El Gobierno de la Provincia logró cancelar deudas históricas con la Nación en una negociación apalancada en los acuerdos fiscales con el gobierno nacional. Muestra resultados del diálogo y los consensos con la Casa Rosada que abre posibilidades de consolidar el proceso de desendeudamiento del Estado como base de mayor autonomía en la toma de decisiones. Expone un evidente contraste con el sobre-endeudamiento de la era Macri que sin duda estará en la agenda electoral.

Posadas (Martes 19 de marzo de 2019) En la primera semana del mes, el Gobierno de la Provincia logró cancelar la deuda con la Nación heredada de los endeudamientos de los años 90 y los procesos de negociaciones establecidas desde la pesificación asimétrica de 2002 que descargó sobre las provincias la traumática salida de la convertibilidad. Los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner admitieron las responsabilidades de la Nación y establecieron mecanismos de negociación que en una primera etapa atendió más a descolocar los intereses con las tasas del mercado y lentamente se fue pesificando la deuda que estaba dolarizada.
Este proceso de renegociación culminó el 6 de marzo cuando el Boletín Oficial publicó el Decreto Nº 2.043 mediante el cual se aprobó el convenio, con fecha del pasado 4 de diciembre de 2018, que fuera suscripto por el gobernador Hugo Passalacqua, el jefe de Gabinete de la Nación, Marcos Peña y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.
Con la firma de un convenio que posibilitará al Estado misionero cerrar ese capítulo de la deuda a través del mecanismo de compensación mutua ya que el Estado nacional también tenía deudas con la Provincia.
Adolfo Safrán tuiteó que “Gracias a la administración responsable que llevamos adelante, en el marco del Consenso Fiscal nuestra Provincia dejará atrás una deuda histórica que tenemos con la Nación originada en los ’90, mediante un mecanismo de compensación mutua que obtendrá un saldo a favor para #Misiones.” Reveló que ese saldo a favor de Misiones asciende a bonos por 714.551.990 pesos.
Aunque la negociación recién quedaría firme cuando la apruebe la Cámara de Representantes, el resultado financiero a favor de Misiones tiene un trasfondo político. Es un logro de la conducción de la Renovación cuando en diciembre de 2015 tomó la decisión de respetar los mandatos populares y asumir una actitud colaborativa con el gobierno nacional. El diálogo y los consensos alcanzados fueron generados en el cumplimiento de la palabra empeñada que se materializó en la relación institucional y de confianza, tanto entre el Presidente de la Nación y el Gobernador de la Provincia como en las dos Cámaras del Congreso de la Nación.
Paradojalmente, el desendeudamiento del Estado provincial que es una política roviriana establecida en el gobierno pre-renovación de Carlos Rovira, logra cerrar un capítulo más en ese proceso de “desendeudamiento”, iniciado en 1999, veinte años más tarde en la mesa de negociaciones con un Gobierno de signo contrario y con una gestión que opuestamente está sobre-endeudando al país.
Desendeudamiento y emancipación
Por eso más que marearse con los números que son importantes porque arrojan luz sobre la realidad, lo que vale la pena señalar es que en 1999 cuando a fin de año asumió Rovira, la deuda superaba y más que duplicaba el Presupuesto. Esta relación Deuda – Presupuesto es la que mejor ilustra las disposiciones financieras que tiene un Gobierno. Si se debe el doble de los recursos, es evidente que la toma de decisiones se condiciona en extremo. Por eso Safrán insiste en poner sobre la superficie el dato. Después de la compensación con la nación, las deudas que quedan remanentes equivalen al 6 por ciento del Presupuesto.
No puede haber dos interpretaciones: el desendeudamiento es un logro emancipatorio de la política sobre el poder económico.
Sobre-endeudarse es arrodillarse
Evidentemente, la Renovación no dudará en poner el tema en la agenda preelectoral, más cuando por la alianza que expresa en la provincia al gobierno nacional tiene como candidatos a los protagonistas del endeudamiento de la provincia en los 90, Puerta y Schiavoni. En esos años los primeros en cobrar a fin de mes eran los bancos a través de las garantías atadas a la coparticipación. Hoy la prioridad es el salario de los empleados públicos y la inversión social en educación y salud. No pasa desapercibido que al mismo tiempo, el personal del FMI y las autoridades argentinas han llegado a un acuerdo sobre la tercera revisión del programa económico respaldado por el Acuerdo Stand-By. Sujeto a la aprobación del Directorio Ejecutivo, Argentina tendría acceso a aproximadamente 10.870 millones de dólares que se sumará a los 28.297 millones de dólares ya desembolsados entre junio, octubre y diciembre.
Por supuesto como contraparte exigirá mayores ajustes. La lógica perversa del endeudamiento es convertir a los Estados en deudores y pagadores continuos con el objetivo estratégico de desfinanciar el desarrollo. Salir de ese círculo vicioso sólo pudo lograrse cortando con los créditos como recursos. Sanear la administración tuvo así, efectos en la economía, pero fundamentalmente obró en el campo de política. El desendeudamiento, que no es otra cosa que la decisión política de vivir con recursos propios, es entonces necesario para cumplir otro objetivo más ambicioso: la recuperación de la autonomía en la toma de decisiones, por eso está ligado a la política fiscal de volver a cobrar impuestos provinciales a los sectores que más tienen.