El periodista Guido Piotrkowski reflexiona sobre la detención de los fotógrafos que solamente cubrían una protesta frente al Congreso pero que suelen molestar al Gobierno con fotografías que denuncian atropellos o actos de violencia. Las redes sociales estallaron este miércoles con la arbitraria y violenta detención de los reporteros gráficos y denunciaron esta práctica cotidiana de la policía represiva de Cambiemos.

Por Guido Piotrkowski (periodista/fotógrafo).

Buenos Aires (Miércoles 20 de febrero). Asistimos a una época viscosa. Una democracia endeble. Una libertad de prensa machacada.
Los trabajadores de prensa -fotógrafos sobre todo-, pero también periodistas y camarógrafos, somos permanentemente filmados y fotografiados por la policía. Cuando no, reprimidos. Balas de goma, gases, palos.
¿A dónde va a parar ese gran hermano, ese monstruo de siete cabezas en HD que están fabricando? ¿Quién es el director de ese documental berreta y botón? ¿Y quién el ojo que todo lo mira? Sin dudas, a la vista de los acontecimientos sucedidos hoy, con los reporteros gráficos Bernardino Ávila y Juan Pablo Barrientos, presos por hacer su trabajo, esos videos, esas fotos, no van a dormir a un archivo en policial. No. Sin dudas nos miran a diario, y con mucha atención. Imagino una sala llena de policías asistiendo a este documental botón de dudosa calidad -¿podríamos decir bancado por todos nosotros con nuestros impuestos, como gustan blandir los defensores de una presunta república libre de corrupción? Imagino a un jefe policial, puntero láser en mano señalando en un auditorio repleto de policías a todos y cada uno de nosotros, mientras trabajamos, registramos.
Así, por ejemplo, habrán marcado a Bernardino Avila, quien hizo hace pocos días hizo una foto que se volvió viral, meme y gif, durante la represión del feriazo de la UTT (Unión de Trabajadores de la Tierra). Todos la habrán visto por acá, se trata de una anciana que se había acercado con su changuito a la convocatoria para comprar frutas y verduras a bajo precio, mercadería libre de agrotóxicos, alimentos directo del productor al consumidor. Como al gobierno no le gustan estas iniciativas que buscan sortear la crisis económica, manda reprimir. Tiran gas pimienta sobre fotógrafos y ciudadanos, sobre la mercadería que ya no podrá consumirse. Confiscan frutas y verduras. Mientras tanto, la señora levanta las berenjenas desperdigadas en el suelo detrás de un cordón policial, fuertemente armado. La foto se reproduce infinitamente. Hoy, en el #Cuadernazo, durante una protesta de los trabajadores de la gráfica Madygraf, en la que no había mucha gente y donde las cosas estaban tranquilas, sucedió nuevamente. De pronto, represión, palos, gases. Hay una foto, elocuente, en la que un cana señala con su dedito acusador a dos fotógrafos que cámara en alto, hacían su trabajo, o sea, gatillaban sus cámaras mientras la policía gatillaba sus gases, y distribuía palazos. Acto seguido, un grupo de hombres de azul avanza directamente sobre los compañeros, los trabajadores de prensa, los fotógrafos. Las imágenes tomadas por fotógrafos presentes lo dicen todo. Bernardino recibiendo un palazo, Bernardino en el piso, Bernardino tironeado por la policía y por la gente pide que no se le lleven. Bernardino tomado por varios policías. Bernardino esposado. Bernardino preso, privado de su libertad, sin su cámara, sentado en el celular camino a la comisaría. A su lado, en el móvil policial, está Juan Pablo Barrientos, quien siguió las huella del caso Maldonado y los inmigrantes africanos una y otra vez reprimidos por la misma policía que ahora se lo lleva. Y por eso, hoy, también fueron a por el. Por Juan Pablo, que minutos antes de lo ve tendido en el piso, a merced de las garras policiales.
Así las cosas ¿A qué clase de democracia nos dicen que estamos asistiendo? ¿Cuál es la república tan mentada? ¿Cuál es la presunta libertad de prensa? ¿Somos testigos del nacimiento de un nuevo estado policial? ¿Asistimos a una democracia endeble, una libertad de prensa reprimida, masacrada, disuadida con gases, baleada por émulos de Robocops que hacen uso y abuso de sus balas de goma pero que nos les temblaría el pulso si tuvieran que disparar sus balas de plata frente a los que disparamos nuestras cámaras?

Nota de la redacción:

Los reporteros gráficos Bernardino Avila y Juan Pablo Barrientos fueron detenidos por la policía de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires cuando cubrían el “cuadernazo”, la protesta pacífica de trabajadores de la cooperativa gráfica Madygraf que tuvo lugar esta mañana -miércoles 20- frente al Congreso, en Buenos Aires. Los manifestantes repartían cuadernos de manera gratuita para denunciar irregularidades en la licitación de materiales escolares del Ministerio de Educación. Bernardino Avila es el autor de la foto que la semana pasada dio la vuelta al mundo, que mostró a una abuela recogiendo las berenjenas perdidas en medio del violento desalojo que sufrió un grupo de feriantes en manos de la misma policía.
Hoy, miles de voces señalan a través de los medios y las redes sociales que los fotógrafos “fueron cazados”, después de ser individualizados por la policía. La versión tiene sustento a partir de los testigos y de una fotografía que muestra cuando un policía lo señala. La imagen fue captada por el propio fotógrafo Bernardino Avila, segundos antes de ser detenido.

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