“El oficialismo nacional vive en una realidad ficticia, intentando que la verdad no salga a la luz. Mientras tanto, la economía real no tiene oxígeno y los emprendimientos productivos están en una situación crítica. Y además, sigue la política monetaria de emergencia aplicada a partir de una crisis de la cual todavía no salimos, que es un programa contractivo que demora la salida de la recesión”, explica el ex diputado Hugo Escalada en esta reflexión con título de Las Pelotas.

Por Hugo B. Escalada

Posadas (Martes 19 de febrero). En el capítulo Cuarto del libro I de sus Obras morales y de costumbres, Plutarco la atribuye a Medion de Larisa, un ambiguo personaje que cinco siglos antes había sido consejero de Alejandro Magno: Ordenaba a sus secuaces que “sembraran confiadamente la calumnia, que mordieran con ella, diciéndoles que cuando la gente hubiera curado su llaga, siempre quedaría la cicatriz”.
La frase reaparece en el siglo XVII, ya macerada como un conocido proverbio. Así lo confirma Roger Bacon en su obra latina De la dignidad y el desarrollo de la ciencia: “Como suele decirse de la calumnia: calumnien con audacia, siempre algo queda”.
Un siglo más adelante, Rousseau pone en boca de un “famoso delator” lo siguiente: “Por más grosera que sea una mentira, señores, no teman, no dejen de calumniar. Aún después de que el acusado la haya desmentido, ya se habrá hecho la llaga, y aunque sanase, siempre quedará la cicatriz”.
Finalmente, entrado el Siglo XIX, Casimir Delavigne, en Les enfants d’Edouard, da otro aire a la frase que había atravesado toda nuestra era: “Mientras más increíble es una calumnia, más memoria tienen los tontos para recordarla”.
En su artículo De la fábrica de mentiras de Churchill (1941) escribe: “Una vez proferida una mentira, (Churchill) sigue repitiéndola sin que nada ni nadie se lo pueda impedir, hasta que al final acaba él mismo creyéndola (…) El esencial secreto del liderazgo inglés no debe buscarse tanto en una inteligencia particularmente afilada sino, mucho más, en una estúpida y bochornosa tozudez. Los ingleses se rigen por el siguiente principio: ‘Cuando mientes, miente en grande y sobre todo persevera en la mentira’. Y así siguen mintiendo, aún a riesgo de volverse ridículo”.
Goebbels, que, como ministro de la propaganda nazi, fue un mentiroso a repetición, resulta no ser el autor de la frase. Sin embargo, es admirable la ironía que alcanzó la apócrifa expresión “miente, miente, que algo queda”; que hace que quienes la repiten, ingenuamente —incluso en un debate presidencial—, la sigan cumpliendo.
El oficialismo vive en una realidad ficticia, intentando que la verdad no salga a la luz.
Con frases tales como:
a. “con el correr de los meses y con el relativo éxito del esquema de flotación entre bandas, el Gobierno logró acumular capacidad de fuego”.
b. “La crisis económica terminó lo cierto es que con un poco de suerte, no más, el Presidente podrá enfrentar las elecciones con una economía en franca recuperación”.
c. “Hoy estamos mal pero vamos bien, hemos dejado de caer”.
O también,
d. “Creo que el año que viene deberíamos tener cuatro trimestres consecutivos de crecimiento”, entre otras.
Los primeros datos de actividad económica relativos a enero de 2019 muestran la continuidad de la pendiente descendente. Fuentes privadas informaron que, interanualmente, los patentamientos de automotores bajaron 50,4%; la construcción, más del 20% y la industria y el comercio continúan con su profunda caída.
Ayer, lunes 18, el dólar subió 29 centavos en las pizarras y quedó a algunos pasos de tocar una vez más los 40 pesos mientras que el Banco Central convalidó la segunda suba de tasas consecutiva luego del sabor amargo que dejó el dato de inflación de enero y las expectativas nada alentadores respecto del índice de febrero.
Ante el dato de inflación de enero, mayor al esperado, y la reanimación del dólar de las últimas ruedas luego de la aceleración en la baja de tasas, el Banco Central se decidió a reforzar el torniquete: convalidó dos subas seguidas del rendimiento de las Leliq y anunció que sobrecumplirá la meta de base monetaria en más de 40.000 millones de pesos. Un panorama que complica la salida de la recesión.
El ajuste monetario diseñado junto al FMI y aplicado desde octubre logró estabilizar el dólar, pero contribuyó a agudizar el derrumbe de una actividad ya golpeada por la devaluación. Según el Indec, la economía cayó 7,5% interanual en noviembre y los datos la industria y la construcción adelantaron que en diciembre la caída se habría acelerado. Con la inflación que no afloja, el consumo por el piso y el ajuste del gasto público, el comienzo de año no da señales de reactivación.
Esto complica la producción porque es mayor el tiempo que se tiene que esperar para que las tasas vuelvan a niveles normales.
No hay un cambio de fondo; el aumento de tasas de los últimos días es leve, es una pausa para mantener la cautela que el Banco Central lleva adelante.
En definitiva, sigue la política monetaria de emergencia aplicada a partir de una crisis de la cual todavía no salimos, que es un programa contractivo que demora la salida de la recesión.
La economía real no tiene oxígeno y los emprendimientos productivos están en una situación crítica.
Es prácticamente imposible que la tasa perfore el 40%, que es un nivel elevadísimo (en la salida del cepo, por ejemplo, era del 38%). Con un consumo que se está contrayendo muchísimo, nuevos aumentos de tarifas y empresas muy stockeadas, es muy difícil trasladar las subas de costos a los precios y las escalas de producción se van comprimiendo, con lo cual los costos fijos son más altos.
Esto está complicando cada vez más la situación y no veo que pueda superarse. Así, se van a acentuar los despidos masivos y el cierre de locales.
El conjunto de la política pública no apoya la supervivencia para el sector productivo.
Ante este panorama, usted puede seguir creyendo las mentiras del gobierno, que serán cada vez más profundas, al decir de Churchill: “…Y así siguen mintiendo, aun a riesgo de volverse ridículos”.
Quiero ser claro y sincero aunque duela:
El interés que domina todas las decisiones económicas es no caer en default.
El Gobierno no tomará políticas de reactivación ni siquiera durante la campaña.
Como dice la letra del tema de Las Pelotas que titula esta nota: … “esas voces que hablan, que nunca muestran nada, nunca dirán la verdad, nunca la esperes”.