“De nuevo el Gobierno nacional sigue considerando al país como si todos fuéramos porteños”, observó el empresario misionero, Martín Oria. También Alejandro Haene, como en otras provincias se reaccionó por el bono de fin de año. “No es justo que el Gobierno le pida al sector privado que haga este esfuerzo sólo para evitar un paro. No hay dinero, las empresas no venden por la recesión”, bramó el presidente de la Unión Industrial de Córdoba. La irritación es por un cúmulo de indiferencia a las realidades provinciales como las retenciones a la exportación que son perjudiciales para las economías regionales.

Posadas (Viernes, 9 de noviembre) “No es lo mismo Buenos Aires o los valores que se manejan en el sur patagónico que en nuestra región”, sostienen los empresarios misioneros al evaluar el anuncio de un bono de 5 mil pesos en beneficio de los trabajadores.
Es cierto que la decisión de Mauricio Macri está demorada por los cruces de presiones de la CGT y de las cámaras empresariales. Primero que el bono sería obligatorio, después el bono es optativo, que es sólo para privados, que también es para estatales. Que era en dos cuotas, que puede extenderse a más cuotas. La promesa a la CGT fue que constituía un ingreso extra que no computaba ni el aguinaldo ni los futuros aumentos, al rato era todo lo contrario. Muy confuso todo. Evidentemente, fue un anuncio político para desactivar el paro anunciado por la central obrera. Una ocurrencia. Descolgada de la realidad económica y de la situación por la que atraviesan las pymes por la destrucción del mercado interno, el valor de las tasas de interés y la apertura comercial.
No en todas las provincias se puede afrontar el bono
El miércoles, desde la CABA, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que preside el misionero Gerardo Díaz Betrán,  emitió un comunicado informando que en la mesa tripartita sostuvieron que si bien “los primeros interesados en instrumentar herramientas que fomenten al consumo somos nosotros, en la reunión de ayer nuestra postura fue que no todos los sectores pueden afrontar un bono de 5.000 pesos. Para los pequeños y medianos comercios es inalcanzable. Desde CAME planteamos seguir dialogando con el gremio para analizar, sobre aquellas Pymes que puedan pagarlo, si se aumentan los planes de pago en más cuotas segmentando el tipo de empresa, y además, que sea no remunerativo y se tome como adelanto de futuras paritarias”.
El mismo día, en la Unión Industrial empresarios del interior estallaron contra la resignación de la conducción. Daniel Funes de Rioja, vicepresidentes de la UIA y titular de Copal, defendió la idea de esta asignación no remunerativa de carácter extraordinario. Como si fuera un funcionario el dirigente consideró que “si las empresas no pueden hay que buscar los mecanismos de acceso al crédito para que puedan pagar”, pero insistió con que “un decreto es un decreto, lo tienen que pagar todas las empresas”. La reacción de la dirigencia de provincias puso a la central fabril al borde del quiebre, de acuerdo con informes deslizados por misioneros que estuvieron en la sede Carlos Pellegrini.
Mientras el presidente Miguel Acevedo trataba de hacer equilibrio, no sólo entre las partes sino con el Gobierno, Miguel Moretti, que tiene la representación de la Federación de Santa Fe, bramó: “destruyeron el aparato productivo y el mercado interno está muy golpeado, y ahora nos quiere cargar con un bono que no es que no queramos pagar, no podemos”.
De acuerdo con la crónica de Infabae, en otro tono, Martín Rappallini, de la Unión Industrial de Buenos Aires, dijo lo mismo: “se está negociando. Reconocemos la situación social, pero las empresas también están mal. No podemos perjudicar a nuestros representados. Hay que seguir dialogando porque la mayoría de la pymes está en situación complicada. Es difícil”.
José Urtubey, de la UIA Salta y hermano del gobernador peronista, también fue crítico: “respecto al bono, hay que tener en cuenta que en septiembre el Indec mostró una caída de la producción industrial de 11,5%. Es este contexto de falta de crédito, caída de consumo y presión tributaria enorme, seguramente el 80% de la pymes, las que mueven la economía local, no van a poder dar el bono porque están viendo cómo subsistir. Es la realidad”.
Aunque las internas en la UIA son tradicionalmente por el enfrentamiento de sectores, desde el último año empiezan a vislumbrarse posicionamientos que unen a las provincias contra el centralismo porteño.
Muchos dirigentes que no hablan en las reuniones en Buenos Aires, van a sus provincias y no dudan en formular sus opiniones. Un ejemplo: Marcelo Uribarren, presidente de la Unión Industrial de Córdoba, declaró a los medios de su provincia que “el 85% de las pymes además de sufrir el impacto de la recesión sufrió el impacto de la sequía y que el bono sería “otro golpe es muy fuerte”. “No es justo que el Gobierno le pida al sector privado casi sin financiamiento por las altas tasas de interés que haga este esfuerzo sólo para evitar un paro. No hay dinero, las empresas chicas no venden y las grandes, como las automotrices, también sufren la recesión”.
Aquí, Alejandro Haene, presidente de la Confederación Económica de Misiones, consideró que es muy complicado para las empresas privadas locales hacerse cargo del bono de fin de año anunciado por Macri. “Debería existir un convenio colectivo de trabajo por regiones porque no es lo mismo lo que se vende en Buenos Aires que en Posadas”. En diálogo con Radio Libertad Haene dijo que “lo veo complicado, este año ya se pagó un 31 por ciento de aumento a los empleados de comercio y si sumamos ese bono de 5 mil pesos, calculando con los sueldos más bajos que son los de maestranza, estamos hablando de un 12 por ciento más y no hay convenio que aguante”. Y remarcó: “esto del bono no tiene en cuenta la situación de las empresas del interior, todas las actividades merman y si a las empresas del comercio les va mal, a los camioneros, empresas de transporte también”.
Martín Oria, presidente de la Asociación Misionera de Bares, Restaurantes, Hoteles y Afines (AMBRHA), si bien consideró que el bono de fin de año inyectará dinero para reactivar el consumo advirtió que no todas las empresas podrán pagarlo y reclamó que se contemplen las asimetrías regionales. “De nuevo el Gobierno nacional sigue considerando al país como si todos fuéramos porteños. Un petrolero que trabaja en el sur gana 80 mil pesos, esas empresas que hoy están exportando gas seguramente pueden pagar 5.000, ahora una parrilla de la ruta 14 en el interior de Misiones no puede pagar 5.000 pesos a sus empleados. Lo mismo pasa en la hotelería, un 5 estrellas que recibe extranjeros y vende en dólares seguramente podrá pagar el bono, pero un residencial de nuestra zona seguramente no”, señaló.
Más allá de la cuestión coyuntural del bono, desde Apicofom se observa también la misma miopía de la Casa Rosada que no puede ver las asimetrías internas que son estructurales en la economía argentina. Las empresas instaladas en las provincias tienen todos los costos más elevados que en los centros urbanos alrededor del puerto de Buenos Aires. Son más caros los servicios, el trasporte por las distancias, la falta de infraestructura y mercados con mucho menos poder de consumo. Consideran que una visión estratégica en función del desarrollo del país y de su ocupación territorial, debería tener en cuenta esas asimetrías para intervenir desde el Estado y corregirlas. En este contexto, consideran que las retenciones a la exportación dispuestas por el acuerdo con el FMI, son perjudiciales para las economías regionales, en especial afectará a las Pymes forestales.

Anuncios