La inflación no cede y castiga con fuerza en la región NEA. El último relevamiento del Indec ubicó el promedio general de inflación de enero pasado en 2,9%, porcentaje que se eleva a 3,4% en la región NEA y a 3,2% en el Norte argentino. La anunciada disminución en los aportes patronales para las empresas de las economías regionales, por su lado, opera en la misma línea.

Posadas (Miércoles 19 de febrero de 2018).Desaparecido el más imaginario que real Plan Belgrano, al que el Gobierno de Cambiemos había asignado la supuesta función de asegurar el objetivo de “pobreza cero” y constituirse en una reparación histórica respecto al tradicional retraso económico del Norte argentino frente al país central, los números que acompañan al inicio del cuarto año de la gestión macrista muestran lo contrario: una alarmante ratificación del centralismo que erigió asimetrías insalvables entre las regiones de la rica pampa húmeda y el demorado – en términos de desarrollo económico- interior federal durante la vigencia del modelo agroexportador.
Dos datos recientes de la economía confirman esta tendencia regresiva coherente con el ideario político de Cambiemos: la difusión del Indice de Precios al Consumidor del Indec correspondiente a enero, que relevó una contundente suba de la inflación en el primer mes del año con especial afectación en el NEA, y el análisis del impacto comparativo que tendría, en las distintas regiones, la elevación del mínimo no imponible de las contribuciones patronales, también de resultados asimétricos.

Futuro imperfecto

bienes y servicios

De acuerdo al último y reciente informe del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, en las provincias del NEA (Corrientes, Chaco, Misiones y Formosa), en el primer mes del año los precios subieron 3.4%, muy por encima del promedio nacional que fue de 2,9%. En el desguace por regiones, el NEA muestra el peor resultado, seguido de cerca por el NOA, (3,2%) y la región Patagónica (3%). Cuyo y la región Pampeana equipararon el 2,9% del nivel general, mientras que el GBA fue la única zona en que los precios se mantuvieron por debajo de la media nacional. Teniendo en cuenta que el 2,9% general se ubica por encima del 49% anual, dejando abajo el récord de 47,6% que equiparó al cierre inflacionario del año pasado al de 27 años atrás, todo indica que la tendencia inflacionaria seguirá subiendo en el contexto del problemático año electoral en curso y las más afectadas serán las provincias del interior federal. El impacto negativo es más evidente en el resultado interanual, que compara el acumulado de enero de 2018 con enero de 2019, en el que al 49,3% de inflación general; corresponde en el NEA fue un 49,9 % y 49,7% en el NOA. Analizando el IPC según divisiones, el Instituto Provincial de Estadísticas y Censos (Ipec), que comentó la encuesta nacional, destacó que “la que mayor incremento mensual presentó en el mes de enero en la región NEA fue Comunicaciones, con un 8,4%. Le sigue Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles, con el 6,7% y Educación, con el 4,7%. Por otra parte, la división con menor incremento en el período analizado fue Transporte, con un 1,0%. En cuanto al IPC por categorías, el que presentó mayor incremento, tanto a escala nacional como en el NEA, fue el IPC Bienes regulados, con un 55,4,2% y 56,3% respectivamente. Le sigue el IPC Núcleo, con un incremento del 49,9% a nivel nacional y del 51,2% en la Región NEA”. No es difícil ver, en los ítems que explican el severo impacto regional, el efecto de los “tarifazos” nacionales, y de las medidas de redistribución regresiva de recursos a favor de los que más tienen, regional y socialmente.

Asimetría de expectativas

En el contexto de esta tendencia regresiva que ataca a las regiones menos favorecidas, las débiles expectativas que se crearon en torno del reciente anuncio del gobierno nacional de una suba del mínimo imponible en las contribuciones patronales para las empresas de las economías regionales no parecen ir por mejor camino. Un estudio del Ieral de la Fundación Mediterránea que analizó los resultados probables de la aplicación de este beneficio destinada a bajar costos laborales en un marco recesivo, y por esa vía sostener la actividad y la competitividad de las empresas, marcó algunas incongruencias en la resolución oficial y estableció significativas diferencias en los resultados por regiones. Según el Ieral, la región Centro sería la más beneficiada por la suba del mínimo no imponible, con un 31% de participación en los empleos alcanzados, mientras que en la otra punta se ubican NEA (8%) y Patagonia (12%). En cuanto a cantidad de empresas beneficiadas, la región Centro nuevamente encabeza la lista con 36% de los casos, en tanto que Patagonia (7%), NEA (9%) y NOA (16%) recibirán el menor impacto. Dejando de lado los reclamos de muchos rubros que quedaron fuera de la medida, como la jaqueada industria vitivinícola de Mendoza, el costo fiscal de la operación ayuda a entender la tendencia. Según el ministro Dante Sica, el programa le costaría al fisco 3.000 millones anuales, cifra que subiría en 2019 a 4000 en los cálculos del Iaraf (Instituto de Análisis Fiscal).

Sorpresa y media

En tanto, medios nacionales señalaban ayer (martes) que el presidente Macri, que se encuentra de viaje por la India y Vietnam, dejó traslucir su descontento con quienes le hicieron hablar de una caída de la inflación antes de subir al avión, sólo para enterarse al llegar a destino del peor resultado de los últimos tiempos en materia inflacionaria. El dislate del mandatario no es, sin embargo, nada nuevo, ya que los pronósticos fallidos sobre la supuesta caída de la tendencia inflacionaria acompañaron prácticamente a toda su gestión, desde los inicios mismos cuando, todavía en el llano, afirmaba que la resolución de la trama inflacionaria “era muy fácil”. Lejos de ello, la alarmante continuidad de la tendencia inflacionaria tiende a teñir la realidad económica en un momento clave para las intenciones del presidente de –pese a todo- proponerse para un nuevo período.

AH – Misiones Plural