Los más vulnerables reflejan el impacto del ajuste macrista en Misiones. La Corriente Clasista y Combativa (CCC) se manifestó la semana pasada en la plaza 9 de Julio de Posadas, en solidaridad con los tareferos que reclaman desde hace cuatro meses ayuda del Estado para sobrevivir en el período en que no hay cosecha de yerba mate. La protesta que golpea también las puertas de la delegación del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, desnuda el avance de la recesión que provocan las políticas económico-financieras del gobierno nacional.

Foto: Marcos Otaño.

POSADAS (Lunes 25 de noviembre de 2018). Mientras en los medios nacionales se habla de la confirmación de las condiciones técnicas de la recesión, que paraliza la economía del país y se agrava día a día por las políticas de ajuste fondomonetarista del Gobierno nacional, en Misiones los tareferos le ponen el cuerpo a la severa crisis en una búsqueda hasta ahora infructuosa de apoyos del Estado para el período en que no hay cosecha de yerba mate.
El Gobierno provincial, que intenta suplir la deserción de su par nacional con medidas coyunturales en diversas áreas en base al esfuerzo y recursos propio, comienza, empero, a sentir también el impacto de la crisis que golpea con fuerza a los más vulnerables. Desde el pasado mes de julio, cuando se inició el fin de la cosecha, que siguió parcialmente en agosto y se cerró en septiembre, son constantes los desplazamientos de contingentes de trabajadores de la tarefa a Posadas, desde la ciudad de Oberá, cabecera de la Zona Centro donde -por tratarse de una zona productiva por excelencia- , la crisis actual muestra su peor rostro.
La Nación, a través de la delegación local de la cartera de Desarrollo Social que conduce la ministra Stanley, no se hace cargo del problema por lo general y cuando acuerda algún paliativo, lo incumple, según explican los propios tareferos.
“Uno de los grupos que vino ya había estado en la delegación de Desarrollo Social (de la Nación) y para que levanten el acampe les prometieron 240 puestos de trabajo precario, de 5 mil pesos y con una contraprestación de 4 horas diarias de trabajo. Ellos cumplieron pero no recibieron nada y no tienen ni siquiera fecha de cobro. También hay otros compromisos, como la tarjeta alimentaria que nunca llegó y una infinidad de compromisos asumidos, por los Gobiernos nacional y provincial, que quedaron en nada”, dijo Gustavo a Misiones Plural, trabajador de secaderos, presente en la protesta de la semana pasada en la plaza.
Los trabajadores registrados, una minoría dentro del total de cosecheros, tampoco tienen una asistencia acorde a la desesperante situación que atraviesan. “Tienen que contentarse con un subsidio interzafra de 2300 pesos para el mes de diciembre y nada más, algunos pueden llegar a conseguir algún subsidio de desocupados, pero tienen problemas con los recibos que les exigen, de diferentes empleadores”, precisó Gustavo.

Parálisis de la economía

“El problema de las personas que están manifestándose acá tiene que ver con la problemática de la interzafra, que no cobran, y eso agrava las condiciones de vida de los tareferos, que ya venía siendo bastante precaria en la época de la zafra, y ahora lo es más porque en este momento tampoco hay muchas changas, como en otros años, cuando había una salida con una obra en construcción o algo. Hoy está todo agravado por la paralización de la economía, entonces eso empuja a estas familias a salir”, reiteró.
La falta de soluciones al desamparo que sufre este grupo de trabajadores rurales en el período interzafra no es un fenómeno nuevo y, sin dudas, registra una problemática estructural no resuelta del sector agrario misionero.
Este año, sin embargo, la sensación es que el problema tiende a desbordar los límites habituales, ya que detrás de la desesperación tarefera se asoma una crisis económica nacional que insinúa una catástrofe social sin precedentes si no se adelantan soluciones a tiempo. Es lo que llevó a la Corriente Clasista y Combativa, una agrupación social con base social consistente en los barrios posadeños, a manifestarse en la plaza, frente a la Gobernación, “en solidaridad con los compañeros tareferos de Oberá”, definió Felipe Mazacote, dirigente de la agrupación.
“Nosotros venimos en solidaridad con los tareferos que hace 10 días están en la plaza sin que los atiendan, vienen por sus necesidades básicas, de comer, porque en Oberá no hay nada de changas; es una pobreza total, por eso están acá. Y los funcionarios que fueron elegidos para dar alguna ayuda a la gente, no los atienden. Reconocemos que estamos en una crisis muy profunda y no culpamos al Gobierno de la provincia, pero creo que este tiene una mínima responsabilidad de garantizar la comida, y ellos mismos se comprometieron a reforzar los comedores y merenderos a los que asisten tareferos. Fue una promesa del vicegobernador y no se cumplió”, reseñó Mazacote.
“En Oberá, si vos no tenés algún trabajo, alguna changa, no comés, no vivís. Eso es lo que les pasa a los tareferos. Todos los sectores están en crisis; los empleados provinciales; el país no tiene futuro; Macri fue un engaño y está entregando a dos manos al pueblo y la Nación Argentina. Este Gobierno es un barco sin timón; le compran todo a los chinos o a quién sea, pero lo que se produce acá en el país no se vende a nadie. Hay un déficit de la balanza comercial impresionante”, amplió el dirigente social.

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