiles! Base de las jerarquías, la violencia, el dominio territorial, los rituales y toda una oscura vida psicológica. Los 3 operando a la vez. A veces juntos…y muchas otras veces desafinando entre sí”.
Como consultor revela que “muchas veces hay campañas electorales que trabajan como si dentro del votante no hubiera ningún cerebro. Cero. Vacío. Nada. Eso parecen pensar algunos candidatos. Otras campañas trabajan como si el votante tuviera un solo cerebro. El cerebro típicamente humano. Evolutivamente humano. Y allá mandan sus mensajes racionales, lógicos, argumentativos… Pero aún estas campañas se están olvidando de los otros 2 cerebros agazapados en el votante. El cerebro de mamífero. Y el cerebro de reptil. Como las matrioskas”.
El cerebro reptil y la campaña de Macri
Un grupo de psicólogos vinculados a Unidad Ciudadana, decidió romper con la actitud autocentrada del progresismo de condenar al votante de Macri para analizar los por qué.
Circuló un resumen de sus análisis que precisa: “la idea del cambio se vendió usando la neurociencia que (en un equipo multidisciplinario con antropólogos y psicólogos) creó el neuromarketing
“El neuromarketing no es nuevo, lo nuevo es su utilización en campañas políticas (en la región) se ha usado desde 1952 para fines comerciales (ver Jürgen Klaric, especialista en el tema).
El método se basa en dirigir el mensaje a lo más primitivo del cerebro humano (el cerebro reptiliano) que es muy elemental, sirve para sobrevivir (correr o pelear, buscar agua si hay sed y comida si hay hambre). Trabaja muy rápido (si un tigre diente de sable quería comernos, no había tiempo de pensar) sirvió para que sobreviviéramos y pudiéramos evolucionar y quedó allí, abajo de otras dos capas de cerebro evolucionado.
“El cerebro reptiliano no entiende de datos (por eso de nada sirve que hables de deudas, déficit, PBI, índices de nada) no puede analizar discursos largos (solo entiende el principio y el fin del mensaje, todo lo demás se borra, imaginate dónde va a parar un discurso de Cristina lleno de datos y cifras). Necesita comparar blanco y negro,(los grises lo ralentizan) chorros- decentes, relato-transparencia, avance-estancamiento. No entiende lo intangible (patria-igualdad-inclusión-derechos) busca términos conocidos (puentes-rutas-aeropuertos-créditos-empleos) no hay diferencia si son ciertos o no, tampoco puede comprobarlo, solo necesita escucharlos. No tiene memoria, ni futuro, ni pasado, vive en el ahora (por eso de nada sirve que trates de comparar este plan con experiencias anteriores). Su percepción es 90 % visual (ve montañas de billetes, presos con chalecos y cascos de kevlar, valijas voladoras) esa es la verdadera campaña y no la explicación de plan ni proyecto alguno.
“Cuando sentís que estás hablándole a la pared, hay algo de cierto en ello. Estamos hablando en otro idioma, usando partes del cerebro diferentes. Quisiera tener una solución tan fácil como mágica (como la que ofrecen del otro lado) No la tengo. Pero estoy convencido de que el primer paso es identificar el problema y estamos empezando a desatar este paquete. No hay nada perfecto, ni siquiera este plan bien preparado y ejecutado. Tiene que tener fisuras y aparecerán. Desde este humildísimo grupo seguiremos trabajando por lograrlo.
Rovira, la razón y la grieta
Una descripción tan contundente como cruel. Pero revelan la verdadera dimensión de la confianza que deposita Rovira en cerebro más evolucionado, el más humanizado. Y se marca otra diferencia sustancial con el proceso que llevó a la Alianza Cambiemos a la Casa Rosada y el proceso político que se vale únicamente del cerebro reptiliano, que es el cerebro de la grieta.
Rovira deposita en la razón la comunicación política para que realmente esté al servicio de los ciudadanos y de los dirigentes. Es la buena comunicación política que facilita el diálogo y la escucha mutua entre políticos y ciudadanos, fomentando de ese modo el conocimiento realista del otro, de sus acciones y de sus problemas y ayudando a una mejor gestión social de las expectativas de unos y otros.
Hablar con argumentos es poner la comunicación política al servicio del ciudadano.
Ya en marzo, después de la inauguración del ciclo lectivo en la Escuela Robótica, Rovira escribía en Twitter: “Todo este largo trayecto tiene un elemento común que es el poder más importante que hay sobre la tierra: El Conocimiento. Es una obligación de la política pensar en el legado que se viene, preparar el camino, actuando”.

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